Más de 1.300 jóvenes conservan Umbralejo
El Ministerio de Educación pasó a hacerse cargo del programa de recuperación de Umbralejo en el año 1994. Desde entonces, este antiguo municipio abandonado ha venido utilizándose para realizar una experiencia educativa, tanto ambiental como en valores, a través de la recuperación del pueblo y de talleres relacionados con el mundo de la naturaleza, con actividades agrícolas y ganaderas. A lo largo del año, son casi 1.300 jóvenes los que pasan por este pequeño municipio. Entre todos, han conseguido recuperar Umbralejo hasta el punto de que "dudo que haya un pueblo mejor conservado", señala la delegada de Educación, Reyes Estévez.
Gracias a los constantes trabajos que se han venido realizando en el pueblo, la delegada cree improbable "que haya un municipio tan recuperado como Umbralejo. Está impecable". Por eso ahora, el grueso de los trabajos que se realizan son de mantenimiento, además de muchos talleres. "Los hay de ganado, apicultura, fragua, juegos tradicionales " Éstos se llevan a cabo durante la mañana y, por la tarde, es cuando llega el momento de hacer los "tajos de recuperación". Por las noches tienen lugar actividades más lúdicas y también hay días en los que se hacen excursiones por la zona.
La asistencia a los cursos que se desarrollan en Umbralejo está reservada a los jóvenes de entre 16 y 25 años. En primavera y otoño se enfoca principalmente hacia los colegios, que son "quienes incentivan la participación". La campaña de verano se realiza a petición individual y, a través de ella, acuden incluso muchachos de otras partes de Europa. Durante primavera y otoño, se reciben 23 turnos de nueve días de duración y 50 alumnos cada alumno. En verano se llevan a cabo cuatro turnos de 25 alumnos y trece días. En total, casi 1.300 chicos pasan por estas instalaciones a lo largo de todo el año.
A la hora de recuperar las viviendas de Umbralejo se ha intentado reproducir el estilo propio de la arquitectura negra. En estos momentos, tres de los edificios se utilizan para albergar a los alumnos que llegan a este pequeño pueblo. Del resto, la Casa Juan se mantiene como sala de exposiciones. También destaca la fragua y las antiguas escuelas. Además de otras edificaciones empleadas salón de actos y botiquín, entre otros.