Txeroki fue uno de los asesinos de los dos guardias civiles en Capbreton
01/10/2010 - 09:45
Alfredo Pérez Rubalcaba, confirmo ayer que el jefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina alias Txeroki, fue uno de los tres etarras que asesinaron a los dos guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero en la localidad francesa de Capbreton el 1 de diciembre de 2007. Fue el propio Txeroki el que se señaló como autor del doble asesinato ante los miembros del renovado y ya desarticulado comando Nafarroa, según confesó uno de los detenidos el martes pasado ante la Policía. En todo caso Rubalcaba pidió prudencia y dejar que la investigación avance para dar crédito absoluto a esta confesión.
El ministro confirmó que dos de los integrantes del comando Navarra confirmaron en sus declaraciones a la Policía que viajaron a Francia para ser instruidos por Txeroki y allí conocieron su implicación en los hechos de Capbreton. Se trata Aurken Sola Campillo y Xabier Rey Ugarteque se trasladaron a Hendaya a mediados del pasado octubre para recibir un cursillo de armas y explosivos del propio Txeroki durante el que oyeron al jefe militar de ETA admitir que fue él uno de los asesinos de los dos guardias civiles.
Según el relato del miembro del comando Nafarroa detenido, fue el propio Txeroki el que sospechó de los dos jóvenes que se sentaban cerca de ellos en la cafetería eran miembros de las Fuerzas de Seguridad y el que trasladó sus sospechas a sus dos acompañantes, que supuestamente eran Saioa Sánchez y Asier Bengoa, detenidos cuatro días después. Entonces, según relató Txeroki a sus aprendices, esperaron a los guardias fuera del establecimiento, abrieron el coche para comprobar que sí eran miembros de la fuerzas policiales españolas y les ejecutaron.
En todo caso, Rubalcaba señaló que sólo uno de los terroristas ha confirmado que el jefe militar de ETA era el asesino de los guardias y se remitió a ulteriores investigaciones para determinar si esa confesión es cierta o no y por tanto si las cosas sucedieron cómo han dicho o no. Si se confirma que Txeroki fue uno de los autores materiales, aún quedaría por resolver qué otro etarra disparó contra los agentes, ya que fueron utilizadas dos municiones diferentes.
Interrogado sobre los posibles objetivos que el comando Nafarroa pudiera tener ya marcados en el momento de su desarticulación, el titular de Interior se limitó a señalar que en estos momentos se está examinando el material informático incautado y que, si de ese análisis, se obtiene dicha información, se le trasladará a los afectados y luego, si procede, se hará pública.
Métodos poco profesionales
Por otra parte, Rubalcaba, que compareció ante los medios para presentar la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España, admitió que algunas circunstancias del modus operandi del atentado del pasado jueves en Pamplona, como la adquisición de un teléfono móvil a un delincuente común por parte de ETA, y otras circunstancias, como el hecho de que el jefe militar de la banda imparta un cursillo a otros etarras muy cerca de la frontera y en un piso que había proporcionado una colaboradora del comando, son muy significativas sobre la actual situación de la banda.
Sin embargo, avisó que esto no quita capacidad destructiva a la banda ya que se puede ser profesionalmente malo y un asesino implacable. Cuanto más débil está uno, puede estar más tentado de hacer barbaridades, apuntó Rubalcaba que también señaló que aún se desconoce el tipo y la cantidad de explosivo utilizado por ETA en el atentado contra la Universidad de Navarra de la semana pasada.
La muerte de Pertur
Si el lunes el ex dirigente de ETA Juan José Gurrutxaga Aizpurua señalaba a los comandos especiales de ETA, los conocidos como bereziak, como responsables de la desaparición de Eduardo Moreno Bergareche, alias Pertur, ayer el que fuera número uno de ETA en los años ochenta Eugenio Etxebeste, alias Antxon, culpó a los servicios de inteligencia españoles de la muerte de Pertur, en paradero desconocido desde julio de 1976. Además, aseguró de que tiene fe absoluta en que nadie perteneciente a la banda terrorista participó en su desaparición.
