Los líderes de la CSU no renuncian a sus cargos pese debacle electoral

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Dos escenarios para una misma tragedia. En la sede del partido Unión Social Cristiano (CSU), en Múnich, los dos grandes derrotados del domingo pasado, el jefe del gobierno bávaro, Gunther Beckstein y el jefe del partido, Edwin Huber, se presentaron ante la prensa con el rostro demacrado para anunciar que el partido, a pesar del desastre electoral del domingo, no hará cambios en la dirección, ni tampoco en el gobierno.
Huber, flanqueado por Beckstein, admitió que la CSU convocará a un congreso extraordinario, el 25 de octubre próximo para sacar las conclusiones de la debacle y adoptar las consecuencias del desastre. “No estamos pegados a nuestros cargos”, dijo Huber, en una clara referencia a la tormenta que se avecina en el seno de la CSU, que el domingo pasado perdió el mito de ser un partido invencible en las urnas. Las primeras señales de la tormenta que se avecina quedaron de manifiesto ayer ante la sede de la CSU en Múnich. Huber y Beckstein entraron a la sede por la puerta trasera (utilizaron el estacionamiento del edificio), mientras que el actual ministro de Agricultura Horst Seehofer, eligió la entrada principal para enviar un mensaje inequívoco.
“El resultado es una catástrofe con dimensiones históricas”, dijo el ministro, cuyo nombre ya se baraja para ocupar el cargo de jefe de la CSU. “La derrota de la CSU es más importante que la derrota que sufrió Helmut Kohl en 1998”; añadió el ministro. La lucha por el poder, que se inició este lunes en Múnich, llegará a su fin el 25 de octubre. Mientras tanto, los actuales líderes del partido, en un intento para justificar la derrota se quejaron ayer de una considerable falta de apoyo de la CDU, el partido que dirige Angela Merkel.
En la sede de la CDU en Berlín, nadie quiso ocultar la dimensión del desastre electoral que vivió el partido bávaro. Angela Merkel, con la cara descompuesta al igual que sus aliados, calificó el resultado de la CSU como “decepcionante”
“Está claro que no logramos ganar la confianza de la gente para defender la mayoría absoluta” dijo la canciller, en un somero análisis del desastre. “Esto implica que para las elecciones (de 2009) debemos hacer todo lo posible para ofrecer a los ciudadanos una clara perspectiva para el futuro”, añadió.
Pero la realidad que comenzó a vivir la canciller desde el domingo pasado es muy diferente a las inquietudes que expresó el lunes en la sede de su partido. El resultado de Baviera redujo sus posibilidades para obtener una mayoría suficiente en las elecciones nacionales, que le permita poner fin a la alianza contra natura con el partido Socialdemócrata. Por eso, la canciller dio ayer los primeros pasos para recuperar la confianza perdida y lanzo una velada crítica a sus socios socialdemócratas.

Preparados frente a la crisis
Debemos insistir en que la democracia cristiana es un factor de estabilidad y la CSY y la CDU están bien preparadas para enfrentar, los problemas que se avecinan como la crisis financiera internacional”, dijo Merkel. “SI uno observa el pobre resultado que obtuvo el SPD, se puede llegar a la conclusión que ese partido no está preparado para enfrentar los nuevos desafíos”. De hecho, el SPD, cuyo candidato Frank-Walter Steinmeier espera expulsar del poder a su actual jefa en el gobierno, no logro sacar provecho de la debacle de la CSU y con un 18,6 por ciento de los votos, obtuvo el domingo su peor resultado en más de medio siglo. “Existía mucho descontento en contra la CSU en Baviera, pero ningún elector de la CSU se paso al campo contrario” señalo el politólogo, Franz Walter, en un análisis de las elecciones que publicó en el periódico Tagesspiegel. Es cierto, los nuevos líderes del SPD, Frank Walter Steinmeier y Franz Müntefering, no lograron sacar provecho de la hecatombe que vivió la CSU, una realidad que también puede calificarse como desastre a pesar de los cantos de victorias que se escucharon en la sede del partido en Berlín.