Serrano, adiós a un histórico

31/10/2026 - 12:36 Pedro Villaverde Embid

Hace hoy siete días fallecía en nuestra ciudad una de las firmas históricas del periódico, escritor, periodista, profesor y cronista de los pueblos, Serrano Belinchón deja un gran legado al mundo de las letras provincial y una huella imborrable en Nueva Alcarria.

El domingo vivimos uno de sus esos momentos tristes para los que nunca se está preparado, la despedida de una persona querida, de un amigo con el que hemos compartido muchos años de trabajo. Serrano Belinchón, Pepe para muchos, a mí me gustaba llamarle don José, era  hombre de conversación afable, fluida e interesante. Su conocimiento de los pueblos y las gentes de la provincia era intenso porque se había recorrido todos los núcleos de población, sin dejarse ni uno- algo de lo que presumía con sencillez pero también con orgullo manteniendo que tal vez nadie más lo hubiese hecho- y en ellos no se limitaba a hacer unas fotos y darse una vuelta sino que  libreta en mano hablaba con quien se encontraba, en el banco de la plaza o en el bar. Era cercano, a lo que unía la cultura que atesoraba como profesor de lengua y literatura, autor de miles de artículos, reportajes y un buen puñado de libros, siendo además un empedernido lector. 

Fue un hombre de letras pero sobre todo parte de la familia de Nueva Alcarria. Á él, con  la confianza de la amistad de toda una vida mi abuelo, en ese instante sentado en una butaca de la clínica, le avisó “Serrano, mañana me muero” y así fue. Años antes cuando la empresa vivió una grave crisis y se decidió realizar una ampliación de capital con dinero externo,  colaboró y pasó a ser miembro del consejo de administración. No faltó nunca, mientras la salud se lo permitió al día grande del periódico, los Populares, ni a los encuentros navideños con la plantilla, ni dejó de mandar su columna mientras pudo siendo la informática culpable en parte de su retirada poco antes de cumplir los 85 años de edad. Se cansó de estar pendiente del envío del artículo por correo y de pedir ayuda a sus hijos para tal tarea. “Qué necesidad tengo yo de estar así a estas alturas de la vida” me dijo y empezó su merecida jubilación. 

  De él nos quedan estos y otros muchos recuerdos, así como libros tan valiosos como el Diccionario enciclopédico de la provincia de Guadalajara, su obra preferida, Guadalajara, pueblo a pueblo escrita con su inseparable socio literario Herrera Casado, Rutas turísticas de Guadalajara o Plaza Mayor, éstos cuatro con el sello de Nueva Alcarria. Y otros muchos. DEP.