Todos los países defienden continuar con el proceso de ratificación

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

La reunión de este lunes en el Gran Ducado anticipa lo que va a ser el tenor de la cumbre de Jefes de Estado o de Gobierno de la UE este fin de semana, en Bruselas: “el Tratado de Lisboa no está muerto, no estamos ante una hecatombe”, manifestaba el ministro español de Exteriores, Miguel Angel Moratinos en rueda de prensa, participando del clima de distensión que emanaba de la reunión.
El canciller español manifestaba que su homólogo irlandés, Michael Martin, había expresado al Consejo su agradecimiento por la “serenidad”, el “respeto a las decisiones del pueblo irlandés” y el “espíritu constructivo”con el que Europa ha acogido el bofetón que le ha largado Irlanda con el “no” al Tratado de Lisboa.
Martin anunciaba que el Gobierno irlandés “se ha tomado un tiempo” para analizar las razones del “no”, y que verá qué hacer después. El propio primer ministro, Brian Cowen, ha declarado estar abierto a considerar todas las alternativas. En la isla se debate actualmente si sería posible, o no, convocar un nuevo referéndum a la vuelta del verano, el próximo otoño. Lo que ayer quedó claro en Luxemburgo es que no va a haber una reapertura de negociaciones sobre el Tratado. Si acaso, la búsqueda de un acomodo para Irlanda, de modo que el Gobierno pueda replantear a la ciudadanía la aceptación del texto.

Intimidaciones
Los irlandeses están incómodos, conscientes de la presión: “Desde luego no es admisible que el gobierno irlandés sea intimidado por nadie”, decía el pugnaz comisario irlandés Charlie McCreevy en Dublín, revelando por pasiva el vendaval que está soplando por debajo de los buenos modales de la diplomacia internacional, con esta historia del referéndum irlandés.

La doctrina asumida por los grandes europeos , esto es que el proceso de ratificación debe continuar, es, en estos momentos, el valor a defender. Londres, y ayer lo reiteraba su ministro David Miliband en Luxemburgo, no va a ser un problema, a pesar del rebrote de las esperanzas entre los euroescépticos. Las miradas, por lo tanto, convergen sobre Praga. Este lunes, Sarkozy estaba allí. No llegó a entrevistarse con Klaus, porque el Jefe del Estado, comunista reciclado, estaba en bajo observación clínica. Mirek Topolanek, el primer ministro y líder el Partido Cívico Demócrata (ODS), participa de los ardores euroescépticos de Klaus, pero firmó el Tratado de Lisboa el 13 de diciembre en la capital lusa, y tiene menos margen para articular ahora una oposición.
El parlamento checo ha iniciado el estudio del nuevo Tratado, pero los diputados han reclamado dictamen a la Corte constitucional para verificar que el texto no contradice el ordenamiento básico checo. La maniobra es interpretada como una operación de calado oscuro, porque la mayor parte de los magistrados de ese tribunal han sido designados por Klaus. Resulta a todas luces obvio que los checos están buscando tiempo para ver lo que pasa a su alrededor. La cumbre de este fin de semana, sin embargo, va a ser un momento duro para Topolanek, porque se le va a exigir, a él como a los demás que no han ratificado el Tratado de Lisboa, que aclare lo que se propone hacer.Desde Alemania llegaban noticias que confirmaban la tesis de que Europa no está para más ruidos institucionales. Angela Merkel rechazaba considerar la posibilidad de una Europa a geometría variable, o a varias velocidades, confirmando que Berlín apuesta por lo que hay. Digan lo que irlandeses y checos.

Zapatero: “Tiene que respetarse la decisión de la mayoría”

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó ayer que “Irlanda debe comprender” que su ‘no’ a un acuerdo alcanzado después de “duras y complejas negociaciones”, en referencia al Tratado de Lisboa, “no puede suponer sin más un freno a los deseos de la inmensa mayoría de avanzar” en la integración europea. Zapatero afirmó que debe respetarse la decisión de los irlandeses de rechazar el Tratado de Lisboa en referéndum, pero también “la decisión de la mayoría de los europeos de querer más Europa”. No obstante, consideró “prematuro” hablar de posibles excepciones, diferentes estatus para distintos países, de una UE a varias velocidades o de cooperaciones reforzadas entre algunos países europeos.
“Es posible y es necesario seguir avanzando juntos, creo que es lo mejor para todos”, añadió el presidente del Gobierno, insistiendo en que lo que hace falta es que Europa tenga éxito en las grandes políticas, como la gestión de las migraciones o la lucha contra la pobreza, en las que España estará siempre “dispuesta a avanzar”.

El jefe del Ejecutivo se expresó así ante multitud de embajadores y empresarios, en un acto organizado por el Real Instituto Elcano, las fundaciones Cidob y Fride y los institutos ICEI e Incipe en el que pronunció una conferencia titulada ‘En interés de España, una política exterior comprometida’. Zapatero aprovechó además para anunciar que uno de los ejes de la presidencia española de la UE en el primer semestre de 2010 será reforzar el vínculo trasatlántico con Estados Unidos.

El presidente del Gobierno subrayó que, aunque el rechazo de Irlanda al Tratado “no es una buena noticia”, la verdadera noticia hoy es que la inmensa mayoría de los Estados lo ha apoyado y ha dado el mandato de seguir adelante “porque entienden que más Europa es necesario”, una Europa en la que los Estados renuncien al derecho de veto y admitan que las instituciones europeas no son de representación nacional, sino de gobierno comunitario.

Además, incidió en que los ciudadanos quieren que la UE debata y resuelva sus problemas, y que en la Cumbre de los próximos jueves y viernes se hable de los precios de los carburantes y de los alimentos, no sólo del ‘no’ irlandés, ya que las instituciones son un tema algo “ininteligible” para los ciudadanos. Así, afirmó que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que asume la presidencia europea el 1 de julio, no quiere concentrar su mandato sólo en las cuestiones institucionales, y Zapatero aseguró que le apoyará en eso.