Los participantes en el G-8 comprometen 20.000 millones de dólares durante tres años para luchar contra el hambre
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Centran la estrategia para lograr una "seguridad alimentaria global" en el fomento de la agricultura, el empleo y las reformas políticas
Los países participantes en la cumbre del G-8 comprometieron hoy un total de 20.000 millones de dólares, 5.000 millones más de lo esperado, a lo largo de los próximos tres años para combatir el hambre en el mundo, centrando la estrategia fundamentalmente en el desarrollo de la agricultura, el fomento del empleo y la consecución de reformas políticas.
En una declaración conjunta, los países y organizaciones presentes en la reunión sobre seguridad alimentaria celebrada en el marco de la cumbre del G-8 en la ciudad italiana de L'Aquila, entre ellos España, se mostraron de acuerdo en "actuar con la urgencia necesaria para alcanzar una seguridad alimentaria global sostenible".
"Para este fin, acompañaremos a los países y regiones vulnerables para ayudarles a desarrollar e implementar sus propias estrategias de seguridad alimentaria, y así juntos incrementar los compromisos sostenibles de asistencia financiera y técnica para invertir en estas estrategias", señala el comunicado.
Los jefes de Estado y de Gobierno así como las organizaciones internacionales y regionales reunidos en L'Aquila subrayan su "profunda preocupación por la seguridad alimentaria global, el impacto de la crisis económica y financiera global y la subida de los precios el año pasado en los países menos capacitados para responder al aumento del hambre y la pobreza".
En este sentido, reconocen que "la seguridad alimentaria está estrechamente conectada con el crecimiento económico y el progreso social, así como con la estabilidad política y la paz", al tiempo que subrayan la "necesidad urgente de una acción decisiva para liberar a la Humanidad del hambre y la pobreza".
"La seguridad alimentaria, la nutrición y una agricultura sostenible deben ser un asunto de prioridad en la agenda política, para ser dirigida de forma transversal y con un enfoque inclusivo, implicando a todos los participantes a nivel global, regional y nacional", añade.
Este enfoque incluye, según la declaración, una mayor productividad agrícola, el estímulo de los cultivos, el énfasis en el desarrollo del sector privado, los minifundios, las mujeres y las familias, así como la preservación de las reservas naturales, el fomento del empleo y las oportunidades de trabajo decente y el conocimiento, y el incremento de los flujos comerciales, además de apoyar la buena gobernanza y las reformas políticas.
Los participantes en el encuentro de L'Aquila ven necesario "mejorar el acceso a los alimentos a través de una distribución más equitativa, la creación de empleo y mejores perspectivas para los países en desarrollo".
IMPULSAR LOS ODM
En la declaración, los países también establecen como prioridad el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) así como su promoción e incremento. En este sentido, consideran que "la tendencia de reducción de los ODM y la financiación nacional en agricultura debe ser revertida".
De este modo, se comprometen a aumentar las inversiones "a corto, medio y largo plazo" en un desarrollo de la agricultura que beneficie directamente a los más pobres y cree un mejor uso de las instituciones internacionales.
"Uniendo esfuerzos (...) en todo el mundo podemos diseñar e implementar una estrategia efectiva de seguridad alimentaria, con prioridad para las regiones más pobres del planeta. Acordamos apoyar un esfuerzo global cuyos principios centrales sean el patrimonio y la rentabilidad nacional", indica.
Los países reconocen la labor realizada por organismos como la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (IFAD), la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD), y dentro de ésta el Programa General para el Desarrollo de la Agricultura en África (CAADP).
Por último, los países aseguran que están "decididos a trasladar" todos los principios expuestos en esta declaración "a la acción y tomar todas las medidas necesarias para alcanzar una seguridad alimentaria global", por lo que animan a otros países y actores privados a unirse al "esfuerzo común hacia la seguridad alimentaria global a través de un enfoque coherente".
