Noche de música y rimas con Félix Grande y Luis Eduardo Aute

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Valerio y Garrido en el momento de la entrega del premio.
Por: MAR GATO. MADRID
Noche poética la que se vivió ayer en el salón de actos de Caja de Guadalajara con motivo del acto de entrega del II Premio del Certamen Nacional de Poesía para Jóvenes Poetas, para el que se contó con la presencia de dos grandes maestros, Félix Grande y Luis Eduardo Aute. El acto fue organizado por la Fundación Siglo Futuro.
El salón de actos de Caja de Guadalajara se quedó pequeño en la noche de ayer para celebrar el acto de entrega del II Premio del Certamen Nacional de Poesía para Jóvenes Poetas Caja de Guadalajara - Fundación Siglo Futuro, que en esta segunda edición recayó, de entre las 73 obras presentadas a concurso, en Contemplaciones, poemario con rúbrica del joven albaceteño Rubén Martínez, quien se mostró encantado de pisar tierras guadalajareñas para recibir el reconocimiento a un libro en el que ha tratado de realzar las cosas cotidianas en las que no solemos reparar por el ritmo de vida que llevamos. Tampoco faltaron en sus palabras de agradecimiento una dedicatoria a su familia, presente en el acto, que se mostró más emocionada que nunca cuando el joven Rubén les dedicó uno de sus poemas, El sol como excusa, oda a la tierra de origen de su padre y su tía Matilde.
Tras la entrega del diploma y el premio, valorado en 2.000 euros, que corrió a cargo del presidente de la Fundación Siglo Futuro, Juan Garrido, el vicepresidente de Caja de Guadalajara, Francisco Oñoro, y la consejera de Justicia y Administraciones Públicas, Magdalena Valerio, dos grandes maestros de la poesía tomaron el relevo para ofrecer ante el numeroso público un inolvidable recital poético. El primero en tomar la palabra fue Félix Grande, escritor y poeta, además de Premio Nacional de las Letras Españolas, quien con su “voz episcopal”, tal y como puntualizó el propio literato, logró captar la atención del público durante su impecable interpretación poética.
Tras él tomaría la palabra uno de sus grandes admiradores y poetas, Luis Eduardo Aute, quien con su sencillez y pasmosa tranquilidad, irradió al patio de butacas el gusto por las letras rimadas en su sucesión poética.
Tras las letras vendría la música, esta vez a cargo de Pablo Eissele, al piano, y Felicidad Farag, la voz, los encargados de ofrecer un recital musical bajo el título Canciones de toda la vida, y que vino a poner la guinda a un encuentro en el que una vez más se volvió a ensalzar la capacidad creadora de los más jóvenes, la “única capaz de luchar contra este mundo hostil”, se atrevió a expresar Juan Garrido, que no omitió en los albores del acto la emotividad que rodeó la comunicación del premio al joven protagonista de la noche, “pequeño ante tanto maestro”, dijo, pero igualmente grande en pensamiento y creación.