Triángulo amoroso entre fogones en Dieta Mediterránea
01/10/2010 - 09:45
El director y guionista catalán Joaquín Oristrell es el chef de Dieta mediterránea, comedia que ha cocinado con Olivia Molina, Paco León y Alfonso Bassave y, en lugar de pan, vino y aceite de oliva, ha utilizado como ingredientes amor, sexo y familia.
Convencido de que en la cocina, bien sea la de casa o la de los restaurantes, es donde pasan las cosas más interesantes, Oristrell ha bautizado su séptimo filme como director de kitchen opera. La películas culinarias son un mini género. La nuestra tiene algo de opereta y mantiene que el acto de cocinar es algo creativo porque buscas sensaciones que comunicar, defiende.
Dieta..., que se estrena el 6 de febrero y se exhibirá en un apartado de cine culinario del Festival de Berlín, sigue durante cuarenta años, del 68 a 2008, a una mujer, Sofía, la mejor cocinera del mundo, y sus dos hombres. Un triángulo amoroso entre fogones que sólo persigue que el público pase un bueno rato con estos tres personajes que, aparentemente, están abocados a la tragedia, pero prefieren ser felices a ser normales, apunta el director, a quien la guerra de los cocineros estrella encabezada por Ferrán Adriá y Santi Santamaria, que salen en la comedia junto a Carme Ruscalleda, entre otros conocidos restauradores, les toco tangencialmente. Dice el cineasta que Adriá y Santamaria están enfrentados por defender lo mismo desde distintos sitios. Es que en la cocina también hay prima donna, añade. Convencido de que la comida es lo que más identifica a un país, a Oristrell le dio un vuelco el corazón cuando supo que Fuera de carta, que arrasó en taquilla, también se desarrollaba en una cocina. Fui a verla y me quedé tranquilo porque jugamos piezas diferentes. Fuera... va más al chiste verbal, físico, está trenzada con el estilo de las comedias de televisión, mientras que la nuestra sigue a unos personajes y, por las situaciones que viven, te llevan a la risa, expone.
Francesa
En este recorrido por la dieta mediterránea, Oristrell no sólo muestra como en los últimos años hemos pasado de las patatas bravas y las lentejas a la cocina tecno, también hay un retrato paralelo de España, que lleva un tiempo en los primeros puestos de la gastronomía internacional. Los restaurantes cuidan mucho su imagen y los cocineros son estrellas, todos saben sus nombres. Fuera nos ven muy modernos, abiertos y con facilidad de adaptación, mientras que aquí, empezando por el cine español, nos fustigamos, declara.
Dieta..., que se estrena el 6 de febrero y se exhibirá en un apartado de cine culinario del Festival de Berlín, sigue durante cuarenta años, del 68 a 2008, a una mujer, Sofía, la mejor cocinera del mundo, y sus dos hombres. Un triángulo amoroso entre fogones que sólo persigue que el público pase un bueno rato con estos tres personajes que, aparentemente, están abocados a la tragedia, pero prefieren ser felices a ser normales, apunta el director, a quien la guerra de los cocineros estrella encabezada por Ferrán Adriá y Santi Santamaria, que salen en la comedia junto a Carme Ruscalleda, entre otros conocidos restauradores, les toco tangencialmente. Dice el cineasta que Adriá y Santamaria están enfrentados por defender lo mismo desde distintos sitios. Es que en la cocina también hay prima donna, añade. Convencido de que la comida es lo que más identifica a un país, a Oristrell le dio un vuelco el corazón cuando supo que Fuera de carta, que arrasó en taquilla, también se desarrollaba en una cocina. Fui a verla y me quedé tranquilo porque jugamos piezas diferentes. Fuera... va más al chiste verbal, físico, está trenzada con el estilo de las comedias de televisión, mientras que la nuestra sigue a unos personajes y, por las situaciones que viven, te llevan a la risa, expone.
Francesa
En este recorrido por la dieta mediterránea, Oristrell no sólo muestra como en los últimos años hemos pasado de las patatas bravas y las lentejas a la cocina tecno, también hay un retrato paralelo de España, que lleva un tiempo en los primeros puestos de la gastronomía internacional. Los restaurantes cuidan mucho su imagen y los cocineros son estrellas, todos saben sus nombres. Fuera nos ven muy modernos, abiertos y con facilidad de adaptación, mientras que aquí, empezando por el cine español, nos fustigamos, declara.