Más de 2,2 millones de euros del quinto premio recaen sobre la administración número dos
01/10/2010 - 09:45

Por: F.C.V. GUADALAJARA
QUINTO PREMIO SIGÜENZA
Sigüenza estuvo ayer de enhorabuena. Muchos de sus vecinos fueron agraciados con uno de los quintos premios, que recayó sobre el número 36.199, que fue vendido en la administración número dos, sita en el número 25 de la seguntina calle Cardenal Mendoza.
Cada décimo fue premiado con 5.000 euros. Muchos de los agraciados llevaban tres, cuatro, y hasta cinco. Del premio, muy repartido, se han beneficiado familias enteras. Este negocio vendió 450 décimos -45 series de las 195 de las que se compone en su totalidad-, de los que 350 fueron repartidos por la empresa de construcción H.H., a cargo de su propietario, Alberto Hernando Heredia, que distribuyó una cantidad que asciende a 1,7 millones de euros de los más de 2,2 millones vendidos en la administración de Loterías y Apuestas regentada por José Luis López Hernández, conocido en la localidad como El Conejo.
PELLIZCO REPARTIDO. De este pellizco, entre otros, se beneficiaron los hijos y demás familia de Hernando; los 40 trabajadores dado que, como es habitual, todos los años pone a su disposición varias participaciones- y el bar Pocholo de Torija, donde, por estas fechas, Alberto Hernando suele dejar de propina un décimo de Lotería a sus empleados.
Las calles céntricas de Sigüenza eran ayer un hervidero de gente que se mezclaba entre los comentarios relativos a si habría tocado o no. Los bares de la zona en la que se encuentra la administración, como es el caso del bar París, donde, ironías del destino y pese a estar a escasos 50 metros no ha sido agraciado, fueron transitados durante todo el día por seguntinos que entraban a brindar con sus amigos, para celebrar un dinero, que, aunque no les resuelve la vida, sí que sirve para tapar algún agujero.
Por la administración de Lotería, el goteo de personas que les había tocado el premio era constante. La fiesta no faltó, ni en la nave de H.H., a la entrada de pueblo, ni en los bares, ni entre los trabajadores de la constructora que, aunque estaban en el tajo en las obras que están realizando en la vía de servicio de la autovía A-2 que hay a la altura del motel Saúca, se lo tomaron de otra forma: para ellos y sus familias fue un día muy especial.
A primera hora de la mañana saltó la noticia. Minutos después ya comenzaron a llegar clientes a la administración para validar sus boletos. En la nave de su propiedad, Alberto Hernando explica que sacó 13 series para él, su familia y amigos, un total de 130 décimos. Además, los 40 trabajadores que están a su cargo han comprado una media de cuatro o cinco décimos cada uno. Estoy contento por la gente. A cada uno les habrá tocado 20.000 euros de media, un pellizquejo, asegura. Igualmente se trata de una ayuda para la empresa. Yo tenía cinco o seis participaciones, pero estoy más contento por mi familia: mis hijos, primos, hermanos . La celebración ha sido muy simple: Nunca hemos cerrado la oficina, pero esta ocasión lo merecía y nos hemos ido todos a tomar un café. A su hija le servirá para pagar parte de la casa que se está haciendo en Sacedón; a su hijo, una buena ayuda para el coche. Ambos tienen dos décimos. Momentos después le llamaba Manolo, un amigo que reside en la localidad cacereña de Jarandilla de la Vera, para compartir su ilusión: se llevó hasta allí un décimo que le regaló.
LA MAGIA DEL NUEVE. Entre tanto, Leonor Roa, trabajadora de H.H., se pasaba por la administración a validar su premio. Mi jefe y yo compramos todos los meses un boleto acabado en nueve. Como este año no nos ha tocado casi nada en nueve dijimos: este año va a caer. Entraba al negocio en compañía de su amiga, Eloisa Paniagua, que celebraba que también le hubiera tocado a ella, fruto de un intercambio de boletos. No me he hecho millonaria, asegura. Finalmente narra cuánto compró: uno mi marido y otro yo. 10.000 euros en total, suficiente para tapar un agujerito o dos, no más, aunque no me puedo quejar. Elisa tiene cuatro hijos y les ha tocado a todos. Con el de ella, suman 25.000 euros. Salvaré las navidades, una ayudita, que menos da una piedra. A buen seguro la crisis no les afectará tanto estas navidades: Por fin nos toca un poco porque ni un reintegro . Hace ilusión, aunque sea escaso, asienten. Somos obreros y es una ayuda, afirma Leonor Roa en tono emocionado.
