Más de 1.400 cuentistas mantuvieron vivo el fuego del Maratón
Galería gráfica de Rafael Martín, mañana en Nueva Alcarria.
Guadalajara ha vuelto a vivir uno de sus fines de semana culturales más emblemáticos con la celebración de la 35 edición del Maratón de los Cuentos, una cita que ha llenado de historias, voces y actividad artística el Palacio del Infantado y numerosos rincones de la ciudad entre los días 12, 13 y 14 de junio.
La edición de este año, dedicada al tema de “El fuego”, se ha cerrado con un balance que confirma la dimensión de esta convocatoria: se han contado 818 cuentos y han participado 1.436 cuentistas, según dio a conocer al término del encuentro la presidenta del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara, Concha Carlavilla, entidad organizadora del evento.
Durante tres jornadas, el Maratón ha ofrecido 46 horas ininterrumpidas de narración oral, manteniendo intacta una de sus señas de identidad, que cualquier persona, de cualquier edad y procedencia, pueda contar y escuchar historias con una única condición, hacerlo sin leer. A esa cadena de palabra se han sumado narradores profesionales nacionales e internacionales, vecinos de Guadalajara, visitantes llegados de otras regiones y países, además de músicos, titiriteros, artistas circenses y teatreros.
El Palacio del Infantado ha vuelto a ser el corazón de la programación, aunque la fiesta se ha extendido también a teatros, plazas, calles y otros espacios de la capital. En paralelo al maratón principal se han desarrollado también los maratones de Fotografía, Ilustración, Radioafición y Redes Sociales, este último coincidiendo además con su décimo aniversario.
En su intervención de clausura, Concha Carlavilla agradeció la implicación de todas las personas y colectivos que hacen posible la cita año tras año. La presidenta del Seminario destacó el papel del Museo, por acoger una celebración abierta a toda la ciudad en un lugar que, según recordó, “en otros tiempos solo era para una élite”, así como la entrega del voluntariado, de las familias que participan con sus hijos e hijas, de los equipos técnicos, montadores, sonidistas y responsables de infraestructura.
Carlavilla tuvo también palabras de reconocimiento para los narradores y narradoras, “por mantener el fuego en las horas más intempestivas”, así como para los diferentes maratones paralelos y para los 24 lugares de cuento, de otros tantos países, que han estado representados este año. Además, destacó la representación de 16 países europeos, una dimensión internacional que volvió a proyectar el nombre de Guadalajara fuera de sus fronteras.
La programación de esta edición no se limitó al escenario principal. El Maratón Viajero, desarrollado entre el 22 de mayo y el 12 de junio, llevó la narración oral a 16 municipios de la provincia y a un barrio de la capital. Por su parte, la Palabra Viajera acercó los cuentos a espacios de la ciudad donde residen personas que no pueden desplazarse hasta los lugares centrales del festival. Además, el XIX Festival de narración oral profesional volvió a incorporarse al programa con una nueva edición en el Teatro Moderno.
El cierre del Maratón volvió a mantener uno de sus rituales más reconocibles, la lectura del balance final y el cuento de despedida, preparado, como es tradición, por Estrella Ortiz, uno de los nombres más ligados a la historia de este encuentro. Además, la Banda Provincial de Música volvió a poner un cierre inolvidable a la gala de despedida.
A lo largo de sus treinta y cinco años de trayectoria, el Maratón de los Cuentos se ha consolidado como una de las grandes citas de la narración oral en España y como uno de los eventos culturales más singulares de Guadalajara. La edición de 2026 ha vuelto a confirmar esa condición, con una ciudad volcada durante tres días en escuchar, contar y compartir historias. Con las últimas palabras del relato final, Guadalajara apagó simbólicamente el fuego de esta edición, aunque dejó encendida, una vez más, la llama de una fiesta que es motivo de orgullo para la ciudad.






















