03/07/2020 / 11:26
Raquel López


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Olga Rivera, una guadalajareña adoptiva que participa en un pionero estudio internacional sobre el Covid-19

Según el estudio del Instituto Karolinska, en Suecia, se podría ser inmune al Coronavirus aunque los test indiquen que no hay rastro de anticuerpos y se podría estar subestimando el porcentaje real de población inmunizada. AMPLIACIÓN.


La crisis del coronavirus ha cambiado muchas cosas, entre ellas el interés de la población por la investigación y las novedades científicas. Ahora todos permanecemos a la espera de una vacuna o una alternativa que nos permita volver a la antigua normalidad. Tenemos más presente que nunca la importancia del I+D y Nueva Alcarria ha podido hablar con Olga Rivera Ballesteros, una joven de origen madrileño, pero con vínculos familiares en Alcocer, Guadalajara, que llegó en marzo a Estocolmo, Suecia, para iniciar su Doctorado en Inmunología. La joven de 25 años ha formado parte de un importante grupo de investigación internacional que ha realizado una prepublicación con datos alentadores.

 

¿En qué momento comienza su estudio sobre el Covid-19?

Yo hice los tres primeros años de la carrera en Biología en Madrid, el último en Inglaterra, y luego me mudé a Copenhague a hacer el Máster en Inmunología, donde estuve casi tres años. Ya después comencé el Doctorado en Inmunología en Estocolmo. Mi proyecto está enfocado a las inmunoterapias para cáncer o enfermedades virales crónicas... pero con la crisis del Covid-19 todo el departamento decidió volcarse en la investigación del SARS-CoV-2, y me ofrecieron unirme. Muchísimos grupos en el mundo han cambiado sus proyectos para centrarse en Covid-19. En general, todo el conocimiento sobre anticuerpos o la importancia de la inmunidad celular puede agilizar el desarrollo de una vacuna o medicamentos.

 

¿Y cuáles han sido los resultados del estudio?                                                  

Nosotros hemos descubierto que hay un porcentaje de personas que son negativas para los anticuerpos, pero tienen lo que se llama inmunidad celular, basada en los linfocitos T, específicos contra el SARS-coV 2, que podrían conferir cierto grado de inmunidad a estas personas. El hecho de que no tengan anticuerpos podría ser porque o bien los que se desarrollaron ya se han desvanecido, o porque están en niveles muy bajos, no detectables con los test que se realizan normalmente. Pero fijándonos solo en los datos de anticuerpos que se están publicando, se podría estar subestimando el número real de población inmunizada.

 

¿Eso quiere decir qué se podría ser inmune sin haber pasado la enfermedad?

No exactamente. Puedes ser inmune sin haber tenido síntomas, pero en algún momento has tenido que estar en contacto con el virus para desarrollar cualquier tipo de inmunidad.

 

 

¿Qué diferencia estos dos tipos de inmunidad?

Los anticuerpos digamos que son proteínas que actúan como flechas para la diana, que es el virus, y cuando se unen a él, lo neutralizan antes de que pueda infectar otras células sanas. Sin embargo, los linfocitos T destruyen las células una vez están infectadas, no actúan sobre el virus solo, sino sobre toda la célula. En consecuencia el virus no se puede replicar dentro de las células infectadas y la infección no se expande. Son dos tipos de mecanismos de inmunidad, pero para la generación de ambas es necesaria la presencia del coronavirus SARS-CoV-2.

 

Entonces, ¿se podría detectar la presencia de linfocitos T con un análisis de sangre?

Sí, los linfocitos T es cierto que los obtenemos a partir de la sangre, pero son muy complejos de identificar. Los test de anticuerpos que se están realizando son fáciles, económicos, rápidos... Pero para detectar los linfocitos T específicos contra virus hace falta personal muy especializado, el equipo que se necesita es bastante complejo, y además lleva mucho tiempo analizar pocas muestras. Los test masivos de linfocitos T, hoy en día, no son viables. La única forma que tenemos de tener algún tipo de información ahora mismo es en los anticuerpos.

 

Eso son buenas noticias, ¿no? Puede haber más gente inmune de la que nos pensamos...

