Los transportistas colapsan la A-2 en ambos sentidos durante seis horas
01/10/2010 - 09:45
Huelga De Transportes
Los conductores madrileños y guadalajareños aceptaron, resignados, la llegada de los piquetes hasta la provincia. Era la única autovía que nos faltaba por cortar y algún día teníamos que llegar hasta aquí, afirmaba Fermín Olmeda, autónomo, miembro de la Plataforma de Transportistas.
Las retenciones más prolongadas se produjeron en sentido Guadalajara, donde numerosos vecinos de Alcalá de Henares, que se tuvieron que trasladar hasta la capital guadalajareña para ocupar su puesto de trabajo, se demoraron hasta cerca de dos horas. Además, la Benemérita también tuvo que escoltar a 12 camiones que transportaban mercancías de sectores como el de los carburantes, la alimentación y sanitarios.
Las interrupciones del tráfico llegaron a ser totales, cada vez que llegaban las televisiones nacionales, situación que se aprovechaba para guardar cinco minutos de silencio en memoria de su compañero granadino fallecido, miembro de un piquete.
Todo empezó hacia las siete de la mañana, cuando los primeros transportistas comenzaron a detener sus vehículos en el desvío hacia el polígono Miralcampo de Azuqueca, dirección Guadalajara. Mediante mensajes por las emisoras, la orden llegó hasta sus compañeros guadalajareños, que hicieron lo mismo desde el otro lado de la frontera, en la Venta de Meco. A ambos márgenes, cientos de camiones, apostados en el carril exterior, dejaban un estrecho espacio para que accedieran los vehículos particulares y aquellos del servicio público. Miembros de los piquetes, pertenecientes a la denominada Plataforma de Transportistas, vigilaban atentamente el paso de los vehículos. Cuando se aproximaba alguno que llevara carga, le invitaban amablemente a parar. En caso contrario, algunas situaciones llegaron al borde de la violencia, aunque afortunadamente no hubo que lamentar agresión alguna, gracias a varios de ellos que aplacaban los nervios, y, sobre todo, a la presencia de patrullas de la Guardia Civil de Tráfico.
En su mayoría autónomos, manifestaban su malestar por el hecho de que el Gobierno no les permitiera sentarse en la mesa de negociaciones, hasta tal punto, que afirmaban que era una condición indispensable para poner fin a los paros. Necesitamos que se nos garantice la rentabilidad de los portes; pese a la batería de medidas del Gobierno, si no hay una que lo avale, seguiremos aquí, hasta que haga falta, comentaban.
En sentido Madrid, los vecinos de las localidades del Corredor guadalajareño y de la capital de la provincia sufrieron en menor medida el bloqueo de uno de los dos carriles de la A-2 a la altura de la Venta de Meco. Las retenciones más importantes tuvieron lugar hacia las 10.00 horas, cuando se alcanzaron diez kilómetros de retenciones paralelos al polígono industrial de Miralcampo. Muchos menos camiones, pero con la misma determinación de impedir o, al menos, retrasar el paso de vehículos, se apostaron bajo el puente de Meco para reclamar una solución inmediata al incremento de los carburantes. Si seguimos así vamos a tener un beneficio cero en cada trabajo, y por cero euros no trabaja nadie, señaló uno de los camioneros más madrugadores de la jornada, pues llevaba desde las 7.30 horas paralizando la A-2 dirección Madrid.
Si hasta ahora no se habían dejado notar las graves consecuencias de la huelga de transportistas, la tercera jornada hirió donde más duele: en las comunicaciones de una provincia situada en un enclave estratégico dentro del país. De esta manera no entrará nada de producto en Madrid, que es la torre más alta que está cayendo con el bloqueo de las principales vías de acceso, explicó otro conductor de un vehículo pesado. Los conductores más previsores optaron, no obstante, por la R-2, una vía que estaba libre de peaje para evitar largas retenciones en la A-2. Sin embargo, la gran mayoría de los que intentaban llegar a sus lugares de trabajo se encontraron con el bloqueo por sorpresa. No esperaba que esta vía estuviera paralizada por los camiones, y menos a la altura de Azuqueca, señaló Raquel Martín, vecina de Alcalá de Henares que trabaja en Villanueva de la Torre.
Una vez superado el obstáculo de los vehículos pesados, los conductores pudieron continuar con su trayecto con absoluta normalidad.
Las anécdotas de un día con pros y contras
Nunca llueve a gusto de todos. Ni de los transportistas, ni de los conductores. Entre los segundos, no todos estaban de acuerdo con que les pararan. Es el caso de Gabriel Preda, empleado de la serigrafía Margi. Ellos tienen que ganarse la vida, pero con el precio del carburante... Aquí nadie va a trabajar gratis. Sin embargo, estaba preocupado, porque debo cumplir con mi trabajo, no puedo parar más de dos horas, ya que tengo que cumplir con mi obligación y ellos deben entenderlo.
