Mueren abrasados dos jóvenes tras una explosión en un almacén de vehículos
01/10/2010 - 09:45

Por: F.C.V. GUADALAJARA
A las dos de la madrugada de ayer, una explosión en un depósito de coches ubicado en el kilómetro 95 de la A-2 se cobró las vida de dos varones, de 19 años y 31 años de edad. Este último era el vigilante de la superficie, que, tras ser ingresado con quemaduras en el 95% de su cuerpo, falleció. El segundo, su amigo, pereció en el lugar de los hechos.
El estallido provocó que quedaran calcinados medio centenar de vehículos. La Unidad Orgánica de la Policía Judicial de Guadalajara pasó gran parte del día en las instalaciones indagando sobre las causas. Hacia las dos de la madrugada de ayer, los inquilinos del Hostal Ledanca, emplazado en el kilómetro 95 de la A-2, se despertaban sobresaltados por una fuerte explosión que se produjo enfrente, en una nave de 10.000 metros cuadrados, emplazada a la misma altura, pero en dirección Barcelona. Desde ese punto se pudo contemplar entonces una fuerte llamarada, según afirman testigos presenciales. En el momento de la deflagración, que provocó que medio centenar de vehículos, entre furgonetas y coches, quedaran calcinados, se encontraban en las instalaciones el vigilante, de 31 años de edad, y un joven de 19 que no trabajaba en la compañía. El primero de ellos ingresó en primera instancia en el Hospital Universitario de Guadalajara, herido de gravedad con quemaduras en el 95% de su cuerpo, motivo por el que tuvo que ser trasladado a la Unidad de Quemados de Getafe, donde falleció durante la tarde de ayer.
Calcinado
El segundo falleció en el lugar de los hechos. Según dijeron a EFE fuentes de la Guardia Civil, al parecer, el joven de 19 años que resultó muerto, P.R.S., era un amigo del vigilante y le acompañaba en ese momento. Ambos son de nacionalidad rumana. Se da la circunstancia de que a escasos cincuenta metros del lugar de la explosión se encuentra una gasolinera, que no ha resultado afectada, lo que obligó a la Guardia Civil a efectuar un amplio despliegue de seguridad para evitar que las llamas alcanzaran la estación de servicio.
Durante toda la mañana, agentes de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Comandancia de Guadalajara estuvieron interrogando al personal de la empresa, mientras otros agentes recogían pruebas periciales en el lugar de los hechos que les permitiera reconstruir la forma en que se produjo el incidente.
Extinción
El incendio quedó totalmente extinguido a las 4,30 horas de la madrugada, y calcinó 43 vehículos, afectando a otros 20 de los 4.000 que se almacenan en la campa, que tiene una superficie total de 10.000 metros cuadrados, según la información remitida por la Subdelegación del Gobierno en Guadalajara. Los automóviles luego son distribuidos para su venta a los concesionarios. Al lugar del suceso se desplazaron, además de efectivos de la Guardia Civil, bomberos del Consorcio Provincial, una UVI móvil, tres ambulancias y un helicóptero del Sescam, además de personal
Este incidente provocó que personas, como Santos Arteaga, propietario de Grúas Arteaga, de Torremocha del Campo, tuviera que esperar durante un buen rato para sacar de la nave su grúa, que había sido contratada por la empresa para realizar unos trabajos, dado que, según indicaron algunos empleados, mientras se desarrollaban las investigaciones, había orden de que no se produjera movimiento alguno, ni de entrada, ni de salida. Aunque no me ha afectado para nada, si el incendio hubiera sido donde está mi vehículo pero afortunadamente el recinto es tan grande que a todos no nos puede alcanzar, explicó Arteaga.
Hasta 25 explosiones en otras tantas furgonetas
Fuentes del Consorcio de Bomberos de la Diputación provincial de Guadalajara aseguran que el aviso llegó hasta el parque de Bomberos de Sigüenza a las dos y cinco de la madrugada. Desde allí salió una autobomba pesada. Desde Azuqueca de Henares se incorporó al operativo el jefe de Guardia que, ante la envergadura de la deflagración, decidió, a través del 112, transmitir el aviso a los parques de bomberos de Molina de Aragón y de Azuqueca de Henares. Cada uno de ellos llegó con una nueva autobomba para combatir las llamas que se produjeron. La magnitud de éstas, que se fueron alimentando con sucesivas pequeñas explosiones en 25 vehículos que quedaron totalmente calcinados, hizo que tuvieran que trabajar simultáneamente las tres unidades de bomberos, atacando el fuego con espuma de media expansión y agua.
Fue una tarea compleja, aseguran fuentes del Consorcio de Bomberos de la Diputación provincial de Guadalajara. El fuego tenía una difícil contención, ya que la separación entre unos vehículos y otros era mínima, lo que hacía complicado atajarlo. Sin embargo, sí que se logró establecer una contención eficaz en los pasillos centrales que dividían unas hileras y otras. Además, las furgonetas, una vez que quedaban totalmente extinguidas, recibían una inyección de espuma que llenaba su interior. Con esta incansable labor, lograron controlar la deflagración a las tres y media de la madrugada y extinguirlo definitivamente, sin peligro de nuevos brotes, a las cuatro y media.
