Los servicios de rescate siguen buscando cuerpos en el Marriott de Islamabad
01/10/2010 - 09:45
La búsqueda de cuerpos proseguía este domingo en el hotel Marriott de Islamabad, devastado el sábado por un camión bomba que causó al menos 53 muertos, en una imparable ola de atentados que desde hace meses enluta a Pakistán, atribuida al entorno de la red islamista Al Qaeda. El balance del atentado, con 266 heridos, puede agravarse ya que el edificio del hotel de lujo, que contaba con 300 habitaciones y 6 restaurantes, quedó completamente arrasado por el incendio que se propagó después de la explosión.
Entre las víctimas mortales figura el embajador de la República Checa en Pakistán, Ivo Zdarek, anunció el domingo en Praga el ministerio checo de Relaciones Exteriores.
La mayoría de los muertos identificados son agentes de seguridad de la entrada del hotel, algunos extranjeros que se encontraban cerca de las salidas y transeúntes.
Bomberos y militares trabajaron toda la noche para apagar el incendio que calcinó las bases del edificio, que amenaza con derrumbarse. Pero los servicios de rescate no han podido penetrar más allá del hall de la entrada y algunos de los restaurantes del inmueble.
En dos tiempos
El autor del atentado del sábado se suicidó en la cabina del camión tras derribar la barrera de seguridad y, unos minutos después, estallaron los 600 kilos de explosivos, según un video difundido el domingo por las autoridades. En esta grabación, tomada por las cámaras de seguridad del hotel y mostrada por el Ministerio de Interior, se puede ver a un gran camión de color oscuro dirigiéndose a la barrera de acceso al aparcamiento del hotel y derribándola.
En su avance, el vehículo se topa con un segundo obstáculo, el rastrillo metálico que se levanta automáticamente al paso de cualquier vehículo. Luego puede verse al conductor muy agitado.
El consejero de Interior del primer ministro, Rehman Malik, que presentó el vídeo a la prensa, dijo que el suicida ordenó a los guardias que bajaran el rastrillo. El suicida hace estallar entonces una bomba aparentemente de escasa potencia que hacer arder la cabina. Tras unos instantes de estupor, los guardias tratan de apagar el incendio. Unos minutos después, la cámara se apaga por la enorme explosión que devastó el hotel, según Malik, matando al menos a 60 personas.
El Ministerio del Interior acusó el domingo a milicianos talibanes paquistaníes, vinculados a la red islamista Al Qaeda, de haber cometido el atentado suicida. Malik destacósa que todos los atentados con bomba de los últimos tiempos fueron cometidos por milicianos de un grupo denominado FATA, procedentes de las zonas tribales fronterizas con Afganistán, y dijo que ellos también están detrás de la última matanza. Todos los caminos llevan a FATA, afirmó.
Condena afgana
La comunidad internacional condenó de forma unánime ese acto inmundo y mostró su apoyo al nuevo presidente paquistaní Asif Ali Zardari, quien prometió eliminar el cáncer del terrorismo. El presidente del vecino Afganistán, Hamid Karzai, se unió el domingo al coro de condenas y llamó a emprender una lucha honesta contra el terrorismo. Las autoridades de Afganistán sospechan que los islamistas que actúan en ese país cuentan con complicidades en los servicios paquistaníes.
El atentado fue uno de los más mortíferos de los últimos meses; en lo que va del año, más de 1.200 personas han muerto en la ola de violencia que afecta a Pakistán.
El ataque se produce además en momentos en que Estados Unidos -convencido de que las milicias talibanes y Al Qaeda han reconstituido sus fuerzas en las zonas tribales del noroeste de Pakistán- multiplican desde territorio afgano los disparos de misiles contra objetivos islamistas. Estos ataques han sido muy criticados por las autoridades paquistaníes en nombre de la soberanía y por haber ocasionado víctimas civiles.
Los especialistas en Al Qaeda reconocen que el noroeste se ha convertido en el nuevo frente de la guerra contra el terrorismo. El New York Times aseguraba el jueves que el presidente George W. Bush había autorizado secretamente en julio a las fuerzas especiales norteamericanas hacer incursiones terrestres en esas regiones, sin la aprobación previa de Islamabad. Washington estima que Islamabad no hace suficientes esfuerzos en la guerra contra el terrorismo.
Bajo esa presión, el ejército pakistaní lanzó en agosto una vasta ofensiva en el distrito tribal de Bajaur, que dejó cerca de 800 muertos, principalmente combatientes islamistas.
Por su parte, ll primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, calificó ayer el atentado como un acto de cobardía y afirmó que lo que quieren los terroristas es desestabilizar el país dañando el proceso democrático y la economía.
Es un acto de terrorismo cobarde otra vez contra gente inocente en este mes sagrado del Ramadán. Todos los países condenan (el ataque) y todas las fuerzas de seguridad están profundamente afectadas por esta tragedia, declaró Gilani a los medios de comunicación presentes en el lugar del ataque.
