Los partidos políticos de Guadalajara tuvieron que guardar o tirar su material de fin de campaña
01/10/2010 - 09:45
Por: A.B. GUADALAJARA
El atentado etarra se dejó sentir ayer en toda España. Tras la decisión de los partidos políticos a nivel nacional de suspender la campaña electoral, los mítines que ayer estaban previsto para cerrar la misma en Guadalajara de PSOE, PP e IU, tuvieron que ser suspendidos. Algunos de ellos ya habían incluso tirado todo el material de propaganda sobrante en las primeras horas de la tarde.
Los últimos actos electorales fueron las ruedas de prensa que tanto PSOE como PP celebraron en la mañana de ayer, ajenos todavía lo que sucedería poco después. El lunes, presumiblemente, habrá concentraciones de repulsa.
Ni Fernando Lamata, ni Carlos Iturgáiz ni siquiera José Luis Maximiliano. Ninguno de ellos, previstos por PSOE, PP e IU respectivamente para cerrar campaña en Guadalajara, hizo sonar su voz ayer ante cientos de simpatizantes esperando arañar algún voto de última hora. Las banderas socialistas, que iban a ondear anoche en la Casa de la Cultura de Cabanillas; las de la gaviota del PP, que iban a hacer lo propio en Santo Domingo; o las verdes de Izquierda Unida en Cabaret Café tuvieron que guardarse a primera hora de la tarde de ayer hasta los próximos comicios. En algunos casos fueron a la basura en las primeras horas de la tarde.
El asesinato a manos de ETA del ex concejal socialista Isaías Carrasco, y sumándose a las ordenes dictadas desde las ejecutivas nacionales de los partidos, suspendió todos los actos del cierre de campaña previstos en Guadalajara, tal y como pasó hace cuatro años tras los atentados del 11-M. Como en todo el país, y de forma unánime, las distintas formaciones políticas dejan los actos de repulsa a la violencia etarra para el próximo lunes, sea cual sea el resultado que deparen el domingo las urnas.
La campaña acabó por la mañana
Apenas tres horas antes de que el quinto asesinato de ETA en esta legislatura paralizase la última jornada de la campaña electoral, los candidatos socialistas al Congreso Jesús Alique y María José Naranjo apelaron ayer al voto de la izquierda en Guadalajara para que todas esas papeletas se concentren en el PSOE, apuntó Alique, quien recordó que en las pasadas elecciones nos quedamos a 4.000 votos del Partido Popular en la provincia. Asimismo, destacó las dos formas de hacer campaña en Guadalajara, la del compromiso y la del ataque. En este sentido, señaló que la primera ha estado protagonizada por José Luis Rodríguez Zapatero, quien en el mitin del pasado 19 de febrero se comprometió con la autovía de Molina de Aragón y la inclusión de Guadalajara en el plan Cercanías de la Comunidad de Madrid.
El Partido Popular, por su parte, celebró por la mañana un encuentro con los medios de comunicación con todos sus candidatos en un hotel de la capital que, a la postre, sería el último acto electoral en Guadalajara. Allí, y con el número uno al Congreso por la provincia, José Ignacio Echániz, llevando la voz cantante, los populares enumeraron a los electores de la provincia más de una decena de razones para no votar a Zapatero.
Entre las mismas, Echániz nombró la negociación con ETA, el canon digital, la situación de la economía, la regularización masiva de inmigrantes, la imposición de la Logse en la educación, un supuesto aumento de la delincuencia o el hecho de que no se pueda cursar estudios en castellano en toda España. Por otro lado, y según Echániz, ni el programa electoral socialista, ni el llamado Libro Blanco del presidente ni el Plan de Infraestructuras estatal contemplan la conversión de la N-211 (la de Molina) en autovía, tal y como prometió el propio Zapatero en Guadalajara.
Ni Fernando Lamata, ni Carlos Iturgáiz ni siquiera José Luis Maximiliano. Ninguno de ellos, previstos por PSOE, PP e IU respectivamente para cerrar campaña en Guadalajara, hizo sonar su voz ayer ante cientos de simpatizantes esperando arañar algún voto de última hora. Las banderas socialistas, que iban a ondear anoche en la Casa de la Cultura de Cabanillas; las de la gaviota del PP, que iban a hacer lo propio en Santo Domingo; o las verdes de Izquierda Unida en Cabaret Café tuvieron que guardarse a primera hora de la tarde de ayer hasta los próximos comicios. En algunos casos fueron a la basura en las primeras horas de la tarde.
El asesinato a manos de ETA del ex concejal socialista Isaías Carrasco, y sumándose a las ordenes dictadas desde las ejecutivas nacionales de los partidos, suspendió todos los actos del cierre de campaña previstos en Guadalajara, tal y como pasó hace cuatro años tras los atentados del 11-M. Como en todo el país, y de forma unánime, las distintas formaciones políticas dejan los actos de repulsa a la violencia etarra para el próximo lunes, sea cual sea el resultado que deparen el domingo las urnas.
La campaña acabó por la mañana
Apenas tres horas antes de que el quinto asesinato de ETA en esta legislatura paralizase la última jornada de la campaña electoral, los candidatos socialistas al Congreso Jesús Alique y María José Naranjo apelaron ayer al voto de la izquierda en Guadalajara para que todas esas papeletas se concentren en el PSOE, apuntó Alique, quien recordó que en las pasadas elecciones nos quedamos a 4.000 votos del Partido Popular en la provincia. Asimismo, destacó las dos formas de hacer campaña en Guadalajara, la del compromiso y la del ataque. En este sentido, señaló que la primera ha estado protagonizada por José Luis Rodríguez Zapatero, quien en el mitin del pasado 19 de febrero se comprometió con la autovía de Molina de Aragón y la inclusión de Guadalajara en el plan Cercanías de la Comunidad de Madrid.
El Partido Popular, por su parte, celebró por la mañana un encuentro con los medios de comunicación con todos sus candidatos en un hotel de la capital que, a la postre, sería el último acto electoral en Guadalajara. Allí, y con el número uno al Congreso por la provincia, José Ignacio Echániz, llevando la voz cantante, los populares enumeraron a los electores de la provincia más de una decena de razones para no votar a Zapatero.
Entre las mismas, Echániz nombró la negociación con ETA, el canon digital, la situación de la economía, la regularización masiva de inmigrantes, la imposición de la Logse en la educación, un supuesto aumento de la delincuencia o el hecho de que no se pueda cursar estudios en castellano en toda España. Por otro lado, y según Echániz, ni el programa electoral socialista, ni el llamado Libro Blanco del presidente ni el Plan de Infraestructuras estatal contemplan la conversión de la N-211 (la de Molina) en autovía, tal y como prometió el propio Zapatero en Guadalajara.