28/10/2016 / 10:24
Redacción


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Sanz Serrulla toma posesión como académico de número de la Real Academia de la Medicina

El doctor seguntino Javier Sanz Serrulla tomó posesión como académico de número de la Real Academia Nacional de la Medicina el pasado miércoles y en la misma sede de la institución. 


Y lo hizo acompañado por numerosos seguntinos y guadalajareños ilustres. Sanz Serrulla es el primer seguntino que ha sido elegido para ingresar en una Real Academia Nacional.

 

 

El doctor seguntino Javier Sanz Serrulla tomó posesión como académico de número de la Real Academia Nacional de la Medicina el pasado miércoles y en la misma sede de la institución. Poco después de las siete, la hora señalada, su presidente, Joaquín Poch, daba la palabra al académico secretario general, el profesor Luis Pablo Rodríguez, para que diera lectura al acta especial de nombramiento del nuevo académico.
    En primer lugar, los académicos Francisco López Timoneda (Sillón 28) y Luis Martí Bonmatí (Sillón 13) salían de la sala para acompañar al nuevo en su entrada al Salón de Actos. A continuación, Joaquín Poch concedía la palabra a Javier Sanz para que el seguntino pudiera pronunciar el discurso de recepción pública de académico electo: ‘Elogio de la vieja cirugía’.

 

 

   En la breve introducción de su publicación, que quedó impreso a disposición de los asistentes al final de la ceremonia, el doctor Sanz resume magistralmente sus sentimientos, con la misma prosa certera con la que condujo su entrada en la Real Academia. Textualmente dice: “si hoy fuera yo el coronel Aureliano Buendía, y estuviera al frente del pelotón de fusilamiento, no recordaría la remota tarde en que mi padre me llevara a conocer el hielo, sino el momento en el que me encontré de súbito ante los viejos anaqueles del Archivo Catedralicio de Sigüenza, introducido por el entonces canónico Asenjo Pelegrina. Intuí que allí se guardaban las notas con las que podrían componerse la sinfonía de la historia, al menos de la vieja medicina seguntina. Como también recordaría el privilegio del acceso al conocimiento, en buena medida franqueado por aquella mujer, Sor María Ezquerra, que, mi Catón sobre sus rodillas, me reveló el significado de esos misteriosos signos como hormigas que formaban un pentasílabo mágico: vocabulario”.
    En el inicio de su discurso, Sanz agradeció sinceramente a la corporación académica su elección, el pasado 5 de abril, para ocupar el Sillón 24, correspondiente a la disciplina ‘Historia de la Medicina’. El doctor seguntino hizo, en una disertación soberbia, magistralmente escrita, referencia a sus antecedentes seguntinos y a la recia tierra castellana que forjaron su carácter. Y la terminó, como no podía ser de otra manera, relacionando la vieja cirugía con su cometido como académico. “Creo pues, que de justicia es mirar la vieja cirugía con otros ojos, pausadamente, más desde el conocimiento de los propios textos que guardaron los fundamentos y los pormenores de esta parcela de la Medicina que desde posturas apriorísticas que han contaminado su verdadera historia. Procurando dar razón a Miguel de Cervantes cuando así dice en “el ridículo razonamiento que pasó entre don Quijote, Sancho Panza y el Bachiller Sansón Carrasco”: Pero uno es escribir como poeta, y otro como historiador: el poeta puede contar o cantar las cosas, no como fueron, sino como deberían ser; y el historiador las ha de escribir, no como debían ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad cosa alguna”.
    Terminada la lectura, el doctor Sanz se acercó a la mesa presidencial donde le fue impuesta la Medalla Académica por el presidente de la Real Academia de la Medicina, quien lo hizo en nombre de S.M. el rey de España, Felipe VI. El nuevo académico juró cumplir con honor los Estatutos de la institución. Seguidamente firmó en el libro de toma de posesión. El secretario general acompañó al seguntino hasta el Sillón 24, y declaró públicamente que Javier Sanz Serrulla había tomado posesión de su plaza de académico. Ese mismo sillón había sido ocupado con anterioridad por los profesores Luis Sánchez Granjel y Pedro Laín Entralgo. Dio contestación a su discurso Diego Gracia Guillén, académico de número de la Real Academia de la Medicina.
    Después de la ceremonia, en un salón de actos abarrotado para la ocasión, se produjo un hecho poco habitual. Decenas de seguntinos, y guadalajareños, que se habían acercado a la sede de la Real Academia, rodearon a Sanz en la mesa presidencial para mostrarle su cariño, dejando claro que, antes que escalar a las más altas cotas de la Medicina, ha sido profeta en su tierra.

 

 

    El miércoles, Javier Sanz Serrulla donó a la Real Academia un cuadro pintado ‘ex profeso’, obra del pintor Emilio Fernández-Galiano. Se trata de un retrato del Nobel de Medicina, Severo Ochoa. En representación del Ayuntamiento de Sigüenza estuvo presente el concejal José Angel Andrés, además, amigo personal del académico de número, así como el pintor Emilio Fernández-Galiano; el cronista oficial de la provincia, Antonio Herrera Casado, y la cronista oficial de Sigüenza, Pilar Martínez, entre otras personalidades, familia y amigos. Javier Sanz Serrulla es el primer seguntino que ha sido elegido para ingresar en una Real Academia Nacional.

 


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