TRASIEGO. A la administración número dos de loterías de la Ciudad del Doncel no cesaban de entrar personas y el propietario no perdía en ningún momento la esperanza de que, además del quinto, cayera el gordo allí. Su cara deslumbraba felicidad y optimismo. Han sido cuatro años en los que solamente ha dado dos segundos premios de la lotería de los sábados ya es bastante, cree- y hechos como éste suponen un balón de oxígeno para su negocio, tanto para los clientes, como para su estado de ánimo. Estoy encantado, nosotros vendemos ilusión y cuando se materializa en una serie de millones de euros se siente uno totalmente realizado, aunque yo no juego, asevera. Esta zona está muy deprimida, abandonada de la mano de Dios, con carreteras en mal estado, empresas que están despidiendo a mucha gente y siempre este dinero viene bien; si además cae el gordo le tengo que dar de baja por estrés a la encargada, bromeaba. Este quinto premio, a buen seguro, marcará un antes y un después en una administración que ya cuenta con una amplia cartera de clientes habituales cuyo sexto sentido, en esta ocasión, no les ha fallado.
MALA SUERTE. En el bar de enfrente estaba Enrique Ortega tomándose un pincho. Su sobrina ha regalado décimos a toda la familia del marido. Sin embargo, él no recibió ninguno. Yo no he cogido porque no he querido, porque yo estoy comprando lotería todos los días, pero uno se lía y al final se junta con 20 ó 30 décimos, afirma. Sin embargo se conforma con la ilusión que le produce el saber que está muy repartido, son 5.000 euros que no te vienen mal.
Ya a pie de obra, a la altura del Hostal Sauca, entre los empleados de H.H. se comentaba en broma que, con este dinero, se taparían algunos agujeros. Sonreían, porque la misión fundamental que tenían encomendada para hoy era en hormigonado de una zanja cavada a la entrada de la estación de servicio sita en torno al motel Saúca. Pero sólo sirve para agujerillos, decía uno de ellos.
Jacinto Crespo trabaja en Acciona, empresa que tiene contratada a H.H. para desarrollar sus obras en la provincia. Alberto Hernando le ha regalado 5.000 euros. Mi mujer se ha puesto muy contenta. Viene ahora fenomenal con los Reyes Magos, que seguro que serán más generosos, hay muchos baches que tapar. Al camerunés Francis Gwoughon le han tocado 5.000 euros. Él lleva dos años y medio en España, el mismo tiempo que lleva dado de alta en la empresa. Aunque por el momento no ha programado nada, tiene previsto enviar a su familia un dinero. Nos viene fenomenal, porque allí, con este dinero, se pueden hacer muchas cosas.
José Luis Gallego compró tres o cuatro, en torno a 20.000 euros. Parece que no va a tocar, pero al final llega; vale más la alegría cuando ves el número salir que luego cuando realmente toca. No se pueden hacer muchas cosas con el premio, porque lo he repartido con mi familia. Laura Quintana lleva muchos años comprando la lotería de la empresa. Por fin ha tocado. Llevaba tres boletos, 15.000 euros que ha repartido entre su familia y amigos. Esta noche me iré a cenar con mi suegra, que también se ha repartido con ella, porque mi madre está lejos.
El de ayer fue un día intenso. De alegría entre los agraciados y cierta tristreza entre aquellos que vieron cómo pasaba por delante de sus narices un cuantioso premio que no pudieron cazar. En unas ocasiones, porque se lo ofrecieron, pero no lo compraron. En otras, porque no se lo regalaron o porque no estuvieron en el momento apropiado.
PELLIZCO REPARTIDO. De este pellizco, entre otros, se beneficiaron los hijos y demás familia de Hernando; los 40 trabajadores dado que, como es habitual, todos los años pone a su disposición varias participaciones- y el bar Pocholo de Torija, donde, por estas fechas, Alberto Hernando suele dejar de propina un décimo de Lotería a sus empleados.
Las calles céntricas de Sigüenza eran ayer un hervidero de gente que se mezclaba entre los comentarios relativos a si habría tocado o no. Los bares de la zona en la que se encuentra la administración, como es el caso del bar París, donde, ironías del destino y pese a estar a escasos 50 metros no ha sido agraciado, fueron transitados durante todo el día por seguntinos que entraban a brindar con sus amigos, para celebrar un dinero, que, aunque no les resuelve la vida, sí que sirve para tapar algún agujero.
Por la administración de Lotería, el goteo de personas que les había tocado el premio era constante. La fiesta no faltó, ni en la nave de H.H., a la entrada de pueblo, ni en los bares, ni entre los trabajadores de la constructora que, aunque estaban en el tajo en las obras que están realizando en la vía de servicio de la autovía A-2 que hay a la altura del motel Saúca, se lo tomaron de otra forma: para ellos y sus familias fue un día muy especial.
A primera hora de la mañana saltó la noticia. Minutos después ya comenzaron a llegar clientes a la administración para validar sus boletos. En la nave de su propiedad, Alberto Hernando explica que sacó 13 series para él, su familia y amigos, un total de 130 décimos. Además, los 40 trabajadores que están a su cargo han comprado una media de cuatro o cinco décimos cada uno. Estoy contento por la gente. A cada uno les habrá tocado 20.000 euros de media, un pellizquejo, asegura. Igualmente se trata de una ayuda para la empresa. Yo tenía cinco o seis participaciones, pero estoy más contento por mi familia: mis hijos, primos, hermanos . La celebración ha sido muy simple: Nunca hemos cerrado la oficina, pero esta ocasión lo merecía y nos hemos ido todos a tomar un café. A su hija le servirá para pagar parte de la casa que se está haciendo en Sacedón; a su hijo, una buena ayuda para el coche. Ambos tienen dos décimos. Momentos después le llamaba Manolo, un amigo que reside en la localidad cacereña de Jarandilla de la Vera, para compartir su ilusión: se llevó hasta allí un décimo que le regaló.
