Sebastián Durón y Andrés Segovia, protagonistas del concierto de órgano de Morillejo

04/07/2012 - 10:38 Redacción

Tres nombres de compositores se congregan alrededor del concierto que se celebrará en Morillejo el sábado día 7 de julio a las 20:30 horas: Sebastián Durón, Fray Antonio Martín y Coll y Andrés Segovia. El recital tendrá dos partes diferenciadas, una dedicada al órgano solista, en deferencia al instrumento del XVII de la Iglesia de Morillejo y otra segunda a la que se le unirá a dúo la guitarra. Sus intérpretes volverán a ser dos clásicos del Julio Cultural trillano, el músico y musicólogo Luis Mazorra Incera y el guitarrista libanés Astur Kirichian.
Alcarreño y briocense nacido en el siglo XVII, Sebastián Durón fue uno de los músicos españoles más destacados en la Corte de los Austrias, pertenencia que le valiera un exilio tras la Guerra de Sucesión que entronizara a Felipe V. Su obra cubre un amplio espectro instrumental, vocal y dramático, y presenta también una notable faceta organística.
Fray Antonio Martín y Coll es un ilustre compilador y compositor del siglo XVIII. Titulaba a sus obras como Flores de música. Fue monje profeso y organista reconocido tanto en San Francisco el Grande de Madrid como en el Convento de San Diego de Alcalá de Henares. En torno a estas dos grandes figuras, el repertorio trenzará un ramillete selecto de música española para órgano en la primera parte solista, en la que se intercalarán obras de nuestros músicos Padre Soler, Cabanilles y Mateo Albéniz.
La parte del dúo tendrá al gran Andrés Segovia como protagonista. Hace apenas un mes se cumplían 25 años desde su desaparición. El aniversario nos brinda la posibilidad de escuchar piezas que popularizara o a él dedicadas. La actividad de Segovia acercó los repertorios universales de otros instrumentos de mayor tradición concertística a la guitarra, justo lo que aquí se pretende ofreciendo en la parte final, un programa que aúna repertorios y estéticas.

Sobre el órgano de tubos de Morillejo
En el  interior de la Iglesia Parroquial de Morillejo, como un tesoro escondido, se conserva en perfecto estado de funcionamiento un órgano de tubos del siglo XVII. El celo de los morillejanos ha mantenido vivo este magnífico instrumento, que aún en pleno siglo XXI desgarra notas “especialmente apropiadas para el repertorio de los siglos XVII y XVIII”, explica Luis Mazorra.
El órgano se construyó en el siglo XVII, en pleno Barroco, y, al igual que la expresiva imaginería característica de la época, pretendía impactar y representar el triunfo de la Contrarreforma. Se pusieron de moda en principio en las Catedrales, pero poco a poco los pueblos que podían permitírselo también los fueron adquiriendo. El de Morillejo es uno de los pocos que existen en la provincia conservados en un estado óptimo. Reúne buena parte de las características propias de la construcción instrumental de la época. No es un órgano grande y es técnicamente limitado en algunos aspectos, pero es muy generoso en otros, “siempre en función de las obras a interpretar”, dice Mazorra. El teclado, o interfaz con el intérprete, tiene su aquel. Es conocido en el argot como “de octava corta”, lo que quiere decir que ciertas teclas, habituales de la mano izquierda, no están. “En aquella época era algo normal, que ahorraba la construcción de tubos bajos grandes”, puntualiza el organista. Sólo tiene un teclado, dividido en dos ámbitos tímbricos. Desde el centro del teclado hacia la izquierda tiene unos registros, hasta el Do, y desde esta nota hacia la derecha tiene otros que pueden o no coincidir con los anteriores. “Esta característica permite hacer acompañamiento y solista con un solo teclado. Es ingenioso. La construcción buscaba la mayor cantidad de prestaciones con el mínimo de recursos”, explica Mazorra.
La fachada de nuestro protagonista de este sábado es más bien rústica. Tiene una trompetería española horizontal, que se añadió en el siglo XVIII para dar mayor grandiosidad que permite la interpretación de obras de cierta brillantez de las musicalmente conocidas como “del mundo de la batalla” o que aprovechan al máximo las posibilidades del sonido de esta trompetería horizontal tan propia de los órganos españoles. Los bajos del ejemplar de Morillejo “no tienen contras”, describe Mazorra, es decir, notas que se tocan con el pie. “Por el contrario tiene otras características distintas y especiales como el tambor, un dispositivo que consigue una vibración que imita el sonido de la percusión”. Los demás son registros convencionales. En opinión de su intérprete, Luis Mazorra, la característica que lo define sería quizá la “nobleza sincera” de su sonido. Estos órganos dejaron de tocarse en numerosas iglesias en el siglo XIX, entre otras cosas porque no quedó nadie que supiera hacerlo. Tras leves intervalos de luz, en el año 1993, y a instancias de Máximo García, alcalde de Morillejo en ese momento y del párroco Santiago Jiménez, fue restaurado por el Ayuntamiento de Trillo.