Oxfam denuncia el fracaso de Copenhague
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Ayer fue el día límite para que los países participantes en la cumbre de Copenhague dieran a conocer sus propuestas de reducción de gases contaminantes, lo que para Oxfam Internacional es el fracaso de la primera prueba surgida tras la cumbre en el país nórdico y el principio de un proceso que llevará al mundo a ser cuatro grados más caliente.
Los líderes internacionales han fracasado hasta el momento a la hora de proponer los recortes adecuados en las emisiones de gases contaminantes. La ONG señala a la Unión Europea, Japón y Australia, quienes ya han puesto sus planes sobre la mesa, ninguno de los cuales mejoran las ofertas ya existentes antes de Copenhague.
Se espera que los países ricos reduzcan sus emisiones hasta entre un 12 y 18 por ciento por debajo de los niveles registrados en 1990, es decir, menos de la mitad del 40 por ciento necesario para que en estos países se mantenga la temperatura en el nivel que Oxfam considera adecuado. Si estos países se atienen al 12-18 por ciento previsto, los científicos predicen que la temperatura media del planeta subirá cuatro grados para 2100.
Este ascenso de la temperatura creará, según los científicos, un mundo tullido por la sequía, en el que 4.000 millones de personas estarán directa o indirectamente afectadas por la escasez de agua en todo el mundo, con sequías cada diez años en el sur de África y Europa, donde este tipo de fenómenos suele tener lugar una vez cada siglo.
Los líderes mundiales van a fracasar en su primera prueba desde la declaración de Copenhague. Han reconocido que las temperaturas deberían mantenerse por debajo del nivel de emergencia de dos grados, pero todavía siguen hablando de reducciones que desembocarán en un aumento de cuatro grados, explicó el asesor climático de Oxfam, Antonio Hill.
Es un acuerdo que demuestra que ni siquiera el mínimo común denominador acordado por los países garantiza los recortes necesarios para evitar semejante calentamiento. Por ello, Oxfam solicita que el objetivo global de la reducción de emisiones de acuerdo con datos científicos sea calculado conforme a las responsabilidades históricas de cada país, y de su capacidad económica para resolverlo.