Rosa Mª García: “La Ley contra la despoblación es de las mejores y ahora empezamos a ver resultados”
La delegada de la Junta en la provincia de Guadalajara hace balance de un primer año en el cargo marcado por los avances y situaciones excepcionales
El pasado 14 de febrero se cumplía un año desde que Rosa María García asumiera el cargo de delegada de la Junta de Comunidades en Guadalajara. Doce meses que han estado marcados por avances sociales y económicos en la provincia, pero también por importantes emergencias, como las riadas del año pasado, las que podrían llegar éste y el apagón que dejó a oscuras todo el país. Entre los logros conseguidos y los retos por alcanzar, una espina, el bloqueo de proyectos clave para el Fuerte de San Francisco, como la Ciudad del Cine y el campus de FP, debido a las tensiones con el ayuntamiento de Guadalajara.
Delegada, ¿cómo ha sido este primer año al frente de la Delegación?
Intenso. Muy intenso. Venía de pasar por el ayuntamiento de Cabanillas del Campo y por la Diputación, pero esto es otra dimensión. La provincia entera requiere atención, especialmente los pueblos pequeños. Hay que estar sobre el terreno para entender lo que ocurre, hablar con alcaldes, conocer las necesidades en primera persona. Eso implica pasar la semana en la carretera, pero es la única forma de hacerlo bien.
Y además, le ha tocado un año con muchas emergencias.
Sí, al poco tiempo de llegar llegaron las primeras inundaciones. Después tuvimos apagones, incendios forestales, temporales… y ahora estamos con nuevas borrascas. Las emergencias no avisan. Tienes que parar todo, centrarte en eso y actuar rápido. Y eso solo es posible si hay coordinación y responsabilidad compartida entre administraciones.
¿Qué es lo más complicado en esos momentos?
Garantizar que nadie se quede atrás. Que los más vulnerables estén atendidos. A veces un municipio queda incomunicado o un vecino necesita atención urgente. Son situaciones críticas. Lo que más me quita el sueño es no poder llegar a tiempo, que alguien se quede sin atención. Por eso la prevención y la anticipación son tan importantes.
¿Está preparada la provincia para afrontar esas emergencias?
Cada vez más. Hemos identificado puntos críticos, reforzado protocolos y hay una colaboración muy estrecha con Protección Civil, los servicios sociales y los propios ayuntamientos. También hemos actuado en materia de infraestructuras hidráulicas y limpieza de cauces. Pero no podemos bajar la guardia, porque el clima está cambiando.
¿Ha cambiado su percepción de la provincia desde que está en el cargo?
La vida me ha llevado de forma paulatina a conocer a fondo la provincia. Antes todo estaba más circunscrito al Corredor del Henares, donde vivo. Pero al llegar a la Delegación, descubres de verdad la realidad de los pequeños municipios. Pisar el territorio y estar con alcaldes y alcaldesas es fundamental. Solo así sabes qué te están pidiendo cuando te llaman.
¿Es difícil equilibrar las necesidades del Corredor con las del medio rural?
No es difícil, pero hay que conocer sus características. El Corredor marcha muy bien, es un foco de desarrollo clave en la región y en el conjunto del país. Pero los pueblos pequeños necesitan una atención especial. Por eso creo que la ley contra la despoblación es una de las mejores que tenemos. Ha venido a salvar muchos municipios, y ahora empezamos a ver resultados.
¿Cómo cuáles?
Estamos doblando la curva en el otro sentido. Hay familias con niños pequeños, emprendedores… que están eligiendo volver al medio rural. Uno de cada cuatro nuevos habitantes que se instalan en la provincia lo hace en zonas despobladas. Eso es un cambio muy importante.
¿Qué medidas destacaría en esa estrategia contra la despoblación?
Sobre todo el apoyo integral que supone, con beneficios fiscales, ayudas al emprendimiento, servicios educativos, transporte a la demanda. La clave no es solo atraer población, sino conseguir que se quede. Y para eso hay que garantizar igualdad de condiciones. Que vivir en un pueblo no suponga renunciar a nada esencial.
Una de las grandes novedades en este principio de año ha sido la puesta en marcha del transporte a la demanda en Molina.
Es un sistema que responde a necesidades reales. Algunos lo llaman el “Uber rural”, aunque no es exactamente eso. Tú llamas el día anterior, indicas desde dónde sales y a dónde quieres ir, y un transporte público te recoge. Estamos muy satisfechos de cómo está funcionando. Antes, muchas personas mayores dependían de un vecino para ir al médico o a hacer la compra. Ahora tienen autonomía.
También incluye medidas en Educación
Sin duda. Se han abierto escuelas rurales en pueblos como Villel de Mesa, Checa, Cogolludo o Tortuera, incluso con solo tres alumnos. Antes se cerraban con once. Ahora abrimos con tres, porque detrás hay una familia que quiere quedarse. Además, se han creado casi 400 nuevas plazas de educación infantil, y se mantiene la gratuidad en 2-3 años. La primera matrícula universitaria también es gratuita.
Pero no solo hay una apuesta por la educación en el medio rural, también en el Corredor.
Sí. Ahí está el futuro campus universitario, que va a transformar la ciudad. Y también la apuesta por la Formación Profesional, con 94 titulaciones y programas de FP Dual que conectan con el tejido empresarial local. Formarte donde vives y trabajar allí mismo es una oportunidad que debemos consolidar.
Ha mencionado la Formación Profesional. ¿Qué papel tiene la FP Dual en esta estrategia?
