Rajoy exige una reforma laboral aun sin acuerdo en el diálogo social
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El presidente del PP, Mariano Rajoy, aprovechó ayer su participación en el IX Encuentro Financiero Internacional organizado por Caja Madrid para recordar al Gobierno la importancia de superar la crisis, por lo que le instó a afrontar, entre otras medidas, la reforma laboral pese a que no haya acuerdo en el diálogo social.
Según explicó, la reforma laboral se llevaría mejor a cabo con consenso, pero la falta del mismo no exime al Gobierno de sus responsabilidades. De esta forma se dirigía Rajoy al Gobierno central, urgiéndolo a tomar medidas efectivas contra la crisis. No sólo manifestó la importancia de afrontar inmediatamente la reforma laboral, sino que además, recordó al Ejecutivo su deber de actuar, pese a que aún no haya consenso social respecto a la reforma.
En sus declaraciones, Rajoy señaló que se observan ya algunas señales todavía débiles de normalización de la crisis financiera global, pero, en su opinión, esto no significa que se haya superado la crisis. Todavía subsisten demasiados riesgos para que pueda preverse una consistente recuperación a corto plazo y rechazó, por tanto, los espejismos temporales de los brotes verdes. Todos tenemos que hacer sacrificios, añadió. No obstante, el líder popular resaltó el hecho de que las raíces de la crisis internacional que sufre España son anteriores a la situación económica internacional y tienen su base en el endeudamiento y la baja competitividad. Mientras esta combinación letal no sea comprendida y atajada, las cosas no van a solucionarse, matizó.
Dicho esto, Mariano Rajoy arremetió contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, señalando los defectos de su propuesta de reformar el modelo económico con una Ley de Economía Sostenible sin aplicar las necesarias reformas estructurales. En su opinión, suena a sarcasmo, por lo que exigió, también, una reforma fiscal sin improvisación ni demagogia. Por último, recordó que los impuestos son un asunto muy serio, concluyó.
Garoña, siempre presente
Por otro lado, Rajoy no pudo eludir el tema de actualidad en el debate político y social. En este sentido, reclamó seriedad en las reformas necesarias en el sector energético, lo contrario de lo que hemos visto en los últimos días con el caso de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos). No vale levantarse en el Pleno del Congreso y decir que uno es el más antinuclear, zanjó.
En cuanto a la reforma de la financiación autonómica, el presidente del PP señaló que este no es el momento más adecuado para abordarla, pues según explicó, las Administraciones Públicas, autonómica, territorial y local, deben ser un impulso a la recuperación y no un lastre. Asimismo, arremetió contra la selva de normas autonómicas diferentes que perjudican la competitividad. El mundo no va por ahí, señaló.
Por último, lamentó que el Gobierno haya acogido con desdén las propuestas populares para paliar los efectos más acuciantes de la crisis y hacer frente a los problemas derivados del excesivo endeudamiento. En este sentido, Rajoy resumió que las familias españolas debemos 900.000 millones de euros, las empresas cerca de 1,5 billones, y las Administraciones Públicas cerca de 500.000.
En sus declaraciones, Rajoy señaló que se observan ya algunas señales todavía débiles de normalización de la crisis financiera global, pero, en su opinión, esto no significa que se haya superado la crisis. Todavía subsisten demasiados riesgos para que pueda preverse una consistente recuperación a corto plazo y rechazó, por tanto, los espejismos temporales de los brotes verdes. Todos tenemos que hacer sacrificios, añadió. No obstante, el líder popular resaltó el hecho de que las raíces de la crisis internacional que sufre España son anteriores a la situación económica internacional y tienen su base en el endeudamiento y la baja competitividad. Mientras esta combinación letal no sea comprendida y atajada, las cosas no van a solucionarse, matizó.
Dicho esto, Mariano Rajoy arremetió contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, señalando los defectos de su propuesta de reformar el modelo económico con una Ley de Economía Sostenible sin aplicar las necesarias reformas estructurales. En su opinión, suena a sarcasmo, por lo que exigió, también, una reforma fiscal sin improvisación ni demagogia. Por último, recordó que los impuestos son un asunto muy serio, concluyó.
Garoña, siempre presente
Por otro lado, Rajoy no pudo eludir el tema de actualidad en el debate político y social. En este sentido, reclamó seriedad en las reformas necesarias en el sector energético, lo contrario de lo que hemos visto en los últimos días con el caso de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos). No vale levantarse en el Pleno del Congreso y decir que uno es el más antinuclear, zanjó.
En cuanto a la reforma de la financiación autonómica, el presidente del PP señaló que este no es el momento más adecuado para abordarla, pues según explicó, las Administraciones Públicas, autonómica, territorial y local, deben ser un impulso a la recuperación y no un lastre. Asimismo, arremetió contra la selva de normas autonómicas diferentes que perjudican la competitividad. El mundo no va por ahí, señaló.
Por último, lamentó que el Gobierno haya acogido con desdén las propuestas populares para paliar los efectos más acuciantes de la crisis y hacer frente a los problemas derivados del excesivo endeudamiento. En este sentido, Rajoy resumió que las familias españolas debemos 900.000 millones de euros, las empresas cerca de 1,5 billones, y las Administraciones Públicas cerca de 500.000.