Los pantanos de la cabecera del Tajo pierden 135 hectómetros en estos meses de verano

15/08/2011 - 13:09

 
A pesar de los buenos datos con los que empezó el verano, la cabecera del Tajo va perdiendo paulatinamente hectómetros, y más aún tras la aprobación del trasvase a principios de julio. En los últimos dos meses las reservas de Entrepeñas y Buendía han bajado 135 hectómetros cúbicos. En la actualidad almacenan 1.166 hm3, el 62,1 por ciento de su capacidad. El presidente de la Asociación de Municipios Ribereños, Antonio Luengo, ha advertido que de seguir esta tendencia llegarán a septiembre “temblando”, y más aún -dice- cuando se está trasvasando agua “para regadíos superfluos, con producción excedentaria”, por lo que pide una solución. El verano está mermando poco a poco los buenos datos registrados en los embalses de la cabecera del Tajo durante el invierno. A finales de mayo, el nivel se mantenía invariable, pero desde entonces se ha registrado un descenso continuado, agudizado incluso tras la aprobación, el pasado 5 de julio, de la Comisión central de explotación del Acueducto Tajo-Segura de una disponibilidad de hasta un máximo de 270,8 hectómetros cúbicos. Desde entonces, los embalses de Entrepeñas y Buendía han perdido 135 hectómetros cúbicos. El punto de inflexión se marcó a finales de mayo. Entonces los embalses de la cabecera del Tajo acumulaban un total de 1.301 hectómetros cúbicos, aunque Entrepeñas había bajado sus reservas en cuatro hectómetros y acumulaba 561, de los 835 que puede almacenar, mientras que el de Buendía había aumentado sus reservas en cuatro hectómetros y almacenaba 740, de una capacidad total de 1.639. Desde entonces el descenso ha sido progresivo. En las dos primeras semanas de junio bajó dos hectómetros, uno por semana, aunque en el resto del mes se llegaron a registrar 30 hectómetros menos. Tras un mes de junio moderado, la aprobación del trasvase por parte de la Comisión de Explotación el 5 de julio marcó un antes y un después. La media de descenso durante las últimas dos semanas ha sido de 20,6 hectómetros cúbicos. De esta forma, la cabecera del Tajo, que entonces estaba al 69,1 por ciento de su capacidad, se ha quedado en el 62,1 por ciento. Estas cifras revelan, según los datos aportados por la CHT, que los embalses de Entrepeñas y Buendía han perdido en este periodo 135 hectómetros. La semana más destacada fue la penúltima de julio en la que se registró una caída de 25 hectómetros. Según la última medición de la Confederación, en esta primera semana del mes de agosto las reservas de Entrepeñas y Buendía han caído 18 hectómetros cúbicos por lo que en la actualidad almacenan 1.166. Entrepeñas ha bajado sus reservas en cinco hectómetros y acumula 499, de los 835 que puede almacenar, mientras que el embalse de Buendía ha perdido 13 hectómetros y almacena 667, de una capacidad total de 1.639. En el resto de embalses de la provincia la tónica ha sido desigual. Alcorlo ha perdido dos hectómetros y está al 63% de su capacidad; y el de Beleña pierde un hectómetro y registra 43, de los 53 que puede almacenar, por lo que se encuentra al 81 por ciento. El de La Tajera ha perdido un hectómetro y se queda con 38 de los 59 que puede almacenar; el de Pálmaces pierde dos y se queda con 19 hectómetros de los 31 que puede albergar; y el de El Vado pierde cuatro hectómetros y se queda con 25, de los 56 que puede registrar en total. Los restantes se han mantenido invariables. Bolarque almacena 26, a cinco de su capacidad total; el de Almoguera se queda con seis hectómetros, uno por debajo de su máximo; y el de El Atance mantiene 19 de los 35 hectómetros que puede albergar. “Se están llevando más agua de la debida, a pesar de que la cabecera del Segura tiene un nivel más alto que la del Tajo”, asegura el presidente de la Asociación de Municipios Ribereños, Antonio Luengo, quien asevera que aunque este verano “sí hay agua en los pantanos”, han notado un descenso durante los últimos meses que podría llegar hasta los dos metros verticales. Si siguen esta tendencia, asevera, con gran parte del mes de agosto por delante llegarán a septiembre “temblando” y en una situación “lamentable”. El alcalde de Villalba del Rey se muestra, sin embargo, escéptico ante el futuro pues asevera que las desaladoras en el Levante están paradas, y se pregunta qué pasará el próximo año cuando se ponga en marcha la tubería manchega, pues insiste en que la viabilidad económica y social de la zona es el agua. En este sentido, el presidente de los ribereños ha denunciado que se está haciendo “un ejercicio superfluo del regadío”, pues explica que piden agua para regar los frutales, pero en ocasiones se quedan sin recoger los productos “porque hay demasiada producción” y para evitar que bajen los precios. “Están desaprovechando el agua. Están trasvasando agua para regadíos superfluos y una producción excedentaria”. Luengo reclama que se hagan estudios socio económicos de la zona para paliar en la medida de lo posible esta situación. El nuevo presidente de la Asociación de Municipios Ribereños, que incluye a 22 municipios de Guadalajara y Cuenca, es consciente de que los cambios de ciclo son complicados, y más aún con el verano de por medio y las próximas elecciones generales del 20 de noviembre, pero confía en que entre diciembre y enero todos tengan claro las propuesta para poder actuar. Días atrás se desplazó a la localidad de Sacedón, a la sede de la asociación, para firmar las solicitudes de sendas reuniones con el consejero de Fomento de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la actual ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar. “Habrá que seguir trabajando para que esto que tenemos se quede aquí”, concluye.