?Entre los conductores, las reacciones eran dispares. La mayoría, cuando atravesaba el punto del piquete, miraba a sus miembros con una cara de indignación o indiferencia. Otros les apoyaban haciendo sonar sus claxons o con gestos de apoyo levantando el pulgar. Los menos, con mirada desafiante, se dirigían a ellos y les brindaban algún que otro gesto despectivo.
Algún transportista que se negaba a parar fue víctima de golpes en la puerta e incluso uno recibió el punzamiento de una de sus ruedas delanteras con un cincel, generándose una situación tensa que, afortunadamente, no fue a mayores.
Las interrupciones del tráfico llegaron a ser totales, cada vez que llegaban las televisiones nacionales, situación que se aprovechaba para guardar cinco minutos de silencio en memoria de su compañero granadino fallecido, miembro de un piquete.
Todo empezó hacia las siete de la mañana, cuando los primeros transportistas comenzaron a detener sus vehículos en el desvío hacia el polígono Miralcampo de Azuqueca, dirección Guadalajara. Mediante mensajes por las emisoras, la orden llegó hasta sus compañeros guadalajareños, que hicieron lo mismo desde el otro lado de la frontera, en la Venta de Meco. A ambos márgenes, cientos de camiones, apostados en el carril exterior, dejaban un estrecho espacio para que accedieran los vehículos particulares y aquellos del servicio público. Miembros de los piquetes, pertenecientes a la denominada Plataforma de Transportistas, vigilaban atentamente el paso de los vehículos. Cuando se aproximaba alguno que llevara carga, le invitaban amablemente a parar. En caso contrario, algunas situaciones llegaron al borde de la violencia, aunque afortunadamente no hubo que lamentar agresión alguna, gracias a varios de ellos que aplacaban los nervios, y, sobre todo, a la presencia de patrullas de la Guardia Civil de Tráfico.
En su mayoría autónomos, manifestaban su malestar por el hecho de que el Gobierno no les permitiera sentarse en la mesa de negociaciones, hasta tal punto, que afirmaban que era una condición indispensable para poner fin a los paros. Necesitamos que se nos garantice la rentabilidad de los portes; pese a la batería de medidas del Gobierno, si no hay una que lo avale, seguiremos aquí, hasta que haga falta, comentaban.
En sentido Madrid, los vecinos de las localidades del Corredor guadalajareño y de la capital de la provincia sufrieron en menor medida el bloqueo de uno de los dos carriles de la A-2 a la altura de la Venta de Meco. Las retenciones más importantes tuvieron lugar hacia las 10.00 horas, cuando se alcanzaron diez kilómetros de retenciones paralelos al polígono industrial de Miralcampo. Muchos menos camiones, pero con la misma determinación de impedir o, al menos, retrasar el paso de vehículos, se apostaron bajo el puente de Meco para reclamar una solución inmediata al incremento de los carburantes. Si seguimos así vamos a tener un beneficio cero en cada trabajo, y por cero euros no trabaja nadie, señaló uno de los camioneros más madrugadores de la jornada, pues llevaba desde las 7.30 horas paralizando la A-2 dirección Madrid.
Si hasta ahora no se habían dejado notar las graves consecuencias de la huelga de transportistas, la tercera jornada hirió donde más duele: en las comunicaciones de una provincia situada en un enclave estratégico dentro del país. De esta manera no entrará nada de producto en Madrid, que es la torre más alta que está cayendo con el bloqueo de las principales vías de acceso, explicó otro conductor de un vehículo pesado. Los conductores más previsores optaron, no obstante, por la R-2, una vía que estaba libre de peaje para evitar largas retenciones en la A-2. Sin embargo, la gran mayoría de los que intentaban llegar a sus lugares de trabajo se encontraron con el bloqueo por sorpresa. No esperaba que esta vía estuviera paralizada por los camiones, y menos a la altura de Azuqueca, señaló Raquel Martín, vecina de Alcalá de Henares que trabaja en Villanueva de la Torre.
Una vez superado el obstáculo de los vehículos pesados, los conductores pudieron continuar con su trayecto con absoluta normalidad.
Las anécdotas de un día con pros y contras
Nunca llueve a gusto de todos. Ni de los transportistas, ni de los conductores. Entre los segundos, no todos estaban de acuerdo con que les pararan. Es el caso de Gabriel Preda, empleado de la serigrafía Margi. Ellos tienen que ganarse la vida, pero con el precio del carburante... Aquí nadie va a trabajar gratis. Sin embargo, estaba preocupado, porque debo cumplir con mi trabajo, no puedo parar más de dos horas, ya que tengo que cumplir con mi obligación y ellos deben entenderlo.
?Entre los conductores, las reacciones eran dispares. La mayoría, cuando atravesaba el punto del piquete, miraba a sus miembros con una cara de indignación o indiferencia. Otros les apoyaban haciendo sonar sus claxons o con gestos de apoyo levantando el pulgar. Los menos, con mirada desafiante, se dirigían a ellos y les brindaban algún que otro gesto despectivo.
Algún transportista que se negaba a parar fue víctima de golpes en la puerta e incluso uno recibió el punzamiento de una de sus ruedas delanteras con un cincel, generándose una situación tensa que, afortunadamente, no fue a mayores.