La declaración conjunta está firmada por todos los miembros del G-8 (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Japón, Rusia, Canadá e Italia), Brasil, China, India, México, Sudáfrica, España, Egipto, Australia, Corea del Sur, Indonesia, Dinamarca, Países Bajos, Turquía, Argelia, Angola, Etiopía, Libia, Nigeria, Senegal, Naciones Unidas, la Comisión de la Unión Africana (UA), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio (OMC), la FAO, la IFAD, el Programa Mundial de Alimentos (PAM) y la Agencia Internacional de la Energía.
"Para este fin, acompañaremos a los países y regiones vulnerables para ayudarles a desarrollar e implementar sus propias estrategias de seguridad alimentaria, y así juntos incrementar los compromisos sostenibles de asistencia financiera y técnica para invertir en estas estrategias", señala el comunicado.
Los jefes de Estado y de Gobierno así como las organizaciones internacionales y regionales reunidos en L'Aquila subrayan su "profunda preocupación por la seguridad alimentaria global, el impacto de la crisis económica y financiera global y la subida de los precios el año pasado en los países menos capacitados para responder al aumento del hambre y la pobreza".
En este sentido, reconocen que "la seguridad alimentaria está estrechamente conectada con el crecimiento económico y el progreso social, así como con la estabilidad política y la paz", al tiempo que subrayan la "necesidad urgente de una acción decisiva para liberar a la Humanidad del hambre y la pobreza".
"La seguridad alimentaria, la nutrición y una agricultura sostenible deben ser un asunto de prioridad en la agenda política, para ser dirigida de forma transversal y con un enfoque inclusivo, implicando a todos los participantes a nivel global, regional y nacional", añade.
Este enfoque incluye, según la declaración, una mayor productividad agrícola, el estímulo de los cultivos, el énfasis en el desarrollo del sector privado, los minifundios, las mujeres y las familias, así como la preservación de las reservas naturales, el fomento del empleo y las oportunidades de trabajo decente y el conocimiento, y el incremento de los flujos comerciales, además de apoyar la buena gobernanza y las reformas políticas.
Los participantes en el encuentro de L'Aquila ven necesario "mejorar el acceso a los alimentos a través de una distribución más equitativa, la creación de empleo y mejores perspectivas para los países en desarrollo".
IMPULSAR LOS ODM
En la declaración, los países también establecen como prioridad el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) así como su promoción e incremento. En este sentido, consideran que "la tendencia de reducción de los ODM y la financiación nacional en agricultura debe ser revertida".
De este modo, se comprometen a aumentar las inversiones "a corto, medio y largo plazo" en un desarrollo de la agricultura que beneficie directamente a los más pobres y cree un mejor uso de las instituciones internacionales.
"Uniendo esfuerzos (...) en todo el mundo podemos diseñar e implementar una estrategia efectiva de seguridad alimentaria, con prioridad para las regiones más pobres del planeta. Acordamos apoyar un esfuerzo global cuyos principios centrales sean el patrimonio y la rentabilidad nacional", indica.
Los países reconocen la labor realizada por organismos como la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (IFAD), la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD), y dentro de ésta el Programa General para el Desarrollo de la Agricultura en África (CAADP).
Por último, los países aseguran que están "decididos a trasladar" todos los principios expuestos en esta declaración "a la acción y tomar todas las medidas necesarias para alcanzar una seguridad alimentaria global", por lo que animan a otros países y actores privados a unirse al "esfuerzo común hacia la seguridad alimentaria global a través de un enfoque coherente".
La declaración conjunta está firmada por todos los miembros del G-8 (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Japón, Rusia, Canadá e Italia), Brasil, China, India, México, Sudáfrica, España, Egipto, Australia, Corea del Sur, Indonesia, Dinamarca, Países Bajos, Turquía, Argelia, Angola, Etiopía, Libia, Nigeria, Senegal, Naciones Unidas, la Comisión de la Unión Africana (UA), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio (OMC), la FAO, la IFAD, el Programa Mundial de Alimentos (PAM) y la Agencia Internacional de la Energía.