30/10/2021 / 15:27
José Serrano Belinchón


Imagenes

Los González de Mendoza (I)

A la muerte del primer Marqués de Santillana, su padre, se convirtió en cabeza de su familia que fue emparentando con los más selectos linajes de Castilla.


Pluralizo esta referencia familiar porque su informe pudiera llevar a la confusión, ya que en el pasado de Guadalajara fueron tres los personajes históricos que aparecen con ese nombre, a los que dedicaré mi colaboración ésta y la próxima semana, comenzando por el más importante de ellos, el Cardenal Mendoza, don Pedro, como los otros dos, de cuya personalidad y obra transcribo la información que en su día recogí para mi libro ‘Diccionario Enciclopédico de Guadalajara’ y  que dice así:    González de Mendoza,Pedro:  Gran Cardenal de España. Nació en Guadalajara el 3 de mayo de 1428. Fue hijo del primer Duque del Infantado, don Diego Hurtado de Mendoza, y de doña Catalina Suárez de Figue­roa. Estudió leyes y cánones en Toledo y Salamanca, entrando después en la corte de Juan II, de donde pasó a ostentar el cargo y la dignidad de obispo de Calahorra, y más tarde de Sigüenza en 1467. Ostentó la mitra seguntina hasta su muerte, incluso mientras fue Arzobispo de Sevilla y Cardenal Primado de Toledo. Son recuerdo de su episcopado la Plaza Mayor de Sigüenza, las restauradas bóvedas de crucería de la Catedral, la sillería de nogal tallado del coro de la misma, así como la fundación de la antigua Universidad de Sigüenza.

A la muerte del primer Marqués de Santillana, su padre, se convirtió en cabeza de su familia que fue emparentando con los más selectos linajes de Castilla. Fue partidario de la legitimi­dad de la infanta doña Juana, por lo que no quiso aceptar la concordia de los Toros de Guisando, pero una vez que la infanta Isabel contrajo matrimonio con Fernando de Aragón, y que Enrique IV había conseguido para él el capelo cardenalicio, se mostró en favor de la última, abandonando el partido de La Beltraneja.

   El Cardenal Mendoza influyó decisivamente en la conquista de Granada y en el Descubrimiento de América. Los Reyes Cató­licos encontraron siempre en él un consejero prudente y segu­ro. El 23 de junio de 1494 hizo testamento en Guadalajara, dejando por heredero de todos sus bienes al hospital toledano de la Santa Cruz. En la ciudad de Guadalajara y provincia dejó clara señal de su paso, como el Palacio del Cardenal Mendoza frente a la iglesia de Santa María, donde murió. Murió en Guadalajara el día 11 de enero de 1495. Su grandioso sepulcro queda en un lateral de la Capilla Mayor de la Catedral Primada de Toledo.


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