Monseñor Asenjo asume su cargo de arzobispo coadjutor de Sevilla y renueva su compromiso con las generaciones venideras

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Juan José Asenjo ha tomado posesión como arzobispo de Sevilla.
Por: F.C.V. GUADALAJARA
Monseñor Juan José Asenjo Pelegrina tomó ayer posesión como arzobispo coadjutor de la Archidiócesis de Servilla en un solemene acto celebrado en la catedral hispalense, con la presencia de diversas autoridades políticas y religiosas. Durante su discurso ante los fieles que llenaron el templo, más de 4.000 personas, Asenjo renovó su compromiso con el Señor y con las generaciones futuras, a la vez que tuvo un especial recuerdo para aquellos menos favorecidos, especialmente en tiempos de crisis, los pobres y los inmigrantes.

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La catedral sevillana se quedó ayer pequeña para acoger a los cerca de 4.000 fieles que quisieron ser testigos de la toma de posesión del seguntino Juan José Asenjo Peregrina como arzobispo coadjuntor de Sevilla, cargo previo a su futuro nombramiento como arzobispo de Sevilla una vez el cardenal Carlos Amigo, actual arzobispo de esta archidiócesis, cumpla los 75 años de edad, hecho que se producirá el próximo 23 de agosto.
Especialmente solemne y emotiva fue para Juan José Asenjo asistir a esta celebración eucarística, presidida por el cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo, y concelebrada por Manuel Monteiro de Castro, el cardenal obispo de Madrid a la vez que presidente de la Conferencia Episcopal, Rouco Varela; el cardenal Cañizares, nuevo prefecto del Papa en la Curia Romana; y el arzobispo de Barcelona, Martínez Sistach. Dos horas de ceremonia en la que destacaron dos grandes momentos.
El primero de ellos en los primeros compases de la celebración, cuando se procedió a la lectura de la bula papal en la que se comunicaba el nombramiento de Juan José Asenjo como arzobispo coadjuntor de Sevilla. El otro momento que suscitó gran interés fue la intervención del propio Asenjo al final de la misa, en la que, utilizando como hilo conductor de su alocución una frase del salmo 88 –Cantaré eternamente las misericordias del Señor. Anunciaré tu fidelidad por todas las edades–, trazó una especie de memoria retrospectiva de su vocación, primero cristiana y luego sacerdotal, con alusiones concretas a su tierra de origen, para posteriormente anunciar su renovación de compromiso con el Señor y con todas las generaciones venideras. Tampoco se olvidó Asenjo de los pobres, aquellos “que no cuentan”, los inmigrantes y “todos aquellos que son las primeras víctimas de la crisis económica”, haciendo referencia a la situación actual que vive el país.

Caras conocidas
En torno a unas 200 personas de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara, la originaria del arzobispo adjuntor, viajaron hasta Sevilla para ser partícipes del nombramiento de Asenjo, como también una veintena de sacerdotes, entre ellos cuatro vicarios, los delegados diocesanos de MCS y de Patrimonio Cultural, los párrocos de Santa María, San Ginés y San Juan de Ávila de Guadalajara y los de Horche, Torija y Ledanca, así como el obispo de Guadalajara, José Sánchez. Entre las autoridades civiles de Sigüenza y Guadalajara no faltaron a la cita el senador y teniente de Alcalde de Guadalajara, Juan Antonio de las Heras; la presidenta de la Diputación provincial, María Antonia Pérez León; el alcalde de Sigüenza, Francisco Domingo; así como el presidente del Congreso, José Bono. Todos quisieron con su presencia apoyar la hazaña espiritual de este sacerdote de raíces guadalajareñas que ha logrado llegar a lo más alto en la Iglesia española.

Trayectoria impecable
Hasta la mañana de ayer Juan José Asenjo ocupaba el puesto de obispo de Córdoba, a donde llegó después de ser obispo auxiliar de Toledo, cargo que ostentó entre 1997 y 2003. Antes de esa fecha fue sacerdote en la Diócesis de Sigüenza de Guadalajara como párroco de la iglesia de San Vicente en la ciudad del Doncel. De 1998 a 2003 fue secretario general de la CEE, cargo que abandonaría para trasladarse a Córdoba para empeñar su labor como obispo.