Moratinos llega a Gibraltar en la primera visita de un ministro español desde 1704

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, llegó ayer a Gibraltar en la primera visita de un ministro español al Peñón desde que los ingleses ocuparon el territorio en 1704. Moratinos, que se ha desplazado a Gibraltar para participar en la tercera reunión ministerial del Foro de Diálogo que conforman España, Reino Unido y el Peñón, llegó en vehículo oficial y cruzó la Verja entrando por la salida desde Gibraltar para evitar las colas que habitualmente se forman en este paso.
Los gibraltareños colgaron de ventanas y balcones su bandera y la enseña británica para recibir al ministro español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Angel Moratinos, que ayer realizaba la visita de más alto nivel española a la colonia británica desde que los ingleses ocuparon el territorio en 1704.
Moratinos entró en Gibraltar en coche acompañado de su comitiva por el acceso principal. A continuación, la caravana se incorporó a la avenida que atraviesa el aeropuerto, situado en el istmo que España considera que fue ocupado ilegalmente por los británicos, y se ha adentrado en la ciudad para acudir a la cita con el ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana, y el ministro británico de Exteriores, David Miliband.
El encuentro tiene como objetivo concertar nuevas medidas de cooperación en beneficio de la población de la zona, sin entrar en la discusión de la soberanía de la colonia, cedida a los británicos por el Tratado de Utrecht (1713), ni en la de las aguas que la rodean.
Una vez dejada a un lado esta cuestión, las tres partes anunciarán acuerdos en materia de cooperación marítima y medioambiental, de lucha contra el crimen organizado y de visados, que se unen a otros ya alcanzados desde la creación del Foro de Diálogo en 2004, como el uso compartido del aeropuerto.

Banderas gibraltareñas
Las banderas eran numerosas en las casas más próximas a la Verja y el aeropuerto, aunque su presencia se iba reduciendo a medida que uno se aproximaba al centro y en Main Street, la arteria principal de la ciudad, apenas se veían algunas.
Varios vecinos de Gibraltar confirmaron que los gibraltareños han reaccionado de forma espontánea a la visita de Moratinos sacando las banderas que habitualmente guardan para adornar la ciudad en el National Day, que se celebra cada 10 de septiembre, aunque la asociación Grupo para la Autodeterminación de Gibraltar hizo un llamamiento ciudadano en este sentido.
Fuentes del Gobierno de Gibraltar admitieron que aunque en el Peñón es habitual ver durante todo el año alguna enseña, ayer su presencia era mayor.
Más allá de las banderas, los gibraltareños asumieron con normalidad la presencia del ministro español, y sólo se pudo ver a un grupo reducido de tres ‘llanitos’ paseando por Main Street blandiendo la siguiente pancarta: Pedro, dile a Miguel que el agua es nuestra y cargando con un cubo con agua salada. “Esta ya no nos la quitan”, señalaba con ironía Jaime Bruzón, el portador de la pancarta.
Él y sus otros dos compañeros, Victor Spiteri y Antonio Gómez, calificaron la visita del ministro español de “provocación” y dijeron no entender que se dé la bienvenida en Gibraltar a representantes del vecino “agresor”, en alusión a España.
Los tres hicieron alusión a la última polémica que ha hecho pender de un hilo hasta el último minuto la visita de Moratinos y la celebración del tercer encuentro ministerial del Foro de Diálogo sobre Gibraltar: la decisión de España, aceptada por la Comisión Europea en diciembre, de declarar como español un hábitat natural que engloba una zona menor registrada previamente como británica y que engloba las aguas que bordean el Peñón en su zona este y que Gibraltar y Reino Unido reclaman como propias.
En su opinión, los gibraltareños tienen “un recibo de venta” del Peñón por parte de los españoles, que es el Tratado de Utrecht de 1713 por el que España cedió a la Corona británica la ciudad de Gibraltar, junto a su puerto, defensas y fortalezas, pero no el istmo ni las aguas circundantes ni el espacio aéreo.
Una ciudadana española que regenta un negocio de souvenirs en Main Street y que prefirió mantener el anonimato reconoció que los medios de comunicación gibraltareños centraron su atención en los últimos días en la polémica en torno a las aguas de una forma mucho más espectacular que la prensa española pero indicó, que al margen de eso, no había percibido que el mismo debate estuviera en la calle.