El ex dirigente etarra declaró ayer ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu en el marco de la causa que investiga el presunto secuestro de Pertur, que desapareció desapareció el 23 de julio de 1976 en San Juan de Luz (Francia), cuando se encontraba en compañía de los etarras Francisco Múgica Garmendia, alias Pakito, y Miguel Ángel Apalategi Aierbe, alias Apala, después que se mostrara públicamente partidario de apostar por la vía política en lugar de la lucha armada.
En declaraciones a las puertas de la Audiencia Nacional, Antxon mostró su total convencimiento de que los comandos de ETA no tuvieron nada que ver con la desaparición de Pertur tal y como le trasladó al juez Andreu en su declaración. Yo pertenecía en aquel momento a la fracción político-militar y puedo dar fe pero absoluta de que la organización en ningún momento tuvo nada que ver en aquello, aseguró.
El ex líder de ETA señaló que el caso de Pertur es similar a los de Lasa y Zabala, Larretxea Goñi o Apala y, por tanto, son los servicios de inteligencia españoles los responsables de su desaparición. Para demostrar que en 1976, cuando desapareció el etarra, ETA y el Estado mantenían un enfrentamiento cruento, Antxon exhibió un ejemplar del periódico La Voz de España, en el que aparecía un reclamo de busca y captura de cazarrecompensas que ofrecía diez millones (de pesetas) por matar a los que matan emitido tan solo dos meses antes de que Pertur desapareciera.
Además, el ex dirigente etarra señaló que haciendo desaparecer a Pertur hecho podían matar dos pájaros de un tiro, al eliminar a una persona cualificada y agudizar las divergencias políticas entre las diferentes facciones de ETA, hasta llevarlas al extremo de un ajuste de cuentas, entre comillas.
La declaración de Antxon es la segunda que toma el juez Andreu después de que en junio admitiera a trámite la querella que presentaron los padres de Pertur para intentar esclarecer las circunstancias de su muerte. La versión del ex número uno de ETA contrasta con la que ayer ofreció otro ex dirigente etarra de la época, Juan José Gurrutxaga Aizpurua, que se inclinó por la autoría de los comandos especiales de ETA. Todavía tendrán que declarar como testigos otros tres ex presos de ETA: Simón Loiola Albizu, Mendi, que comparecerá el próximo miércoles; Eleuterio Jáuregui Beloki, Trotski, que lo hará el día 10 de ese mes; y Lourdes Auzmendi Eyerbe, que comparecerá el día 11.
Según el relato del miembro del comando Nafarroa detenido, fue el propio Txeroki el que sospechó de los dos jóvenes que se sentaban cerca de ellos en la cafetería eran miembros de las Fuerzas de Seguridad y el que trasladó sus sospechas a sus dos acompañantes, que supuestamente eran Saioa Sánchez y Asier Bengoa, detenidos cuatro días después. Entonces, según relató Txeroki a sus aprendices, esperaron a los guardias fuera del establecimiento, abrieron el coche para comprobar que sí eran miembros de la fuerzas policiales españolas y les ejecutaron.
En todo caso, Rubalcaba señaló que sólo uno de los terroristas ha confirmado que el jefe militar de ETA era el asesino de los guardias y se remitió a ulteriores investigaciones para determinar si esa confesión es cierta o no y por tanto si las cosas sucedieron cómo han dicho o no. Si se confirma que Txeroki fue uno de los autores materiales, aún quedaría por resolver qué otro etarra disparó contra los agentes, ya que fueron utilizadas dos municiones diferentes.
Interrogado sobre los posibles objetivos que el comando Nafarroa pudiera tener ya marcados en el momento de su desarticulación, el titular de Interior se limitó a señalar que en estos momentos se está examinando el material informático incautado y que, si de ese análisis, se obtiene dicha información, se le trasladará a los afectados y luego, si procede, se hará pública.