LA MAGIA DEL NUEVE. Entre tanto, Leonor Roa, trabajadora de H.H., se pasaba por la administración a validar su premio. Mi jefe y yo compramos todos los meses un boleto acabado en nueve. Como este año no nos ha tocado casi nada en nueve dijimos: este año va a caer. Entraba al negocio en compañía de su amiga, Eloisa Paniagua, que celebraba que también le hubiera tocado a ella, fruto de un intercambio de boletos. No me he hecho millonaria, asegura. Finalmente narra cuánto compró: uno mi marido y otro yo. 10.000 euros en total, suficiente para tapar un agujerito o dos, no más, aunque no me puedo quejar. Elisa tiene cuatro hijos y les ha tocado a todos. Con el de ella, suman 25.000 euros. Salvaré las navidades, una ayudita, que menos da una piedra. A buen seguro la crisis no les afectará tanto estas navidades: Por fin nos toca un poco porque ni un reintegro . Hace ilusión, aunque sea escaso, asienten. Somos obreros y es una ayuda, afirma Leonor Roa en tono emocionado.
TRASIEGO. A la administración número dos de loterías de la Ciudad del Doncel no cesaban de entrar personas y el propietario no perdía en ningún momento la esperanza de que, además del quinto, cayera el gordo allí. Su cara deslumbraba felicidad y optimismo. Han sido cuatro años en los que solamente ha dado dos segundos premios de la lotería de los sábados ya es bastante, cree- y hechos como éste suponen un balón de oxígeno para su negocio, tanto para los clientes, como para su estado de ánimo. Estoy encantado, nosotros vendemos ilusión y cuando se materializa en una serie de millones de euros se siente uno totalmente realizado, aunque yo no juego, asevera. Esta zona está muy deprimida, abandonada de la mano de Dios, con carreteras en mal estado, empresas que están despidiendo a mucha gente y siempre este dinero viene bien; si además cae el gordo le tengo que dar de baja por estrés a la encargada, bromeaba. Este quinto premio, a buen seguro, marcará un antes y un después en una administración que ya cuenta con una amplia cartera de clientes habituales cuyo sexto sentido, en esta ocasión, no les ha fallado.
MALA SUERTE. En el bar de enfrente estaba Enrique Ortega tomándose un pincho. Su sobrina ha regalado décimos a toda la familia del marido. Sin embargo, él no recibió ninguno. Yo no he cogido porque no he querido, porque yo estoy comprando lotería todos los días, pero uno se lía y al final se junta con 20 ó 30 décimos, afirma. Sin embargo se conforma con la ilusión que le produce el saber que está muy repartido, son 5.000 euros que no te vienen mal.
Ya a pie de obra, a la altura del Hostal Sauca, entre los empleados de H.H. se comentaba en broma que, con este dinero, se taparían algunos agujeros. Sonreían, porque la misión fundamental que tenían encomendada para hoy era en hormigonado de una zanja cavada a la entrada de la estación de servicio sita en torno al motel Saúca. Pero sólo sirve para agujerillos, decía uno de ellos.
Jacinto Crespo trabaja en Acciona, empresa que tiene contratada a H.H. para desarrollar sus obras en la provincia. Alberto Hernando le ha regalado 5.000 euros. Mi mujer se ha puesto muy contenta. Viene ahora fenomenal con los Reyes Magos, que seguro que serán más generosos, hay muchos baches que tapar. Al camerunés Francis Gwoughon le han tocado 5.000 euros. Él lleva dos años y medio en España, el mismo tiempo que lleva dado de alta en la empresa. Aunque por el momento no ha programado nada, tiene previsto enviar a su familia un dinero. Nos viene fenomenal, porque allí, con este dinero, se pueden hacer muchas cosas.
José Luis Gallego compró tres o cuatro, en torno a 20.000 euros. Parece que no va a tocar, pero al final llega; vale más la alegría cuando ves el número salir que luego cuando realmente toca. No se pueden hacer muchas cosas con el premio, porque lo he repartido con mi familia. Laura Quintana lleva muchos años comprando la lotería de la empresa. Por fin ha tocado. Llevaba tres boletos, 15.000 euros que ha repartido entre su familia y amigos. Esta noche me iré a cenar con mi suegra, que también se ha repartido con ella, porque mi madre está lejos.
El de ayer fue un día intenso. De alegría entre los agraciados y cierta tristreza entre aquellos que vieron cómo pasaba por delante de sus narices un cuantioso premio que no pudieron cazar. En unas ocasiones, porque se lo ofrecieron, pero no lo compraron. En otras, porque no se lo regalaron o porque no estuvieron en el momento apropiado.