Presunto Rodríguez
Una de las frases apócrifas más conocidas de la historia, se atribuye al canciller alemán Otto von Bismarck, el cual mencionó “España es el país más fuerte del mundo. Los españoles llevan siglos intentando destruirlo y no lo han conseguido”. Y no le faltaba razón. No hacemos otra cosa que ponernos la zancadilla a nosotros mismos una y otra vez desde hace muchas décadas y aún así, sonreímos, salimos hacia delante, nos tomamos una caña y hasta el siguiente desfalco.
En estos días hemos visto como ha sido imputado judicialmente el primer expresidente español de la democracia y, en el fondo, no ha sorprendido a nadie, porque se oían campanas de guerra en varios continentes. Desde hace unos días, José Luis Rodríguez Zapatero, a.k.a. Mister Bean o también conocido como Bambi, tiene bastante jaleo que resolver en sede judicial para justificar tanto las joyas de la corona que han aparecido en una caja fuerte en Ferraz o los cientos de miles de euros que de pronto aparecieron en el rescate de Plus Ultra.
Y es aquí, donde más allá de la disección, tributo a Jeffrey Dahmer, hay que ir, a la parte económica de las cosas y a la corruptibilidad del ser humano cuando nada en ríos de influencia y una sensación absurda de impunidad. A mí, en casa me han explicado que el talante era otra cosa y no se contaba por billetes de 500,00 euros. Bienvenidos al siguiente capítulo de la rueda del turnismo en esta país así como pasen y vean las aventuras de Presunto Rodríguez.
Partimos de la premisa de que cualquier empresa que tiene ayudas, al menos debe tener una viabilidad necesaria para poder devolverlas de manera que sea un punto de apoyo para solventar una actuación sobrevenida. Lo que no tiene sentido es que una corporación como Plus Ultra tenga un apoyo millonario de más de 50 millones de euros con una situación de insolvencia casi pública y con un doping político lobbista que es ajeno a la mayoría absoluta de ciudadanos y tenga el derecho de pernada sobre el dinero público.
Este vilipendia no deja de ser una puñalada al espíritu de crecimiento de tantos y tantos pequeños comerciantes o empresarios que tardan años en levantar la persiana con sangre, sudor, sodomía y lágrimas. Este Presunto Rodríguez, dentro de su absoluta exención y de posicionamiento por encima de la ley, incluso creyéndose fuera de los códigos penales, civiles y éticos, metió a sus hijas (What the Fav! o What The Fuck!) en el negocio familiar (música de Nino Rota en El Padrino de fondo) bajo la instructa básica de hija de Borbón no coronado.
Los que vemos como cada jornada es un sufrimiento para tratar de llegar a las expectativas propias y sobre todo, no dejarse pelos de gatera con las ajenas, tenemos ganas de hacer brazos caídos. Facturar medio palo por algo que es una comisión podrida no es que sea delito, es que es motivo de recuperación de cadalso y escarnio en la plaza pública. Todo ello presuntamente bajo el presunto buen hacer y presunta ceja inquisidora de la presunción de la presunta inocencia.
Y al final, esta historia, más allá del cabreo, tiene a otro protagonista, Presunto Sánchez, rodeado de imputados, investigados y lleno de historias para contar entre los allegados en las cenas de Nochebuena, supone una vergüenza nacional e internacional con propósito de brazos caídos para los millones de personas que tratan honradamente de ganarse el pan con el sudor de su frente. Poner la televisión o la radio en medio de esta etapa de rentas, no es la mejor forma de ilusionar a la población para hacer esfuerzos, apretarse el cinturón o mirar para otro lado.
Presuntamente nos dicen que llueve, en realidad nos están meando con el sifón suelto. Me encantaría seguir escribiendo, pero tengo que seguir peleando para obtener certificados al corriente de pago con Hacienda y Seguridad Social mientras otros tienen bola y bula papal para hacer lo que tengan en la cabeza. A lo mejor Trump tenía razón, presuntamente.