Román pide unidad para seguir mejorando una ciudad que ayer cumplió 550 años
01/10/2010 - 09:45
Por: VIRGINIA BODEGA
El salón de plenos del Ayuntamiento de Guadalajara acogió en la lluviosa tarde de ayer el primero de los actos que se sucederán a lo largo de este año para conmemorar el 550 aniversario del nombramiento de Guadalajara como ciudad, en 1460. La Corporación municipal al completo, ex alcaldes y ex concejales, representantes de la Justicia, la Seguridad y la Defensa de la capital, los cronistas de Guadalajara y muchos otros ciudadanos tomaron parte en el acto, durante el que el actual alcalde, Antonio Román, hizo un llamamiento a la unidad.
Éste es sólo el inicio de un año lleno de actividades, anunció ayer el alcalde de la capital, Antonio Román, al término del primer acto institucional que conmemora el 550 aniversario desde que Guadalajara dejó de ser villa para convertirse en ciudad. El salón de plenos del Ayuntamiento de Guadalajara volvió en la tarde de ayer a tiempos de Águila Roja, con Corte Real incluida, para acoger un acto protocolario pero también muy emotivo, que reunió en muy pocos metros cuadrados a los últimos alcaldes que ha tenido la capital Agustín De Grandes, Francisco Javier de Irízar, Blanca Calvo, Fernando Revuelta y Jesús Alique, faltó entre ellos José María Bris, ocupado en las Cortes Regionales, como le excusó el teniente de alcalde Juan Antonio De las Heras, junto a la actual Corporación municipal y muchos representantes de los distintos ámbitos de la sociedad actual, desde la Justicia con la presencia de la presidenta de la Audiencia provincial, Isabel Serrano Frías, y la fiscal jefe, María Dolores Guiard, pasando por la Seguridad y la Defensa también estaban Rafael González Cachinero, comisario jefe de la Policía Nacional, José Ignacio Asiaín, subdelegado de Defensa, y el intendente jefe de la Policía Local, Julio Establés, hasta parte del funcionariado municipal. Y es que todos hemos ido haciendo historia, dijo Román, tratando de ofrecer un mensaje de unidad.
Los cronistas local y provincial, José Antonio Suárez de Puga y Antonio Herrera Casado respectivamente, fueron los primeros en intervenir. El primero se encargó de dar lectura de manera magistral, según el alcalde, al título de otorgamiento de ciudad, mientras que el segundo ubicó el momento histórico en que se produjo dicho nombramiento, habló de los personajes más importantes de aquella Guadalajara y explicó algunos otros detalles, como la importancia que tenía entonces un edificio ahora en ruinas, el Alcázar Real, punto neurálgico de la ciudad ni siquiera existía aún, en el año 1460, el Palacio del Infantado.
Las palabras de Román volvieron a dar paso a un nuevo acto simbólico. La conmemoración de los 550 años es mucho más que un aniversario, dijo, es una oportunidad para mostrar nuestra unidad para que la ciudad avance sin perder sus señas de identidad; [...] una magnífica oportunidad para luchar contra el desconocimiento que existe sobre nuestra tierra. Precisamente para demostrar esa unidad, el actual alcalde entregó, uno por uno a todos los ex alcaldes presentes, una reproducción del nombramiento de ciudad y una medalla conmemorativa de este 550 aniversario. También quiso la Corporación municipal tener este detalle con los dos cronistas de Guadalajara y, de una manera muy entrañable, con una persona especial que representa mejor que nadie a los que hacemos ciudad, a través de la política, pero sobre todo, desde la cultura, dijo De las Heras con la voz quebrada, encargado de presentar al que ya no necesitaba presentación pues todos en la sala sabían que se trataba de Javier Borobia, que recogió sus obsequios de manos de Román y en medio de un fuerte aplauso y el público asistente puesto en pie.
Con la foto de familia fue terminando este primer acto conmemorativo, que acabó en la sala de juntas con un vino español.
Los cronistas local y provincial, José Antonio Suárez de Puga y Antonio Herrera Casado respectivamente, fueron los primeros en intervenir. El primero se encargó de dar lectura de manera magistral, según el alcalde, al título de otorgamiento de ciudad, mientras que el segundo ubicó el momento histórico en que se produjo dicho nombramiento, habló de los personajes más importantes de aquella Guadalajara y explicó algunos otros detalles, como la importancia que tenía entonces un edificio ahora en ruinas, el Alcázar Real, punto neurálgico de la ciudad ni siquiera existía aún, en el año 1460, el Palacio del Infantado.
Las palabras de Román volvieron a dar paso a un nuevo acto simbólico. La conmemoración de los 550 años es mucho más que un aniversario, dijo, es una oportunidad para mostrar nuestra unidad para que la ciudad avance sin perder sus señas de identidad; [...] una magnífica oportunidad para luchar contra el desconocimiento que existe sobre nuestra tierra. Precisamente para demostrar esa unidad, el actual alcalde entregó, uno por uno a todos los ex alcaldes presentes, una reproducción del nombramiento de ciudad y una medalla conmemorativa de este 550 aniversario. También quiso la Corporación municipal tener este detalle con los dos cronistas de Guadalajara y, de una manera muy entrañable, con una persona especial que representa mejor que nadie a los que hacemos ciudad, a través de la política, pero sobre todo, desde la cultura, dijo De las Heras con la voz quebrada, encargado de presentar al que ya no necesitaba presentación pues todos en la sala sabían que se trataba de Javier Borobia, que recogió sus obsequios de manos de Román y en medio de un fuerte aplauso y el público asistente puesto en pie.
Con la foto de familia fue terminando este primer acto conmemorativo, que acabó en la sala de juntas con un vino español.