Más de 100.000 civiles han huido en tres días de Sri Lanka

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Mientras el Ejército emplea toda su fuerza contra el LTTE
Más de 100.000 civiles han huido desde el lunes del pequeño territorio en el que se desarrolla la guerra del noreste de Sri Lanka y se dirigen o ya han llegado a los campamentos de refugiados, un éxodo que comenzó cuando las tropas reanudaron la ofensiva sobre los últimos bastiones de los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil (LTTE), según informó ayer el Ejército en su página web.
Los militares aseguran que ya han conseguido hacerse con un tercio del territorio en el que resisten los rebeldes y en el que todavía pueden quedar civiles atrapados, aunque el número no se puede determinar, ya que las tropas no permiten a las ONG y periodistas acceder a la zona.
Este territorio había sido definido por el Gobierno como zona libre de combates hasta el pasado lunes, cuando las tropas iniciaron una fuerte ofensiva en la que destruyeron la barricada que los Tigres Tamiles habían levantado con barro para contener lo más posible el avance de los soldados. El Gobierno asegura que el último bastión de los Tigres Tamiles se reduce ahora a sólo 13 kilómetros cuadrados. El Gobierno inició hace poco más de un año la que ha definido como la última ofensiva contra la guerrilla para acabar con una guerra que dura más de 25 años, lo que la convierte en la más antigua del continente asiático. El drama humano que han provocado los últimos meses de intensos combates ha sido devastador: sólo en lo que va de 2009, alrededor de 170.000 civiles han tenido que huir.
Aunque el Ejército calcula que más de 100.000 personas han huido en las últimas 72 horas, el número de civiles que han conseguido llegar por ahora a la zona controlada por el Gobierno, en Puthumattalan y Pulmoddai, es de 77.793. Pero el flujo de desplazados no cesa día y noche.

Heridas de metralla y minas
En los campamentos de refugiados a los que han ido llegando los civiles operan distintas ONG y agencias de Naciones Unidas, pero no dan a basto ante las oleadas de desplazados internos que está dejando el conflicto. Y aunque el Ejército mantiene que intenta evitar en lo posible las víctimas civiles, éstos son siempre los que más sufren. De hecho, la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció hoy en un comunicado que la mayoría de las personas huidas de Vanni, la zona del conflicto en el norte de la isla, que han sido atendidas por los cirujanos de la organización presentaban heridas de metralla y de minas. Desde el lunes, los cirujanos de MSF, junto con el personal del Ministerio de Salud, han estado “trabajando sin parar” para atender a más de 400 heridos de guerra que han ido llegando al hospital de Vavuniya, en el territorio bajo control gubernamental.
“Este número supone el doble de pacientes atendidos anteriormente en una semana entera”, afirmó la organización. “La mayoría de las heridas han sido provocadas por metralla y minas”, añadió MSF, cuyos cirujanos se encuentran en el hospital y en los campamentos gestionados por el Gobierno en Vavuniya, adonde “llegan autobuses llenos de gente de la zona de conflicto”. Así, pese a los esfuerzos de MSF y del personal del Ministerio de Salud, el hospital está “completamente saturado”, explicó la ONG. Sólo en marzo, el 90 por ciento de las 800 operaciones llevadas a cabo por los cirujanos de MSF y del Ministerio de Salud en el hospital de Vavuniya fueron a gente herida por balas o metralla. “Hay más de 1.200 pacientes y hay capacidad para unos 400”, advirtió MSF.

Dos rebeldes se entregan
Entre las miles personas que se veía llegando a las zonas controladas por el Gobierno estaban el portavoz y un intérprete de la guerrilla tamil, quienes se han entregado esta mañana, junto con sus familias, a las tropas que participan en la ofensiva militar.


PREOCUPACIÓN INTERNACIONAL

Los gobiernos de Estados Unidos, Francia y Reino Unido han manifestado su preocupación por la situación humanitaria en una guerra civil que no ha tenido apenas repercusión mediática a lo largo de casi tres décadas a pesar de los continuos llamamientos de la ONU para que las partes acordaran un alto el fuego que permitiera la apertura de pasos seguros para los civiles que quisieran escapar de la zona de combates.

París expresó hoy su “profunda preocupación” y criticó a los rebeldes tamiles por no permitir que los civiles atrapados en la pequeña zona bajo su control la abandonen, al tiempo que reclamó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.

En un comunicado conjunto del titular de Exteriores, Bernard Kouchner, y de la secretaria de Estado para los Derechos Humanos, Rama Yade, ambos creen que “la negativa del LTTE a que la población civil pueda huir de la zona es inaceptable y viola el Derecho Internacional Humanitario”.

Asimismo, recordaron al Gobierno ceilandés que tiene la “responsabilidad de hacer todo lo posible para permitir el envío de ayuda humanitaria y la acogida de población civil en los lugares de tránsito y los campos de refugiados”.

Para el jefe de la diplomacia británica, David Miliband, “no puede haber una solución militar” a la guerra civil en Sri Lanka, ya que “la paz sólo puede llegar mediante un proceso político inclusivo que tenga en cuenta las aspiraciones legítimas de todas las comunidades, los cingaleses, los tamiles y los musulmanes”.

En una declaración remitida al Parlamento, Miliband consideró que el Gobierno ceilandés debe buscar el modo de llegar a una “solución política”, por lo que informó de que Londres continuará presionando hacia este proceso, que calificó de “urgente”, en todas las áreas.

Finalmente, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, opinó que el Gobierno ceilandés “sabe que el mundo entero está muy decepcionado” por el “incalculable sufrimiento” de los miles de civiles atrapados en medio del conflicto.

ADVERTENCIA AL LÍDER REBELDE

Pero el presidente de la isla, Mahinda Rajapaksa, volvió a desoír los llamamientos a la tregua y al diálogo advirtiendo a última hora del día que el líder de los Tigres Tamiles, Velupillai Prabhakaran, “se enfrentará a las consecuencias de sus actos” durante las últimas tres décadas.

“Prabhakaran ha rechazado la posibilidad de perdón. Haciendo esto, no entregar las armas y entregarse como habíamos exigido, debe enfrentarse ahora a las consecuencias”, explicó el presidente ante un grupo de seguidores refiriéndose al ultimátum que dio el Gobierno y que acabó el pasado lunes, cuando se lanzó la nueva ofensiva que ha desplazado a más de 100.000 civiles.

No obstante, volvió a recordar que el Ejecutivo, de mayoría cingalesa y por tanto de religión budista, está dispuesto a perdonar a todos aquellos que quieran cambiar y que habría tenido “clemencia” hacia Prabhakaran si éste se hubiera rendido en el plazo ofrecido, por lo que auguró que a los Tigres Tamiles sólo les queda la derrota.