Mario Vargas Llosa se sube de nuevo a las tablas junto a Aitana Sánchez-Gijón
01/10/2010 - 09:45
Por: Redacción
A Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) le picó hace unos años el gusanillo del teatro. El narrador, ensayista, articulista, académico, dramaturgo y político peruano-español había escrito para la escena, pero nunca se había subido a las tablas hasta que le propusieron hacerlo al lado de Aitana Sánchez-Gijón.
En la primera actuación de Vargas Llosa el éxito respaldó el montaje La verdad de las mentiras, que dirigió Juan Ollé. Se repitió este menàge a trois escénico Vargas Llosas- Sánchez-Gijón-Ollé con Odiseo y Penélope (2006), y se reedita ahora con Las mil noches y una noche, adaptación minimalista que el propio Mario Vargas Llosa ha realizado del clásico por excelencia de literatura oriental. Es una parábola simple, sencilla y luminosa que, según Vargas Llosa, explica toda la magia y el poder transformador de la literatura.
No hay una parábola tan poderosa como la de Scherezada y Sahrigar para explicar la función humanizadora de la ficción, asegura un Vargas Llosa que ha vuelto a ponerse a prueba a sí mismo al aceptar el reto de una nueva aventura escénica. Su sentido primordial es un homenaje al cuento, a la necesidad de contar historias, de vivir otras vidas a través de la fantasía, explica el autor de Conversaciones en la Catedral o Pantaleón y las visitadoras. Gracias a ese poder transformador de la fábula vemos como el sultán pasa de ser un animal violento y sanguinario a un ser humano sensible y enamorado; como Sherezada convierte, gracias a su imaginación, a un tirano despiadado en un ser civilizado y humanizado a través de los cuentos.
Mejor que en la política
No oculta Mario Vargas Llosa sus tremendas imperfecciones de actor primerizo y confiesa estar tan aterrado como maravillado ante este nuevo desafío escénico que rara vez tiene ocasión de afrontar un autor. Con diseño escenográfico de Eduardo Arroyo, se estrenará en los Jardines de Sabatini de Madrid los días 2,3 y 4 de julio. Viajará después a Sevilla para representarse en la Fundación Tres Culturas los días 17 y 18 de julio, y cerrar su minigira en el Auditorio de Calatrava en Santa Cruz de Tenerife los días 26 y 27 de julio. Narrador sobresaliente, político de escaso éxito, Vargas Llosa se niega a calificarse a sí mismo como actor. Espero, en cualquier caso, que como actor me vaya mejor que como político; sino sería un catástrofe ironiza quien fuera fallido candidato a la presidencia de Perú. Apela a la benevolencia del director y la complicidad de Aitana Sánchez-Gijón. Cuando uno se mira el espejo no ve su cara; ni siquiera los más vanidosos saben lo que valen. Sólo el tiempo pone las cosas en su justo término dice este premio Cervantes.
No hay una parábola tan poderosa como la de Scherezada y Sahrigar para explicar la función humanizadora de la ficción, asegura un Vargas Llosa que ha vuelto a ponerse a prueba a sí mismo al aceptar el reto de una nueva aventura escénica. Su sentido primordial es un homenaje al cuento, a la necesidad de contar historias, de vivir otras vidas a través de la fantasía, explica el autor de Conversaciones en la Catedral o Pantaleón y las visitadoras. Gracias a ese poder transformador de la fábula vemos como el sultán pasa de ser un animal violento y sanguinario a un ser humano sensible y enamorado; como Sherezada convierte, gracias a su imaginación, a un tirano despiadado en un ser civilizado y humanizado a través de los cuentos.
Mejor que en la política
No oculta Mario Vargas Llosa sus tremendas imperfecciones de actor primerizo y confiesa estar tan aterrado como maravillado ante este nuevo desafío escénico que rara vez tiene ocasión de afrontar un autor. Con diseño escenográfico de Eduardo Arroyo, se estrenará en los Jardines de Sabatini de Madrid los días 2,3 y 4 de julio. Viajará después a Sevilla para representarse en la Fundación Tres Culturas los días 17 y 18 de julio, y cerrar su minigira en el Auditorio de Calatrava en Santa Cruz de Tenerife los días 26 y 27 de julio. Narrador sobresaliente, político de escaso éxito, Vargas Llosa se niega a calificarse a sí mismo como actor. Espero, en cualquier caso, que como actor me vaya mejor que como político; sino sería un catástrofe ironiza quien fuera fallido candidato a la presidencia de Perú. Apela a la benevolencia del director y la complicidad de Aitana Sánchez-Gijón. Cuando uno se mira el espejo no ve su cara; ni siquiera los más vanidosos saben lo que valen. Sólo el tiempo pone las cosas en su justo término dice este premio Cervantes.