Matanza y actos religiosos en honor de la Candelaria

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Selas
El pasado fin de semana se celebró, por séptimo año consecutivo, la tradicional fiesta de ‘Las Candelas’ en honor a la Virgen de la Candelaria, rescatada por la asociación cultural de la localidad La Minerva.
El fin de semana empezó con la tradicional matanza, en la cual un cerdo fue sacrificado para la ocasión. Este año, al igual que en anteriores, colaboraron todos los vecinos, grandes y pequeños, en el ritual, en el que los más mayores recordaban con nostalgia las matanzas de antaño y los más pequeños, con sorpresa y con ilusión para en un futuro proseguir con la tradición. Alrededor del mediodía, decenas de personas degustaron en el centro social unas deliciosas migas acompañadas de productos del cerdo recientemente sacrificado, en un ambiente festivo y alegre.
Al día siguiente, festividad de San Blas, numerosas personas se desplazaron hasta la iglesia parroquial en donde se celebró la eucaristía. Esta celebración estaba presidida por el ‘alcalde’, Juan Antonio Novella, acompañado por Raúl Galán y Mario Muñoz, en las labores de ‘juez’ y ‘secretario’. Estos tres mozos representan a ‘Las Candelas’. Al finalizar la eucaristía, se bendijeron, como antaño, los dulces que algunas personas llevaron consigo para que, bajo la protección de San Blas, les protegiera de los males de garganta. Este día, antaño era celebrado por todos los jóvenes con gran ilusión, según cuentan las mujeres que, “cuando salíamos de misa, los mozos nos intentaban quitar los bollos o panecillos recién bendecidos y nosotras los escondíamos o les ofrecíamos los que elaborábamos con agua de sal, ceniza, tierra; para divertirnos”, explican las mozas de entonces.
Seguidamente, todos se desplazaron al centro social, para degustar unas deliciosas y abundantes ‘gachas de matanza’ y los jamones del cerdo sacrificado el día anterior. A lo largo de más de dos horas, mayores y jóvenes, recordaban aspectos de años anteriores de la fiesta de la Candelaria. Especialmente los más mayores recordaban lo vivido cuando eran ‘mozos’ y ‘mozas’ que era cuando por la edad aproximada de los 16 años empezaban a vivir la fiesta como verdaderos protagonistas.
Antaño, según las personas más mayores de la localidad, “cuando un joven pasaba la prueba de fuerza demostrada con en el levantamiento, sin ayuda, de una ‘talega’ de trigo de aproximadamente unos 65 kilogramos de peso ya era considerado ‘mozo’ y podía formar parte de la ‘Autoridad’ que gobernaría la localidad esos días. Esta prueba se celebraba en el mes de febrero, en los primeros días, coincidiendo con la festividad de la Candelaria. También, a decir de los jóvenes de entonces, “cuando se formaba el ficticio equipo de gobierno, las “autoridades”, ataviadas con la capa parecida y sombrero de ala ancha, acompañados de la ronda y por el resto de mozos, hacían el recorrido por las calles del municipio solicitando de sus vecinos, las viandas lo que podían permitirse según su economía a los alguaciles”, explican.