Sigüenza nombra a Daniel Sánchez Hijo Adoptivo
01/10/2010 - 09:45

El pleno extraordinario celebrado ayer en el Ayuntamiento de Sigüenza, en su único punto, aprobó el nombramiento definitivo de Daniel Sánchez Domínguez como Hijo Adoptivo de la Ciudad. Este visto bueno llega tras el fallo favorable de la jueza Instructora del expediente, Paloma García Atance, concejala de Cultura, tras analizar la trayectoria profesional y humana del prelado en la Ciudad del Doncel.
El expediente ha puesto de manifiesto la importante labor desarrollada por Daniel Sánchez en favor de la comunidad vecinal de Sigüenza, su especial contribución dedicada a la juventud local y el gran esfuerzo realizado por el cura, como a él mismo le gusta denominarse, en la formación y desarrollo de la Asociación Abriendo Camino, con acreditados servicios a la ciudad durante más de treinta años. Deseando que quede constancia de su eterno agradecimiento e interpretando el sentir unánime de su vecindario, el pleno acordó concedele el título de Hijo Adoptivo como público reconocimiento de los grandes méritos contraídos con su conducta ejemplar observada reiteradamente en pro de los intereses morales y materiales de Sigüenza. Asimismo, el Pleno ha otorgado a Daniel Sánchez los derechos y obligaciones inherentes al nombramiento acordado, siendo acreditativo de tales facultades el pergamino que se otorga con honor de manos del alcalde-presidente de la ciudad de Sigüenza, Francisco Domingo.
Al pleno acudieron diferentes autoridades locales, el Cronista Oficial de la ciudad, Juan Antonio Martínez Gomez-Gordo, autoridades eclesiásticas y sacerdotes, que abarrotaron el Salón. El homenajeado quiso resaltar que su imagen siempre irá unida a las manos de tantas y tantas personas que han pasado por los campamentos de jóvenes que él ha organizado y que han ayudado en la labor de formar a la juventud seguntina.
A Don Daniel, que así le conoce todo el mundo en Sigüenza, le gusta el tratar directo, la comunicación con la gente, la amistad, hablar con todos, la confianza. Para él es una riqueza inmensa el saludo y el día a días de las calles. Le agrada estar con los demás. Sabe bien el terreno que pisa, siempre a pie de obra. Pocas personas alcanzan en Sigüenza el reconocimiento popular conseguido por Daniel Sánchez Domínguez, sacerdote de oficio y vocación, brillante tenor por afición, natural de Setiles, provincia de Guadalajara, donde estaban las minas de Sierra Menera, que surtían al puerto de Sagunto, cerca de Molina, y lindando con Aragón, con la provincia de Teruel. Tiene un aire vivaz en la mirada, siempre activa y escrutadora, que delata sus ansias por vivir manifiestas en el coraje diario de seguir haciendo cosas. Saluda o le saludan a todos aquellos que se cruzan en su camino seguntino. Mi padre era herrero. Yo vine a estudiar a Sigüenza, me ordené sacerdote, y mis padres se vinieron a vivir aquí con un hermano mío, también sacerdote, dice.
Al pleno acudieron diferentes autoridades locales, el Cronista Oficial de la ciudad, Juan Antonio Martínez Gomez-Gordo, autoridades eclesiásticas y sacerdotes, que abarrotaron el Salón. El homenajeado quiso resaltar que su imagen siempre irá unida a las manos de tantas y tantas personas que han pasado por los campamentos de jóvenes que él ha organizado y que han ayudado en la labor de formar a la juventud seguntina.
A Don Daniel, que así le conoce todo el mundo en Sigüenza, le gusta el tratar directo, la comunicación con la gente, la amistad, hablar con todos, la confianza. Para él es una riqueza inmensa el saludo y el día a días de las calles. Le agrada estar con los demás. Sabe bien el terreno que pisa, siempre a pie de obra. Pocas personas alcanzan en Sigüenza el reconocimiento popular conseguido por Daniel Sánchez Domínguez, sacerdote de oficio y vocación, brillante tenor por afición, natural de Setiles, provincia de Guadalajara, donde estaban las minas de Sierra Menera, que surtían al puerto de Sagunto, cerca de Molina, y lindando con Aragón, con la provincia de Teruel. Tiene un aire vivaz en la mirada, siempre activa y escrutadora, que delata sus ansias por vivir manifiestas en el coraje diario de seguir haciendo cosas. Saluda o le saludan a todos aquellos que se cruzan en su camino seguntino. Mi padre era herrero. Yo vine a estudiar a Sigüenza, me ordené sacerdote, y mis padres se vinieron a vivir aquí con un hermano mío, también sacerdote, dice.