Los empleados de Nestlé renuncian a las movilizaciones mientras estén negociando
01/10/2010 - 09:45

Por: M.TOVAR ATANCE
El Comité de Empresa de Nestlé España ha decidido dejar, de momento, las movilizaciones, mientras continúen las negociaciones con la dirección para evitar que tengan consecuencias negativas en el proceso. Ayer se reunieron con la delegada de Trabajo y Empleo, Yolanda Lozano, y el director general de Trabajo e Inmigración, Reinaldo de la Fuente, quien les aconsejó no movilizarse, a la espera de la próxima reunión del miércoles en la que auguran un avance por parte de la firma, aunque en el último encuentro su posición estaba anclada.
Un centenar de trabajadores se concentraron ayer a las puertas de la fábrica de Nestlé España en la que pretendía ser una de las primeras movilizaciones planteadas por el Comité de Empresa. Sin embargo, tras la reunión que mantuvieron ayer con la delegada de Trabajo y Empleo, Yolanda Lozano, y el director general de Trabajo y Empleo, Reinaldo de la Fuente, han decidido dejar de lado, de momento, las movilizaciones mientras la negociación siga abierta, según les aconsejó ayer De la Fuente. Él nos ha sugerido que, mientras estemos negociando con la empresa, no mantengamos ninguna medida de fuerza con el colectivo porque puede ser en perjuicio de las negociaciones, explicó ayer el presidente del comité, Alberto Ruiz, quien aseguraba que, tras el encuentro, la posición había cambiado bastante.
Las jornadas de huelga se descartan, por el momento, así como la concentración en la sede central de Nestlé España, en Barcelona, que habían previsto para el día 27.
Así se lo transmitió también a los empleados concentrados desde las 13.00 horas en señal de protesta por la decisión de la empresa de cerrar la fábrica de helados de Marchamalo y trasladarla a Araia (Álava). El desánimo y la sensación de engaño son los sentimientos que cundían entre los trabajadores que siguen dispuestos a movilizarse.
Comité y Dirección se reunirán de nuevo el próximo miércoles para continuar las negociaciones, ya que la empresa ha transmitido a las autoridades laborales que quiere negociar y auguran un paso positivo por parte de Nestlé. El comité no será quien fuerce esa situación, vamos a negociar pero, evidentemente, los que tienen que poner las cosas encima de la mesa son ellos, nosotros ya hemos puesto lo que queremos, según Ruiz. En el próximo encuentro tratarán de salvar el punto de discordia que es el futuro de los trabajadores con contratos fijos discontinuos después de que en el encuentro del miércoles pasado la negociación quedara muy anclada.
Según Ruiz, a estos empleados, les ofrecen unas posiciones salomónicas. Les dicen que van a Araia, pero no les aseguran ni tiempo ni condiciones de trabajo. El objetivo de los representantes sindicales es conseguir un tiempo mínimo de trabajo en Álava para estos empleados de seis meses como mínimo, que podría suponer el traslado a dicha planta de algunos de los trabajadores afectados. Además, piden un pago de 20 euros diarios en concepto de alquiler y otra de entre 500 y 600 para el traslado de muebles y demás enseres personales. En cuanto a las condiciones de las prejubilaciones que se han establecido para los mayores de 53 años, Alberto Ruiz asegura que son muy buenas, por lo que están de acuerdo. Los empleados fijos, por su parte, pasarían a la fábrica colindante de Lactalis-Nestlé, dedicada a la elaboración de yogures, pero perderían las mejoras sociales y económicas conseguidas en Nestlé y no tienen la seguridad de que en unos meses puedan quedarse sin trabajo, por lo que el traslado anunciado por la empresa de helados afectará a los más de 200 empleados de la planta ubicad en el polígono de Marchamalo desde hace 30 años.
El 1 de septiembre está previsto que la maquinaria se deslocalice y, por tanto, también la producción, para trasladarla a la planta de Álava principalmente donde se concentrará totalmente, aunque algunas de las máquinas se distribuirán también a otras fábricas que tiene en el resto de Europa.
Según informó ayer el presidente del comité, en las instalaciones de Marchamalo se está produciendo en torno a 18 ó 20 millones de litros de helado y, según los trabajadores, en 2008, la empresa obtuvo beneficios.
Las jornadas de huelga se descartan, por el momento, así como la concentración en la sede central de Nestlé España, en Barcelona, que habían previsto para el día 27.
Así se lo transmitió también a los empleados concentrados desde las 13.00 horas en señal de protesta por la decisión de la empresa de cerrar la fábrica de helados de Marchamalo y trasladarla a Araia (Álava). El desánimo y la sensación de engaño son los sentimientos que cundían entre los trabajadores que siguen dispuestos a movilizarse.
Comité y Dirección se reunirán de nuevo el próximo miércoles para continuar las negociaciones, ya que la empresa ha transmitido a las autoridades laborales que quiere negociar y auguran un paso positivo por parte de Nestlé. El comité no será quien fuerce esa situación, vamos a negociar pero, evidentemente, los que tienen que poner las cosas encima de la mesa son ellos, nosotros ya hemos puesto lo que queremos, según Ruiz. En el próximo encuentro tratarán de salvar el punto de discordia que es el futuro de los trabajadores con contratos fijos discontinuos después de que en el encuentro del miércoles pasado la negociación quedara muy anclada.
Según Ruiz, a estos empleados, les ofrecen unas posiciones salomónicas. Les dicen que van a Araia, pero no les aseguran ni tiempo ni condiciones de trabajo. El objetivo de los representantes sindicales es conseguir un tiempo mínimo de trabajo en Álava para estos empleados de seis meses como mínimo, que podría suponer el traslado a dicha planta de algunos de los trabajadores afectados. Además, piden un pago de 20 euros diarios en concepto de alquiler y otra de entre 500 y 600 para el traslado de muebles y demás enseres personales. En cuanto a las condiciones de las prejubilaciones que se han establecido para los mayores de 53 años, Alberto Ruiz asegura que son muy buenas, por lo que están de acuerdo. Los empleados fijos, por su parte, pasarían a la fábrica colindante de Lactalis-Nestlé, dedicada a la elaboración de yogures, pero perderían las mejoras sociales y económicas conseguidas en Nestlé y no tienen la seguridad de que en unos meses puedan quedarse sin trabajo, por lo que el traslado anunciado por la empresa de helados afectará a los más de 200 empleados de la planta ubicad en el polígono de Marchamalo desde hace 30 años.
El 1 de septiembre está previsto que la maquinaria se deslocalice y, por tanto, también la producción, para trasladarla a la planta de Álava principalmente donde se concentrará totalmente, aunque algunas de las máquinas se distribuirán también a otras fábricas que tiene en el resto de Europa.
Según informó ayer el presidente del comité, en las instalaciones de Marchamalo se está produciendo en torno a 18 ó 20 millones de litros de helado y, según los trabajadores, en 2008, la empresa obtuvo beneficios.