Rechazo absoluto a la violencia de género, hoy y siempre

29/11/2025 - 11:46 Redacción

Semana de actos con un objetivo común: rechazar, condenar, visibilizar y seguir en la lucha por erradicar una de las lacras más antiguas y persistentes de la humanidad, la violencia hacia la mujer.

Actos institucionales, concentraciones,  actividades en centros educativos, comunicados de organizaciones, mociones, cine o teatro comprometido… un sinfín de iniciativas sirven para exteriorizar el rechazo absoluto de la sociedad hacia la manifestación más  extrema de la desigualdad estructural arrastrada desde el comienzo mismo del mundo entre hombres y mujeres, la violencia en sus distintas vertientes, que lleva hasta la muerte de la víctima. Una estadística va sumando fallecimientos de mujeres a manos de parejas o exparejas, pero son muchas más las que sufren agresiones cada día, algunas- cada vez en mayor número- denunciadas, otras por circunstancias familiares, sociales o de miedo silenciadas, todas execrables.

  Legislación, juzgados específicos, unidades especializadas dentro de los propios cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, centros de atención, concienciación a través de campañas, talleres, charlas, minutos de silencio...  son muchas las respuestas que desde los poderes públicos y la sociedad hay organizadas para combatir estos delitos, para atender y ayudar en todos los sentidos a las mujeres y menores que sufren el horror de la intimidación, el insulto, la amenaza o el golpe, bien al modo convencional o a través del entorno digital porque las nuevas tecnologías aportan grandes oportunidades y cosas buenas, pero también se convierten en instrumento para el acoso, para hacer la vida imposible. La ciudadanía, hace mucho ya, ha dicho basta a esta lacra, y lucha contra ella, aunque no lo suficiente unida como vemos cuando en un parlamento nacional o un pleno municipal o provincial no son capaces de articular un texto conjunto de condena en estas fechas por este mal momento que atraviesa la política en general, con sectarismo, partidismo, sin importar en tantas ocasiones las necesidades de los gobernados.

  Hoy y siempre es ocasión de poner en valor el trabajo de las personas y organizaciones que aportan en la lucha, para dejar claro que los agresores son una minoría a la que aislar frente a una gran mayoría de relaciones no tóxicas, que la violencia no conoce de ideologías, clases sociales o razas, que viviremos mucho mejor en una sociedad más igualitaria, más justa y sobre todo en la que los violentos se sientan apestados porque nunca la violencia  es admisible en un Estado de Derecho en el que la ley debe dar respuesta a cualquier situación. Persistamos en la tarea con esperanza y sin dejar de soñar que algún día no será necesario conmemorar ninguna fecha por esta causa.