No fomentaré, de entrada, la objeción a Educación para la Ciudadanía
01/10/2010 - 09:45
Por: DIANA PIZARRO
La asignatura de Educación para la Ciudadanía es el motivo de las conversaciones que están manteniendo actualmente representantes de la Iglesia Católica en la región con la Junta de Comunidades. Aunque el obispo, José Sánchez, asegura que no fomentan de entrada la objeción de conciencia a la asignatura, considera que entra en el campo de las convicciones más profundas y del mundo religioso y moral del alumno. Por otro lado, Monseñor Sánchez defendió la presencia de clérigos en los comités de ética.
La Diócesis de Sigüenza-Guadalajara, junto con otros representantes de la Iglesia Católica en la región, están en conversaciones con las autoridades educativas de la Junta de Comunidades sobre la futura implantación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía para el próximo curso 2008/2009 en Castilla-La Mancha. Así lo aseguró ayer Monseñor José Sánchez, quien apuntó que, por el momento, el clima de las conversaciones es muy correcto y hay un deseo de colaboración por ambas partes. No obstante, el obispo recordó que nunca hemos visto con agrado esa asignatura, no porque no tenga cosas legítimas y beneficiosas, relativas a los derechos humanos, los inherentes a la Constitución española o las normas de circulación. Sin embargo, Sánchez se preguntó si para eso hace falta una asignatura, a la que acusó de interferir, a través de la ley y los decretos que la desarrollan, así como los libros de texto de la misma, en el campo de las convicciones más profundas y del mundo religioso y moral del alumno. En este sentido, el obispo destacó que el temario entra en contradicción con la moral católica para los católicos, así como el aprecio o la valoración de determinadas instituciones o realidades, como vida, matrimonio, familia, educación, etc. No obstante, a pesar de la voluntad de encontrar una solución, Sánchez explicó que no sabemos hasta qué punto podremos llegar a un acuerdo, en referencia a una falta de entendimiento radical del Gobierno central en algunos puntos de la ley. En cuanto a la objeción de conciencia de algunos padres, destacó que no la fomentamos de entrada, aunque matizó que son los padres los que tienen que ver cuál es su postura y sus modos de defensa y vigilancia para que no se atropellen sus derechos.
Por otro lado, Monseñor Sánchez consideró muy normal la presencia de clérigos en los comités de ética de los hospitales, ya que no hay que olvidar que el capellán tiene trato directo y personal y en momentos muy delicados con el enfermo, sus familiares. Por ello, cree beneficioso que los médicos, que son los que tienen que tomar las grandes decisiones, llamen a consulta a personal del hospital, de la cultura, de la religión, porque cada uno aporta su parecer, sobre todo para aquéllos que son de la misma confesión. En este sentido, considera que la familia quiere saber qué piensa el cura, el pastor o el imán. Consideró, por tanto, injusto, que teniendo como tenemos en los hospitales un elevadísimo tanto por ciento de católicos, no se escuchase a los que tienen la responsabilidad de la moral y de la ética de esas personas.
El obispo también se refirió a el contrato a los inmigrantes anunciado en la Comunidad Valenciana, apuntando que las leyes sobre la inmigración y la extranjería me ponen siempre en guardia, porque en los países desarrollados son un colchón de la economía, que se deja subir fuerte cuando lo necesitamos, pero cuando las cosas se ponen mal, que se vayan cuanto antes. Las leyes de extranjería están, a juicio de Monseñor Sánchez, fundamentadas todas ellas sobre la defensa de los intereses nacionales y la regulación de la economía. El obispo consideró, por tanto, que difícilmente encuentras una ley de extranjería que nazca desde el amor al próximo, desde el servicio al pobre, desde la colaboración al desarrollo de esos países que están necesitando de nuestra ayuda más generosa.
Por otro lado, Monseñor Sánchez consideró muy normal la presencia de clérigos en los comités de ética de los hospitales, ya que no hay que olvidar que el capellán tiene trato directo y personal y en momentos muy delicados con el enfermo, sus familiares. Por ello, cree beneficioso que los médicos, que son los que tienen que tomar las grandes decisiones, llamen a consulta a personal del hospital, de la cultura, de la religión, porque cada uno aporta su parecer, sobre todo para aquéllos que son de la misma confesión. En este sentido, considera que la familia quiere saber qué piensa el cura, el pastor o el imán. Consideró, por tanto, injusto, que teniendo como tenemos en los hospitales un elevadísimo tanto por ciento de católicos, no se escuchase a los que tienen la responsabilidad de la moral y de la ética de esas personas.
El obispo también se refirió a el contrato a los inmigrantes anunciado en la Comunidad Valenciana, apuntando que las leyes sobre la inmigración y la extranjería me ponen siempre en guardia, porque en los países desarrollados son un colchón de la economía, que se deja subir fuerte cuando lo necesitamos, pero cuando las cosas se ponen mal, que se vayan cuanto antes. Las leyes de extranjería están, a juicio de Monseñor Sánchez, fundamentadas todas ellas sobre la defensa de los intereses nacionales y la regulación de la economía. El obispo consideró, por tanto, que difícilmente encuentras una ley de extranjería que nazca desde el amor al próximo, desde el servicio al pobre, desde la colaboración al desarrollo de esos países que están necesitando de nuestra ayuda más generosa.