Primeros problemas en la gestión del Gobierno de Zimbabue

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Las medidas de Harare requieren del respaldo internacional
El Gobierno de unidad ha lanzado un plan de recuperación a corto plazo diseñado para elevar la producción industrial y reducir el control estatal sobre la economía. El programa también incluye reformas políticas.
El plan fue una inyección de vida para la otrora prometedora economía africana tras las políticas de Mugabe, que los opositores calificaron como catastróficas, como la expropiación de granjas comerciales en manos de blancos para ser redistribuidas a campesinos sin experiencia.
Los comercios están llenos, las colas en los bancos han desaparecido y la decisión de permitir el uso de múltiples divisas extranjeras ha proporcionado algo de alivio para los zimbabuenses, que se vieron perjudicados por el mayor índice inflacionario del mundo. La disponibilidad de productos abrió oportunidades para generar dinero. Pero la verdadera prueba es si Mugabe y Tsvangirai pueden crear nuevos puestos de trabajo con el desempleo en 90 por ciento.
Japhet Ndoro, de 40 años, se ganaba la vida reparando relojes y vendiendo joyas baratas en una transitada esquina de Harare. Ahora también puede ofrecer cigarrillos, vegetales y bizcochos, aunque sigue siendo un camino cuesta arriba. “No es fácil llegar a fin de mes en esta ciudad y yo he tenido que pregonar algunos productos alimenticios aquí porque muchas personas ahora sólo pueden costear lo esencial”, dijo, apuntando a paquetes de verduras dispuestos sobre un mantel de plástico junto a su puesto de reparación de relojes.

Insuficiente aumento salarial
Aunque las tensiones políticas han menguado, todavía hay preocupación de que los antiguos rivales Mugabe y Tsvangirai tal vez no puedan gobernar eficientemente tras décadas de hostilidades.“La gente está sufriendo y esa es una realidad. Cuando tienes un 95 por ciento de la población viviendo bajo la línea de pobreza, sobreviviendo con menos de 20 centavos al día, eso es un desastre. Así que pienso que nuestra gente necesita ayuda”, dijo a radio BBC el ministro de Finanzas, Tendai Biti.
En un principio gente como Jeminosi Gumbo celebró el nuevo piso salarial de 100 dólares que el Gobierno comenzó a pagar a todos los funcionarios civiles: desde el máximo puesto de un ministerio a un empleado de limpieza de oficinas.
Pero los costos diarios todavía son abrumadores y el dinero no alcanza para cubrir el transporte, los alimentos y la educación. En promedio, un funcionario público gasta la mitad de sus ingresos en el alquiler.“Es muy duro y creo que seguirá así por un tiempo”, dijo Gumbo, un alto empleado de un departamento gubernamental.
Gumbo, padre de cinco niños, todavía se encuentra sobrepasado a pesar de ganar un adicional de 200 dólares vendiendo ropa usada en un mercado de pulgas. “El Gobierno debe hacer un esfuerzo más grande para aliviar nuestra difícil situación”, sostuvo.Los aldeanos de algunos distritos se ven forzados a recurrir al trueque para tener acceso a algunos servicios. Los gastos hospitalarios son pagados con frijoles, maníes y pollos y la reparación de muchas instalaciones médicas podría no realizarse sin suficiente ayuda extranjera.
Zimbabue tiene líneas de crédito garantizadas por 400 millones de dólares de otros Estados africanos para revivir sus deterioradas industrias, lo que constituye el primer gran plan financiero desde que fue conformado el Gobierno de unidad.
Eso no llegará a tiempo para miles de maestros descontentos que están amenazando con otra huelga antes del próximo periodo escolar. Los vitales sectores industriales del Estado del sur de Africa funcionan a menos del 20 por ciento de su capacidad y el nuevo Gobierno, incluso con el apoyo de algunas agencias de Naciones Unidas, no logra ajustarse a la ley salarial. “El Gobierno se encuentra en una difícil situación para cumplir rápidamente, pero tanto la industria como la gente están desesperados y ejercerán presión”, dijo John Robertson, consultor económico particular zimbabuense.
La crisis económica de Zimbabue provocó que cerca de un cuarto de los 12 millones de habitantes se fueran al extranjero, muchos a la vecina Sudáfrica, para tratar de ganarse la vida. Muchos están esperando a ver si el nuevo Gobierno puede resultar eficaz antes de regresar.
Los que se quedaron pueden sentirse alentados por el acuerdo de poder compartido. Pero es difícil mantener las esperanzas en alto, especialmente cuando los donantes occidentales siguen mostrándose escépticos.
“Con 31 años, debería estar arreglándomelas por mi cuenta pero me encuentro forzado a depender de una ayuda de una hermana que está en Londres”, dijo Josephine Banda, contadora con un banco comercial en Harare.