Tres de los ocho islamistas se declaran culpables de conspiración
01/10/2010 - 09:45
Tres de los ocho presuntos terroristas islámicos acusados de intentar perpetrar en 2006 el mayor atentado en la historia de Reino Unido mediante la encadenación de detonaciones en vuelos transoceánicos en pleno recorrido se declararon ayer culpables de conspirar para provocar explosiones, así como de causar molestias a la población con vídeos de amenazas.
Abdulá Ahmed Ali, Assad Sarwar y Tanvir Hussain, menores de 30 años, reconocieron en el tribunal londinense de Woolwich Crown haber ideado una trama, mientras que los cargos por las grabaciones fueron admitidos también por otros dos de los juzgados por una operación en cadena que supuestamente pretendía introducir en los aviones artefactos explosivos a partir de líquidos embotellados que pretendían hacer estallar en el aire, una vez partiesen del aeropuerto de Heathrow.
No obstante, los ocho niegan las imputaciones de conspiración de asesinato entre el 1 de enero y el 11 de agosto de 2006 sobre las que el jurado se retirará a deliberar a partir de la próxima semana, tras asistir un proceso que comenzó el pasado mes de abril contra los promotores de un ataque que, de producirse, podría haber dejado un balance de víctimas sin precedentes en el país, según la acusación.
El objetivo de los sospechosos era introducir en los aviones instrumentos manipulados por ellos mismos que preveían detonar una vez alcanzada la velocidad de crucero, para garantizar así que ninguno pudiera salvarse una vez estallase la primera bomba. Su detención en agosto de 2006 llevó al endurecimiento de los controles de seguridad en Reino Unido y a una mayor espera en los principales aeropuertos de las islas.
No obstante, los ocho niegan las imputaciones de conspiración de asesinato entre el 1 de enero y el 11 de agosto de 2006 sobre las que el jurado se retirará a deliberar a partir de la próxima semana, tras asistir un proceso que comenzó el pasado mes de abril contra los promotores de un ataque que, de producirse, podría haber dejado un balance de víctimas sin precedentes en el país, según la acusación.
El objetivo de los sospechosos era introducir en los aviones instrumentos manipulados por ellos mismos que preveían detonar una vez alcanzada la velocidad de crucero, para garantizar así que ninguno pudiera salvarse una vez estallase la primera bomba. Su detención en agosto de 2006 llevó al endurecimiento de los controles de seguridad en Reino Unido y a una mayor espera en los principales aeropuertos de las islas.