Miliband ve en Brown un buen líder que puede ganar
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
En una rueda de prensa junto a su homólogo italiano, Franco Frattini, Miliband aseguró que la declaración de principios que escribió para el diario liberal The Guardian supone una reacción al fatalismo que detectó en un partido hundido en las encuestas y negó estar haciendo campaña para precipitar la salida de Brown del número 10 de Downing Street coincidiendo con el reinicio del curso político en septiembre.
La debacle en las parciales de Glasgow Este, la cuarta consecutiva del primer ministro, que cuenta los comicios por derrotas en el poco más de un año que lleva en el poder, alentó las voces que reclaman un cambio al frente del partido y ensalzan a Miliband como el único con el perfil político suficiente para encararse en una contienda electoral con el conservador David Cameron, disparado en los sondeos a más de 20 puntos. No obstante, en una intervención capitalizada por el supuesto mensaje subyacente de su artículo, en el que no nombra al mandatario ni una sola vez, el ministro aprovechó para esclarecer posiciones y aseguró que su jefe es un buen líder que puede llevar al partido a ganar las próximas elecciones. Estoy absolutamente convencido de ello, subrayó, en respuesta a las interrogantes sobre la intencionalidad que los analistas políticos de Reino Unido apuntaron en sus declaraciones.
La negación de hoy del titular de Exteriores sigue la tendencia de los supuestos sucesores a hacerse con el control del Laborismo una vez consumada la salida de Brown tras las vacaciones, actualmente considerada una probabilidad más que una posibilidad, pese al rechazo expresado por los mismos teóricos promotores como la número dos, Harriet Harman, o el responsable de Justicia, Jack Straw, representante de la vieja guardia y hombre de consenso entre las distintas familias que integran la formación.
Estrategia
Así, la estrategia pasaría por dejar pasar el mes de agosto, inhábil a efectos políticos prácticos, para acometer el asalto al poder el mismo 1 de septiembre persuadiendo a Brown de la necesidad de abandonar. Una petición que se tornará en exigencia la semana siguiente en caso de que no atienda a la demanda, con medidas drásticas que llegarían incluso a una dimisión en cadena a la que podrían estar dispuestos a sumarse hasta 10 miembros de su propio Gabinete.
No obstante, fuentes del entorno de Miliband aseguran que el ministro no acometerá ninguna acción hasta que Brown acceda a abandonar la residencia oficial, lo que podría llevar a la promoción de una carrera sucesoria con hasta seis aspirantes entre los que, además de Harman y Straw, candidato bisagra en opinión de la mayoría, podría figurar el parlamentario Jon Cruddas, con un fuerte empuje entre las nuevas generaciones.
En este contexto, el titular de Exteriores se esforzó en su comparecencia de ayer en atenuar el debate o, al menos, retrasarlo, al asegurar que lo importante son los argumentos, las ideas, y no los personalismos, una idea ya apuntada por el responsable de Justicia, actualmente en Estados Unidos y que hasta ahora se ha limitado a pedir al partido por medio de un comunicado el fin de las especulaciones públicas para evitar agravar aún más la deteriorada confianza actual.
Desafios
Así, Miliband insistió en que lo prioritario es centrar la competición con los conservadores, no entre nosotros, y aseguró que los desafíos incluidos en su artículo eran un reto contra Cameron, no contra Brown. Es importante recordar la clara visión de futuro del laborismo, los significativos cambios propiciados hasta ahora y el vacío que representan los conservadores, subrayó. En este punto, preguntado por si, en consecuencia, se autodescarta para recoger el testigo, se limitó a declarar: ¿Cuántas veces tengo que decir que esto es una cuestión de argumentos, de respuesta de unidad?, una respuesta que no convenció a los periodistas que hoy intentaban arrancar una concreción y que, al interpelarlo de nuevo sobre sus aspiraciones, llevaron a Miliband a zanjar que este juego sin fin responde a la obsesión de los medios con el culto a la personalidad.
No obstante, cuestionado acerca de la locura que supondría un nuevo relevo que condujese a Downing Street a un tercer inquilino en una misma legislatura, añadió que el Partido Laborista nunca hace ninguna locura, si bien aclaró que el actual es el líder del partido y él nos llevará adelante para encarar las grandes cuestiones. ¿Puede llevarnos a las próximas elecciones y ganar? Sí, estoy absolutamente seguro, insistió, tras lo que declaró que, por su parte, no está haciendo campaña para nada más que no sea el éxito del Gobierno laborista.
La negación de hoy del titular de Exteriores sigue la tendencia de los supuestos sucesores a hacerse con el control del Laborismo una vez consumada la salida de Brown tras las vacaciones, actualmente considerada una probabilidad más que una posibilidad, pese al rechazo expresado por los mismos teóricos promotores como la número dos, Harriet Harman, o el responsable de Justicia, Jack Straw, representante de la vieja guardia y hombre de consenso entre las distintas familias que integran la formación.
Estrategia
Así, la estrategia pasaría por dejar pasar el mes de agosto, inhábil a efectos políticos prácticos, para acometer el asalto al poder el mismo 1 de septiembre persuadiendo a Brown de la necesidad de abandonar. Una petición que se tornará en exigencia la semana siguiente en caso de que no atienda a la demanda, con medidas drásticas que llegarían incluso a una dimisión en cadena a la que podrían estar dispuestos a sumarse hasta 10 miembros de su propio Gabinete.
No obstante, fuentes del entorno de Miliband aseguran que el ministro no acometerá ninguna acción hasta que Brown acceda a abandonar la residencia oficial, lo que podría llevar a la promoción de una carrera sucesoria con hasta seis aspirantes entre los que, además de Harman y Straw, candidato bisagra en opinión de la mayoría, podría figurar el parlamentario Jon Cruddas, con un fuerte empuje entre las nuevas generaciones.
En este contexto, el titular de Exteriores se esforzó en su comparecencia de ayer en atenuar el debate o, al menos, retrasarlo, al asegurar que lo importante son los argumentos, las ideas, y no los personalismos, una idea ya apuntada por el responsable de Justicia, actualmente en Estados Unidos y que hasta ahora se ha limitado a pedir al partido por medio de un comunicado el fin de las especulaciones públicas para evitar agravar aún más la deteriorada confianza actual.
Desafios
Así, Miliband insistió en que lo prioritario es centrar la competición con los conservadores, no entre nosotros, y aseguró que los desafíos incluidos en su artículo eran un reto contra Cameron, no contra Brown. Es importante recordar la clara visión de futuro del laborismo, los significativos cambios propiciados hasta ahora y el vacío que representan los conservadores, subrayó. En este punto, preguntado por si, en consecuencia, se autodescarta para recoger el testigo, se limitó a declarar: ¿Cuántas veces tengo que decir que esto es una cuestión de argumentos, de respuesta de unidad?, una respuesta que no convenció a los periodistas que hoy intentaban arrancar una concreción y que, al interpelarlo de nuevo sobre sus aspiraciones, llevaron a Miliband a zanjar que este juego sin fin responde a la obsesión de los medios con el culto a la personalidad.
No obstante, cuestionado acerca de la locura que supondría un nuevo relevo que condujese a Downing Street a un tercer inquilino en una misma legislatura, añadió que el Partido Laborista nunca hace ninguna locura, si bien aclaró que el actual es el líder del partido y él nos llevará adelante para encarar las grandes cuestiones. ¿Puede llevarnos a las próximas elecciones y ganar? Sí, estoy absolutamente seguro, insistió, tras lo que declaró que, por su parte, no está haciendo campaña para nada más que no sea el éxito del Gobierno laborista.