Naciones Unidas incrementa las medidas de seguridad sobre su personal en Sudán
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Desde que el fiscal del Tribunal Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, ordenase el lunes el arresto del presidente sudanés, Omar Hassan al Bashir, se ha incidido en la posible repercusión de la decisión sobre la seguridad del personal extranjero en la zona.
Para evitar riesgos, en plena oleada de protestas en Jartum, Naciones Unidas difundió hoy una recomendación a su personal para que se quede en sus residencias, mientras se han producido las primeras evacuaciones. Entretanto, el Gobierno local sigue negando a La Haya la jurisdicción para imputar por genocidio al jefe de Estado y, por ello, intentará bloquear el proceso.
Moreno Ocampo acusó a Bashir de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Darfur, lo que ha despertado una oleada de críticas y aplausos a nivel internacional, aunque en el ámbito local sólo se oyen críticas. Desde el domingo, cuerpos del Gobierno se manifiestan contra la medida, en unas marchas a las que incluso se suman los detractores del presidente por entender que provocará un vacío de poder y perjudicará a la crisis de Darfur, donde en cinco años han fallecido unas 300.000 personas. Ayer, miles de personas se congregaron en la capital y colgaron fotos de Bashir en las paredes de la embajada británica y las oficinas de la ONU.
En vista de la situación, funcionarios de seguridad de Naciones Unidas pidieron al personal no esencial que, al menos ayer, permaneciese en sus casas, si bien este incremento de las medidas de seguridad previsiblemente se mantendrá durante las próximas jornadas, ya que la situación no muestra horizonte de mejorar. El Gobierno de Sudán quiere tranquilizar a los trabajadores internacionales asegurando que garantizará su integridad tanto en Jartum como en Darfur, pero ya ha comenzado a evacuarse a familias enteras y personal no imprescindible.
No reconocen al TPI
El principal asesor de Bashir, Ghazi Salaheddin, concedió ayer una entrevista a la cadena británica BBC y en ella reiteró las intenciones ya difundidas el lunes por el Gobierno sudanés, que no reconoce la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional y, por tanto, hará todo lo posible para bloquear el proceso judicial del que se ha dado el primer paso. En este sentido, en declaraciones recogidas por otr/press, Salaheddin dijo no entender por qué una comisión internacional aprobada por Naciones Unidas visitó Darfur recientemente y concluyó que no había habido genocidio y, en cambio, el organismo con sede en La Haya incluye este delito entre la lista de imputaciones a Bashir. Por su parte, el vicepresidente de Sudán, Ali Osman Mohamed Taha, tachó la decisión conocida la víspera de irresponsable, ilegal y no profesional.
El asesor negó que ahora desde Jartum se inicie un chantaje a la comunidad internacional para buscar apoyos y anticipó una reunión con representantes de la Liga Árabe el próximo sábado. Precisamente uno de los principales respaldos del Ejecutivo sudanés, China, expresó su gran preocupación y desazón por la decisión del fiscal Moreno Ocampo. Según el ministro chino de Asuntos Exteriores, Liu Yianchao, las actuaciones del TPI deben contribuir a la estabilidad en la región de Darfur y a que se llegue una salida adecuada en este asunto, no al contrario. Las autoridades de Pekín se enfrentan ahora al dilema de hasta qué punto subirse al carro de Sudán, de quien es su primer suministrador de armas y principal inversor en la industria petrolera.
También ha expresado sus preocupaciones la Unión Africana, cuyo comisario de Paz y Seguridad, Ramtane Lamamra, se desplazó ayer a Sudán para reunirse con Bashir.
Irán califica de desagradable la orden de arresto contra Al Bashir
El ministro de Exteriores iraní, Manouchehr Mottaki, calificó ayer de desagradable la orden de arresto solicitada por el fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional (TPI), José Moreno Ocampo, contra el presidente de Sudán, Omar Hassan al Bashir, para procesarle por los cargos de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad en la región de Darfur. Moreno Ocampo pidió ayer el arresto de Al Bashir, acusándole de ser el máximo responsable de un genocidio que ha dejado 35.000 muertos y 2,5 millones de desplazados en esa región occidental de Sudán. Mottaki quiso mostrar el apoyo de Irán al Gobierno legítimo de Sudán, denunció el enfoque selectivo del TPI con el presidente sudanés.