Ante la posibilidad de que la explosión se hubiera originado en un depósito de gasoil que hay en las instalaciones, según barajan diversas fuentes, expertos en extinción de incendios consultados por este periódico aseguran que, en el momento de la explosión, el depósito de gasoil, reforzado de fibra, estaba vacío. El gasoil es un producto escasamente inflamable, con un alto punto de ebullición y los gases que provoca su almacenamiento son prácticamente nulos. Un depósito de gasoil conservado en perfectas condiciones es imposible que estalle, afirman otras fuentes. Otra situación diferente hubiera sido si éste tuviera gasolina en su interior; en ese caso, simplemente con que se aproximara una llama a éste, las posibilidades de explosión serían elevadas, por los gases que se acumulan bajo la presión de una instalación hermética, precisan las fuentes consultadas.
Calcinado
El segundo falleció en el lugar de los hechos. Según dijeron a EFE fuentes de la Guardia Civil, al parecer, el joven de 19 años que resultó muerto, P.R.S., era un amigo del vigilante y le acompañaba en ese momento. Ambos son de nacionalidad rumana. Se da la circunstancia de que a escasos cincuenta metros del lugar de la explosión se encuentra una gasolinera, que no ha resultado afectada, lo que obligó a la Guardia Civil a efectuar un amplio despliegue de seguridad para evitar que las llamas alcanzaran la estación de servicio.
Durante toda la mañana, agentes de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Comandancia de Guadalajara estuvieron interrogando al personal de la empresa, mientras otros agentes recogían pruebas periciales en el lugar de los hechos que les permitiera reconstruir la forma en que se produjo el incidente.
Extinción
El incendio quedó totalmente extinguido a las 4,30 horas de la madrugada, y calcinó 43 vehículos, afectando a otros 20 de los 4.000 que se almacenan en la campa, que tiene una superficie total de 10.000 metros cuadrados, según la información remitida por la Subdelegación del Gobierno en Guadalajara. Los automóviles luego son distribuidos para su venta a los concesionarios. Al lugar del suceso se desplazaron, además de efectivos de la Guardia Civil, bomberos del Consorcio Provincial, una UVI móvil, tres ambulancias y un helicóptero del Sescam, además de personal
Este incidente provocó que personas, como Santos Arteaga, propietario de Grúas Arteaga, de Torremocha del Campo, tuviera que esperar durante un buen rato para sacar de la nave su grúa, que había sido contratada por la empresa para realizar unos trabajos, dado que, según indicaron algunos empleados, mientras se desarrollaban las investigaciones, había orden de que no se produjera movimiento alguno, ni de entrada, ni de salida. Aunque no me ha afectado para nada, si el incendio hubiera sido donde está mi vehículo pero afortunadamente el recinto es tan grande que a todos no nos puede alcanzar, explicó Arteaga.
Hasta 25 explosiones en otras tantas furgonetas
Fuentes del Consorcio de Bomberos de la Diputación provincial de Guadalajara aseguran que el aviso llegó hasta el parque de Bomberos de Sigüenza a las dos y cinco de la madrugada. Desde allí salió una autobomba pesada. Desde Azuqueca de Henares se incorporó al operativo el jefe de Guardia que, ante la envergadura de la deflagración, decidió, a través del 112, transmitir el aviso a los parques de bomberos de Molina de Aragón y de Azuqueca de Henares. Cada uno de ellos llegó con una nueva autobomba para combatir las llamas que se produjeron. La magnitud de éstas, que se fueron alimentando con sucesivas pequeñas explosiones en 25 vehículos que quedaron totalmente calcinados, hizo que tuvieran que trabajar simultáneamente las tres unidades de bomberos, atacando el fuego con espuma de media expansión y agua.
Fue una tarea compleja, aseguran fuentes del Consorcio de Bomberos de la Diputación provincial de Guadalajara. El fuego tenía una difícil contención, ya que la separación entre unos vehículos y otros era mínima, lo que hacía complicado atajarlo. Sin embargo, sí que se logró establecer una contención eficaz en los pasillos centrales que dividían unas hileras y otras. Además, las furgonetas, una vez que quedaban totalmente extinguidas, recibían una inyección de espuma que llenaba su interior. Con esta incansable labor, lograron controlar la deflagración a las tres y media de la madrugada y extinguirlo definitivamente, sin peligro de nuevos brotes, a las cuatro y media.
Ante la posibilidad de que la explosión se hubiera originado en un depósito de gasoil que hay en las instalaciones, según barajan diversas fuentes, expertos en extinción de incendios consultados por este periódico aseguran que, en el momento de la explosión, el depósito de gasoil, reforzado de fibra, estaba vacío. El gasoil es un producto escasamente inflamable, con un alto punto de ebullición y los gases que provoca su almacenamiento son prácticamente nulos. Un depósito de gasoil conservado en perfectas condiciones es imposible que estalle, afirman otras fuentes. Otra situación diferente hubiera sido si éste tuviera gasolina en su interior; en ese caso, simplemente con que se aproximara una llama a éste, las posibilidades de explosión serían elevadas, por los gases que se acumulan bajo la presión de una instalación hermética, precisan las fuentes consultadas.