Métodos poco profesionales
Por otra parte, Rubalcaba, que compareció ante los medios para presentar la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España, admitió que algunas circunstancias del modus operandi del atentado del pasado jueves en Pamplona, como la adquisición de un teléfono móvil a un delincuente común por parte de ETA, y otras circunstancias, como el hecho de que el jefe militar de la banda imparta un cursillo a otros etarras muy cerca de la frontera y en un piso que había proporcionado una colaboradora del comando, son muy significativas sobre la actual situación de la banda.
Sin embargo, avisó que esto no quita capacidad destructiva a la banda ya que se puede ser profesionalmente malo y un asesino implacable. Cuanto más débil está uno, puede estar más tentado de hacer barbaridades, apuntó Rubalcaba que también señaló que aún se desconoce el tipo y la cantidad de explosivo utilizado por ETA en el atentado contra la Universidad de Navarra de la semana pasada.
La muerte de Pertur
Si el lunes el ex dirigente de ETA Juan José Gurrutxaga Aizpurua señalaba a los comandos especiales de ETA, los conocidos como bereziak, como responsables de la desaparición de Eduardo Moreno Bergareche, alias Pertur, ayer el que fuera número uno de ETA en los años ochenta Eugenio Etxebeste, alias Antxon, culpó a los servicios de inteligencia españoles de la muerte de Pertur, en paradero desconocido desde julio de 1976. Además, aseguró de que tiene fe absoluta en que nadie perteneciente a la banda terrorista participó en su desaparición.
El ex dirigente etarra declaró ayer ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu en el marco de la causa que investiga el presunto secuestro de Pertur, que desapareció desapareció el 23 de julio de 1976 en San Juan de Luz (Francia), cuando se encontraba en compañía de los etarras Francisco Múgica Garmendia, alias Pakito, y Miguel Ángel Apalategi Aierbe, alias Apala, después que se mostrara públicamente partidario de apostar por la vía política en lugar de la lucha armada.
En declaraciones a las puertas de la Audiencia Nacional, Antxon mostró su total convencimiento de que los comandos de ETA no tuvieron nada que ver con la desaparición de Pertur tal y como le trasladó al juez Andreu en su declaración. Yo pertenecía en aquel momento a la fracción político-militar y puedo dar fe pero absoluta de que la organización en ningún momento tuvo nada que ver en aquello, aseguró.
El ex líder de ETA señaló que el caso de Pertur es similar a los de Lasa y Zabala, Larretxea Goñi o Apala y, por tanto, son los servicios de inteligencia españoles los responsables de su desaparición. Para demostrar que en 1976, cuando desapareció el etarra, ETA y el Estado mantenían un enfrentamiento cruento, Antxon exhibió un ejemplar del periódico La Voz de España, en el que aparecía un reclamo de busca y captura de cazarrecompensas que ofrecía diez millones (de pesetas) por matar a los que matan emitido tan solo dos meses antes de que Pertur desapareciera.
Además, el ex dirigente etarra señaló que haciendo desaparecer a Pertur hecho podían matar dos pájaros de un tiro, al eliminar a una persona cualificada y agudizar las divergencias políticas entre las diferentes facciones de ETA, hasta llevarlas al extremo de un ajuste de cuentas, entre comillas.
La declaración de Antxon es la segunda que toma el juez Andreu después de que en junio admitiera a trámite la querella que presentaron los padres de Pertur para intentar esclarecer las circunstancias de su muerte. La versión del ex número uno de ETA contrasta con la que ayer ofreció otro ex dirigente etarra de la época, Juan José Gurrutxaga Aizpurua, que se inclinó por la autoría de los comandos especiales de ETA. Todavía tendrán que declarar como testigos otros tres ex presos de ETA: Simón Loiola Albizu, Mendi, que comparecerá el próximo miércoles; Eleuterio Jáuregui Beloki, Trotski, que lo hará el día 10 de ese mes; y Lourdes Auzmendi Eyerbe, que comparecerá el día 11.