Según informa la agencia local APP, el primer ministro se dirigió después a varios hospitales para interesarse por el estado de los heridos, que ya son más de 260. Gilani también informó de que al menos hay cuatro extranjeros entre los fallecidos por el atentado, entre ellos el embajador de República Checa, Ivo Zdarek.
La mayoría de los muertos identificados son agentes de seguridad de la entrada del hotel, algunos extranjeros que se encontraban cerca de las salidas y transeúntes.
Bomberos y militares trabajaron toda la noche para apagar el incendio que calcinó las bases del edificio, que amenaza con derrumbarse. Pero los servicios de rescate no han podido penetrar más allá del hall de la entrada y algunos de los restaurantes del inmueble.
En dos tiempos
El autor del atentado del sábado se suicidó en la cabina del camión tras derribar la barrera de seguridad y, unos minutos después, estallaron los 600 kilos de explosivos, según un video difundido el domingo por las autoridades. En esta grabación, tomada por las cámaras de seguridad del hotel y mostrada por el Ministerio de Interior, se puede ver a un gran camión de color oscuro dirigiéndose a la barrera de acceso al aparcamiento del hotel y derribándola.
En su avance, el vehículo se topa con un segundo obstáculo, el rastrillo metálico que se levanta automáticamente al paso de cualquier vehículo. Luego puede verse al conductor muy agitado.
El consejero de Interior del primer ministro, Rehman Malik, que presentó el vídeo a la prensa, dijo que el suicida ordenó a los guardias que bajaran el rastrillo. El suicida hace estallar entonces una bomba aparentemente de escasa potencia que hacer arder la cabina. Tras unos instantes de estupor, los guardias tratan de apagar el incendio. Unos minutos después, la cámara se apaga por la enorme explosión que devastó el hotel, según Malik, matando al menos a 60 personas.
El Ministerio del Interior acusó el domingo a milicianos talibanes paquistaníes, vinculados a la red islamista Al Qaeda, de haber cometido el atentado suicida. Malik destacósa que todos los atentados con bomba de los últimos tiempos fueron cometidos por milicianos de un grupo denominado FATA, procedentes de las zonas tribales fronterizas con Afganistán, y dijo que ellos también están detrás de la última matanza. Todos los caminos llevan a FATA, afirmó.
Condena afgana
La comunidad internacional condenó de forma unánime ese acto inmundo y mostró su apoyo al nuevo presidente paquistaní Asif Ali Zardari, quien prometió eliminar el cáncer del terrorismo. El presidente del vecino Afganistán, Hamid Karzai, se unió el domingo al coro de condenas y llamó a emprender una lucha honesta contra el terrorismo. Las autoridades de Afganistán sospechan que los islamistas que actúan en ese país cuentan con complicidades en los servicios paquistaníes.
El atentado fue uno de los más mortíferos de los últimos meses; en lo que va del año, más de 1.200 personas han muerto en la ola de violencia que afecta a Pakistán.
El ataque se produce además en momentos en que Estados Unidos -convencido de que las milicias talibanes y Al Qaeda han reconstituido sus fuerzas en las zonas tribales del noroeste de Pakistán- multiplican desde territorio afgano los disparos de misiles contra objetivos islamistas. Estos ataques han sido muy criticados por las autoridades paquistaníes en nombre de la soberanía y por haber ocasionado víctimas civiles.
Los especialistas en Al Qaeda reconocen que el noroeste se ha convertido en el nuevo frente de la guerra contra el terrorismo. El New York Times aseguraba el jueves que el presidente George W. Bush había autorizado secretamente en julio a las fuerzas especiales norteamericanas hacer incursiones terrestres en esas regiones, sin la aprobación previa de Islamabad. Washington estima que Islamabad no hace suficientes esfuerzos en la guerra contra el terrorismo.
Bajo esa presión, el ejército pakistaní lanzó en agosto una vasta ofensiva en el distrito tribal de Bajaur, que dejó cerca de 800 muertos, principalmente combatientes islamistas.
Por su parte, ll primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, calificó ayer el atentado como un acto de cobardía y afirmó que lo que quieren los terroristas es desestabilizar el país dañando el proceso democrático y la economía.
Es un acto de terrorismo cobarde otra vez contra gente inocente en este mes sagrado del Ramadán. Todos los países condenan (el ataque) y todas las fuerzas de seguridad están profundamente afectadas por esta tragedia, declaró Gilani a los medios de comunicación presentes en el lugar del ataque.
Según informa la agencia local APP, el primer ministro se dirigió después a varios hospitales para interesarse por el estado de los heridos, que ya son más de 260. Gilani también informó de que al menos hay cuatro extranjeros entre los fallecidos por el atentado, entre ellos el embajador de República Checa, Ivo Zdarek.