Un papel clave. Es una modalidad que conecta directamente a los estudiantes con las empresas, y eso favorece que encuentren empleo sin tener que salir de su entorno. La formación dual permite que una persona se forme allí donde vive y trabaje allí mismo. Eso ayuda a fijar población, a dar oportunidades reales a los jóvenes y a cubrir la demanda de mano de obra cualificada que tienen nuestras empresas. Es una fórmula que funciona y por eso vamos a seguir impulsándola.
Y también se ha hecho una importante inversión en Sanidad.
Es espectacular el cambio. Hemos pasado de un hospital básico a un centro de referencia con tecnología puntera. Hay unidades de medicina nuclear, radioterapia oncológica, trasplantes de médula… cosas impensables hace años. La inversión supera los 200 millones de euros y evita desplazamientos que antes eran obligados a Madrid o Ciudad Real.
Y todo esto sin olvidar la atención a nivel más local.
Sí. Se acaba de adjudicar el proyecto del centro de salud de Horche, que dará cobertura a once municipios. Está a punto de abrir el de Cabanillas del Campo, luego vendrán los de Los Valles, Yunquera, Yebes o Alovera. Conocemos la hoja de ruta y la estamos cumpliendo.
¿El proyecto puntero en servicios sociales es el de la residencia de Los Olmos?
La residencia de Los Olmos marcará un antes y un después. Pero lo importante es el modelo. La mayoría de las personas mayores quiere seguir en casa, pero atendidas. Por eso apostamos por ayuda a domicilio, teleasistencia, centros de día o viviendas tuteladas. Todo con un enfoque muy centrado en la persona.
También vivimos un momento en el que hay mucha preocupación por la vivienda.
Sí, y ya no solo por la compra, también por el alquiler. El acceso a una vivienda digna se ha convertido en la principal preocupación para muchas familias, especialmente jóvenes. Por eso la Junta ha puesto en marcha un plan de choque que incluye préstamos a tipo cero, deducciones fiscales, ayudas al ahorro… Queremos facilitar que puedan emanciparse y empezar su proyecto de vida.
En la capital tenemos el Hospital, el campus universitario, la residencia de Los Olmos, pero uno de los proyectos que se resiste es el del Fuerte de San Francisco. ¿En qué punto nos encontramos?
Estamos cumpliendo escrupulosamente con la sentencia judicial. Se ha creado un grupo de trabajo con directores generales, técnicos y responsables del área. Ahora mismo estamos en fase de revisión y actualización de proyectos, preparando licitaciones y organizando los trabajos de rehabilitación. Se actuará en las naves previstas según el último proyecto vigente, el de la biblioteca y escuelas municipales.
Por el camino se han perdido otros como la Ciudad del Cine o el campus de Formación Profesional, parece, en buena medida, porque no se ha logrado un entendimiento con el Ayuntamiento de Guadalajara. ¿Qué relación hay con el Consistorio?
Institucional, como debe ser. Colaboramos en emergencias y mantenemos el contacto necesario. Pero en lo político, es evidente que hay una falta de voluntad de diálogo por parte del equipo de gobierno actual. Se ha dicho no a todo lo que venía de la Junta, incluso a proyectos tan beneficiosos como la Ciudad del Cine o el campus de Formación Profesional.
¿Cree que se han perdido oportunidades importantes?
Sin duda. La Ciudad del Cine se ha ido a Toledo, que también tiene un Gobierno del PP que sí apostó por ella. Lo mismo con el campus de FP. Era una oportunidad para que Guadalajara fuese un polo educativo y de atracción de talento. Se dejó pasar por una cuestión política. Y eso tiene consecuencias.
También por cálculos políticos parece que se ha perdido el acuerdo en torno al Estatuto de Autonomía.
Ha sido una enorme decepción ver cómo se ha bloqueado por intereses partidistas. El texto incluía avances muy importantes, como el blindaje de servicios en el medio rural o una mayor representación parlamentaria. Que el PP de Castilla-La Mancha rompiera el consenso porque a nivel nacional tiene miedo a Vox y por no compartir foto con el PSOE es un error. Castilla-La Mancha necesita estabilidad y acuerdos.
Ustedes, por contra, no han tenido problemas en oponerse al Gobierno central del PSOE para defender los intereses de la región en temas como el agua, la energía o la financiación autonómica.
Porque nuestra prioridad es Castilla-La Mancha. Y si eso implica tensiones con el Gobierno central, las hay. El presidente Page ha defendido una política del agua justa, que no perjudique a nuestros pueblos. Lo mismo ocurre con la financiación autonómica, porque estamos infrafinanciados desde hace años. Y con la energía, lo estamos viendo en el Corredor del Henares. Hay empresas que quieren instalarse, pero nos falta capacidad eléctrica. Si no hay infraestructuras, no hay desarrollo, y eso no nos lo podemos permitir.
Y aún así, y a pesar de jarros de agua fría como el reciente de Cummins, el Corredor del Henares sigue creciendo.
El Corredor es un motor de crecimiento y empleo. Tenemos suelo disponible, polígonos en expansión como Tórtola, Alovera o Marchamalo, y empresas que llaman cada semana para instalarse. Tenemos estabilidad institucional, paz social, un entorno favorable para la inversión… y eso atrae a empresas. También a ciudadanos que vienen desde Madrid buscando mejor calidad de vida. Ahora el reto es consolidar ese modelo sin olvidar el resto del territorio.
Para terminar, ¿qué proyectos destacaría para el futuro?
Seguir con los centros de salud, ampliar las plazas escolares, reforzar los servicios sociales… Y mantener siempre activa nuestra capacidad de respuesta ante cualquier emergencia. Porque si algo he aprendido este año, es que lo urgente no espera. Y ahí es donde más útil puede ser la administración.