Moreno Ocampo acusó a Bashir de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Darfur, lo que ha despertado una oleada de críticas y aplausos a nivel internacional, aunque en el ámbito local sólo se oyen críticas. Desde el domingo, cuerpos del Gobierno se manifiestan contra la medida, en unas marchas a las que incluso se suman los detractores del presidente por entender que provocará un vacío de poder y perjudicará a la crisis de Darfur, donde en cinco años han fallecido unas 300.000 personas. Ayer, miles de personas se congregaron en la capital y colgaron fotos de Bashir en las paredes de la embajada británica y las oficinas de la ONU.
En vista de la situación, funcionarios de seguridad de Naciones Unidas pidieron al personal no esencial que, al menos ayer, permaneciese en sus casas, si bien este incremento de las medidas de seguridad previsiblemente se mantendrá durante las próximas jornadas, ya que la situación no muestra horizonte de mejorar. El Gobierno de Sudán quiere tranquilizar a los trabajadores internacionales asegurando que garantizará su integridad tanto en Jartum como en Darfur, pero ya ha comenzado a evacuarse a familias enteras y personal no imprescindible.
No reconocen al TPI
El principal asesor de Bashir, Ghazi Salaheddin, concedió ayer una entrevista a la cadena británica BBC y en ella reiteró las intenciones ya difundidas el lunes por el Gobierno sudanés, que no reconoce la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional y, por tanto, hará todo lo posible para bloquear el proceso judicial del que se ha dado el primer paso. En este sentido, en declaraciones recogidas por otr/press, Salaheddin dijo no entender por qué una comisión internacional aprobada por Naciones Unidas visitó Darfur recientemente y concluyó que no había habido genocidio y, en cambio, el organismo con sede en La Haya incluye este delito entre la lista de imputaciones a Bashir. Por su parte, el vicepresidente de Sudán, Ali Osman Mohamed Taha, tachó la decisión conocida la víspera de irresponsable, ilegal y no profesional.
El asesor negó que ahora desde Jartum se inicie un chantaje a la comunidad internacional para buscar apoyos y anticipó una reunión con representantes de la Liga Árabe el próximo sábado. Precisamente uno de los principales respaldos del Ejecutivo sudanés, China, expresó su gran preocupación y desazón por la decisión del fiscal Moreno Ocampo. Según el ministro chino de Asuntos Exteriores, Liu Yianchao, las actuaciones del TPI deben contribuir a la estabilidad en la región de Darfur y a que se llegue una salida adecuada en este asunto, no al contrario. Las autoridades de Pekín se enfrentan ahora al dilema de hasta qué punto subirse al carro de Sudán, de quien es su primer suministrador de armas y principal inversor en la industria petrolera.
También ha expresado sus preocupaciones la Unión Africana, cuyo comisario de Paz y Seguridad, Ramtane Lamamra, se desplazó ayer a Sudán para reunirse con Bashir.
Irán califica de desagradable la orden de arresto contra Al Bashir
El ministro de Exteriores iraní, Manouchehr Mottaki, calificó ayer de desagradable la orden de arresto solicitada por el fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional (TPI), José Moreno Ocampo, contra el presidente de Sudán, Omar Hassan al Bashir, para procesarle por los cargos de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad en la región de Darfur. Moreno Ocampo pidió ayer el arresto de Al Bashir, acusándole de ser el máximo responsable de un genocidio que ha dejado 35.000 muertos y 2,5 millones de desplazados en esa región occidental de Sudán. Mottaki quiso mostrar el apoyo de Irán al Gobierno legítimo de Sudán, denunció el enfoque selectivo del TPI con el presidente sudanés.