Realismo espiritualizado muestra el lado más profundo de Rafael Moreno
01/10/2010 - 09:45
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Sus obras dejan huella en la mayoría de las personas que las contemplan. Se trata del conocido pintor cordobés Rafael Moreno Pecino, cuya exposición, Realismo espiritualizado está cautivando a los numerosos visitantes que durante estos días han acudido a la Sala de Arte de Caja de Guadalajara, donde se encuentra expuesta la muestra.
Desde el pasado 10 de septiembre y hasta mañana, la exposición ha permanecido abierta de cara al público, con cuadros que son una muestra de un realismo asombroso, como Flores de alcachofa o Patatas Fritas, cuadro ante el que más de un visitante se para en más de una ocasión.
El artista, que actualmente reside y trabaja en Trijueque desde hace 14 años, ha diseñado expresamente la obra que protagonizará el calendario de 2010 de Caja Guadalajara, El castillo de Zafra, que también se encuentra expuesto en la sala. El título de la muestra obedece al calificativo con el que el crítico Javier Rubio determinó la obra del pintor. Según Rubio, cuando uno contempla un cuadro del pintor, le embarga una sensación de paz y de sosiego, recuerda el cordobés. Provocar este sentimiento de relajación y satisfacción es la principal motivación del artista cuando toma el pincel entre sus manos.
Entregado por completo a su vocación, la pintura, Moreno se remite al trabajo constante como la clave de su éxito, que sigue cosechando entre los numerosos aficionados al arte. Cuando uno se vuelca con algo, tiene que hacerlo por completo, asegura el pintor, si no no consigue gran cosa. Poniendo el alma y el corazón en cada creación, el artista huye del materialismo imperante en la sociedad actual, intentando transmitir en cada una de sus obras que el dinero no lo es todo.
El que ahora constituye uno de los exponentes de un realismo que se revela siempre a través del bodegón clásico español, como define el cordobés, afirma percibir el entusiasmo de la gente al mostrarles este tipo de pintura, porque no se ve, hoy día son muy modernos y todos quieren hacer una cosa genial, considera el artista, añadiendo que para ello , hay que trabajar mucho.
Moreno, que ha realizado a lo largo de su vida retratos al natural de una serie de ilustres personajes pertenecientes a la sociedad burguesa de la década de los 80, entre los que se encuentran Ana María Matute, Camilo José Cela o Antonio Buero Vallejo, elude pintar para un destinatario concreto. Mis cuadros pueden ser apreciados por todo tipo de público, destaca el artista, defensor de la teoría de que ninguna de las cosas que hace un hombre tiene porqué conocer otro cómo se hace, destacando únicamente el resultado final.
En busca de la perfección
Convencido de que la pintura siempre formó parte de su destino, Moreno encuentra la inspiración en el trabajo diario, ejercicio al que puede llegar a dedicar entre 9 y 10 horas diarias, afirma el artista, quien reconoce dedicarse a 3 o 4 obras de manera simultánea. Así se puede descansar de una, dejar de verla y encontrarle los defectos, porque lo más importante de una obra es no creerse que está bien hecha, considera el pintor, quien dice poner el punto y final cuando su propia capacidad dice que no hay más.
El artista se muestra partidario de no obstinarse demasiado con una misma idea. Cuando una cosa cuesta demasiado trabajo es que no se ha conseguido del todo, valora Moreno. Se insiste sobre lo mismo, pero si no se puede conseguir nada más lo mejor es empezar otra, aconseja el pintor, con más de 50 años de experiencia a sus espaldas.
La búsqueda de la perfección no le quita el sueño; sin embargo, desea acercarse todo lo posible a ella, mediante el esfuerzo y el conocimiento. El cordobés añade que, bajo su punto de vista, el hombre tiende a alcanzarla, pero no creo que la consiga nunca porque es un camino tan largo que dura toda la vida.
Entre sus próximos proyectos no descarta la posibilidad de crear una fundación, con objeto de fomentar la divulgación y el desarrollo de este tipo de pintura y, por supuesto, continuar con su vocación, la cual ha desarrollado desde los siete años y que ahora permite a tantas personas disfrutar de sus obras de arte.
El artista, que actualmente reside y trabaja en Trijueque desde hace 14 años, ha diseñado expresamente la obra que protagonizará el calendario de 2010 de Caja Guadalajara, El castillo de Zafra, que también se encuentra expuesto en la sala. El título de la muestra obedece al calificativo con el que el crítico Javier Rubio determinó la obra del pintor. Según Rubio, cuando uno contempla un cuadro del pintor, le embarga una sensación de paz y de sosiego, recuerda el cordobés. Provocar este sentimiento de relajación y satisfacción es la principal motivación del artista cuando toma el pincel entre sus manos.
Entregado por completo a su vocación, la pintura, Moreno se remite al trabajo constante como la clave de su éxito, que sigue cosechando entre los numerosos aficionados al arte. Cuando uno se vuelca con algo, tiene que hacerlo por completo, asegura el pintor, si no no consigue gran cosa. Poniendo el alma y el corazón en cada creación, el artista huye del materialismo imperante en la sociedad actual, intentando transmitir en cada una de sus obras que el dinero no lo es todo.
El que ahora constituye uno de los exponentes de un realismo que se revela siempre a través del bodegón clásico español, como define el cordobés, afirma percibir el entusiasmo de la gente al mostrarles este tipo de pintura, porque no se ve, hoy día son muy modernos y todos quieren hacer una cosa genial, considera el artista, añadiendo que para ello , hay que trabajar mucho.
Moreno, que ha realizado a lo largo de su vida retratos al natural de una serie de ilustres personajes pertenecientes a la sociedad burguesa de la década de los 80, entre los que se encuentran Ana María Matute, Camilo José Cela o Antonio Buero Vallejo, elude pintar para un destinatario concreto. Mis cuadros pueden ser apreciados por todo tipo de público, destaca el artista, defensor de la teoría de que ninguna de las cosas que hace un hombre tiene porqué conocer otro cómo se hace, destacando únicamente el resultado final.
En busca de la perfección
Convencido de que la pintura siempre formó parte de su destino, Moreno encuentra la inspiración en el trabajo diario, ejercicio al que puede llegar a dedicar entre 9 y 10 horas diarias, afirma el artista, quien reconoce dedicarse a 3 o 4 obras de manera simultánea. Así se puede descansar de una, dejar de verla y encontrarle los defectos, porque lo más importante de una obra es no creerse que está bien hecha, considera el pintor, quien dice poner el punto y final cuando su propia capacidad dice que no hay más.
El artista se muestra partidario de no obstinarse demasiado con una misma idea. Cuando una cosa cuesta demasiado trabajo es que no se ha conseguido del todo, valora Moreno. Se insiste sobre lo mismo, pero si no se puede conseguir nada más lo mejor es empezar otra, aconseja el pintor, con más de 50 años de experiencia a sus espaldas.
La búsqueda de la perfección no le quita el sueño; sin embargo, desea acercarse todo lo posible a ella, mediante el esfuerzo y el conocimiento. El cordobés añade que, bajo su punto de vista, el hombre tiende a alcanzarla, pero no creo que la consiga nunca porque es un camino tan largo que dura toda la vida.
Entre sus próximos proyectos no descarta la posibilidad de crear una fundación, con objeto de fomentar la divulgación y el desarrollo de este tipo de pintura y, por supuesto, continuar con su vocación, la cual ha desarrollado desde los siete años y que ahora permite a tantas personas disfrutar de sus obras de arte.