Propósitos de Año Nuevo


Rafa, Elena, Ana, Peny, Inma, Mariano, Javier y Christian dejan distintas historias a lo largo del año que finaliza y el camino de esperanza iniciado para el que comienza.

Rafa me cuenta que en el jardín de su casa ha instalado una caja nido para que los herrerillos pudieran anidar este invierno. Los llamó con sonidos de reclamo y apareció una pareja. No sabe si entendieron sus palabras cuando le mostró su hogar, pero cree que sí entendieron su intención. 

Elena perdió, hace un tiempo, a una de sus perras, miembro fundamental de su familia. Tanto ella como Moni se quedaron sumidas en la tristeza, con una sensación de soledad inmensa. Ya por aquel entonces Elena mostraba su preocupación por dejar en buenas manos a ambas, porque si algo le ocurría, ¿quién se iba a ocupar de ellas? Buscó y rebuscó una solución, y encontró una asociación que se encarga de los animales una vez no puede cuidarlos, y también les procura un hogar. Con esa tranquilidad, buscó una nueva compañera tanto para Moni como para ella: adoptó. Pensó que podría ayudar a algún abandonado. Hoy, vuelven a ser tres junto a Kira. Aunque la adaptación ha llevado algo de esfuerzo, la perra disfruta de esta segunda oportunidad que le ha brindado la vida.  

Ana decidió no utilizar productos de cosmética que hubieran sido testados en animales, ni siquiera productos que llevaran componentes de origen animal. Consideraba innecesario para tener hidratado el rostro o para dar color a sus mejillas, que otro ser vivo tuviera que sufrir. También decidió que nada de usar cinturones o calzado de piel. Ni hablar de jerséis de lana o cachemir. Existen fibras ecológicas o algodón orgánico que realizan la misma función, evitando que se dañe o mutile a ningún animal para que ella pueda ir vestida. 

Peny, nada más comenzar los calores del verano, coloca cuencos con agua y comida para que cualquier pájaro que se acerque a su jardín pueda beber y alimentarse. Comenta que no sabemos el sufrimiento que acarrean estos animales por no tener a mano agua suficiente durante el período estival. Más importante que comer, me dice, es que puedan hidratarse. La veo colocarlos con cuidado, con la conciencia del alivio que van a sentir los gorriones y algún que otro estornino que la visitan.

Inma es cuidadora de colonias felinas. Me llamó porque iba a dar una charla en un colegio y quería que la acompañara. Estaba preocupada por transmitir a los más pequeños el respeto a estos animales que vagan por las calles de su localidad y a los que ella cuida cada día. Ambas nos acercamos, les mostramos lo que hacíamos por esos gatos y ellos, que nos miraban entusiasmados, no entendían que alguien pudiera abandonar a seres tan vulnerables. Compartieron con nosotras sus historias y creímos que la esencia de nuestro mensaje, el respeto a cualquier ser vivo, había quedado grabado en su retina.

Mariano me pidió todos los libros de ética animal que tenía en la pequeña biblioteca que estoy armando en mi casa. Está preparando su trabajo de fin de grado en Filosofía y necesita bibliografía. Considera que la legislación colectiva en este ámbito es imprescindible para lograr avanzar más rápidamente en su defensa. Recorre distintas posturas filosóficas en busca de soluciones que defiendan los derechos de los animales. 

Javier ha escrito un panfleto revolucionario para defender aquello que ama: el planeta y los seres vivos que lo pueblan. Con ciencia y con conciencia pretende espolear a la sociedad, quiere lograr que la Tierra siga siendo el hogar que hemos conocido hasta ahora.

Cristhian buscó a Txoco de manera incansable. En ese recorrido, rastreándole en lugares que ni siquiera puedo imaginar, encontró a otros perros que estaban sufriendo el rapto y el maltrato de sus captores. Sus caricias y palabras les reconfortaron, sus actos les dieron una nueva vida.

Rafa, en su sabiduría, me dice que formamos parte de esas múltiples tareas invisibles que se producen en el corpus de la sociedad. Es la responsabilidad silenciosa: intentar vivir sin causar daño innecesario a ningún ser vivo.