Claro, exactamente. Con nuestros datos sí que se puede decir que podría haber más gente con cierto grado de inmunidad de la que los test reflejan. Pero también hay que tener cuidado, porque el estudio que nosotros hemos hecho tiene limitaciones en cuanto al número de muestras. Hemos analizado 200 muestras, que son muchas, el estudio de Covid-19 con más muestras de linfocitos T que se ha hecho hasta ahora. Pero aun así el número de pacientes debería de incrementarse para poder llegar a conclusiones más sólidas. Está bien para tener una idea de lo que puede estar pasando, pero es muy difícil dar afirmaciones con la información que tenemos.

 

¿Con la publicación del artículo se da por finalizada la investigación? ¿O van a seguir estudiándolo?

La verdad es que está por ver. Llevamos unos meses realizando experimentos y escribiendo la publicación que se está distribuyendo. Sin embargo es importante decir que se trata de un preprint, es decir, que no ha pasado todavía la revisión por pares para publicarse en la revista científica, aunque si lo distribuimos es porque confiamos en los datos y aseguramos que son correctos. Ahora seguimos recogiendo muestras para un posible análisis si decidimos que queremos ampliar el número de muestras del estudio. No se ha decidido si vamos a continuar o no, porque en nuestro grupo, el de Marcus Buggert (con mis compañeros Takuya Sekine y André Pérez Potti), cada uno de nosotros tenemos otros proyectos, que son los que deberíamos de estar haciendo realmente. Yo a partir de agosto no trabajaré en esto, si lo seguimos haciendo será porque se contrate a alguien específicamente para Covid-19. El resto tenemos contratos para otro tipo de proyectos.

 

 

¿Cree que se tardará mucho en encontrar una vacuna? ¿Hay otras alternativas posibles?

La verdad es que mi campo no son las vacunas ni los anticuerpos, estoy enfocada a otro ámbito de la inmunología, así que no sé mucho mas de lo que ya se conoce. A priori sí, hasta que no tengamos una vacuna seguirá habiendo gente infectada con diversos síntomas de Covid-19. La vacuna nos proporciona la inmunidad contra el virus sin tener que pasar por la enfermedad. Ahora mismo es la única opción. Hasta ahora, lo que he leído, es que los más optimistas hablan de principios de 2021, ya que hay muchos grupos en el mundo muy avanzados entrando ya en ensayos clínicos. Otro avance es el desarrollo de tratamientos, que no prevengan la aparición de la enfermedad pero la alivien. Parece importante desarrollar algún fármaco eficaz para usarlo hasta la aparición de la vacuna.

 

¿Cree que el virus puede mutar? ¿Puede ser más o menos virulento?

Las mutaciones pueden afectar a distintas características del virus, una de ellas la virulencia, aunque puede mutar y que a nosotros no nos afecte para nada. De hecho, se dice  que el virus ya está mutando. Por ejemplo, el virus de la gripe muta con mucha frecuencia, y por eso nos tenemos que vacunar todos los años. En ese caso las vacunas se tendrían que optimizar para las nuevas versiones del virus.

 

¿Cómo cree que va a evolucionar la situación a corto y medio plazo?

No tengo ni idea, los epidemiólogos son los que más saben de este tipo de evolución, al interpretar los modelos matemáticos. A mí no se me ocurre otro escenario más allá que convivir con el virus. El virus va a seguir estando presente, ya que no lo podemos erradicar de la Tierra. De momento tenemos que vivir con él como vivimos con muchos otros virus, como el de la gripe, aunque hasta que consigamos la vacuna hay que contener su propagación.

 

¿Cree que está reconocida la labor de los investigadores?

En general no. He tenido mucha suerte de haber aparecido aquí en este momento de pandemia. He aprendido muchísimo en poco tiempo, han sido meses de mucho trabajo, pero no me puedo quejar, aquí en Suecia se invierte mucho en el campo científico. Es gratificante. Sin embargo en España parece que el trabajo de investigación no es que esté minusvalorado,   pero simplemente sin valorar, ignorandose en circunstancias normales. Ojalá al menos todo esto sirva aunque sea para señalar la importancia de la investigación, para esta y para otras enfermedades. Porque hoy es este virus, pero mañana puede ser una bacteria super resistente, enfermedades raras, infecciosas o cualquier tipo de cáncer. Es necesario que la sociedad sepa de la importancia de esto. Conseguir financiación es una carrera de fondo. No sólo hay que desarrollar el proyecto sino que los materiales que utilizamos son muy caros, y los salarios de los investigadores normalmente demasiado bajos. Concienciarnos sería lo mejor que podemos llevarnos de todo esto.

 


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