Tzipi Livni consigue el apoyo de los laboristas
01/10/2010 - 09:45
La actual titular de Exteriores y jefa del partido Kadima en el Gobierno, Tzipi Livni, dio ayer un paso más en su carrera por convertirse en primera ministra de Israel al cerrar un acuerdo de coalición con los laboristas de Ehud Barak. El pacto, firmado anoche por representantes de ambas formaciones tras tres semanas de negociación, sumará 19 diputados aliados a los 29 de Kadima, un cómputo todavía insuficiente cuajar una mayoría absoluta en un Parlamento de 120 escaños, por lo que Livni deberá todavía buscar los apoyos del ultraortodoxo Shas.
La alianza se conseguía sellar tras 17 maratonianas horas seguidas de conversaciones no exentas de obstáculos, tras las cuales, Barak conseguía arrancar a la candidata su privilegiada designación como socio principal y destacado viceprimer ministro del futuro posible Ejecutivo. Lograba también un importante papel de control sobre el Gobierno, toda vez que ninguna decisión será sometida a votación en el gabinete sin su consentimiento previo.
No obstante, Ehud Barak, topaba con la negativa de Livni a la hora de satisfacer otras exigencias, entre las que se contaban la petición de echar al actual ministro de Justicia, Daniel Friedman, aunque se limitarán sus competencias, y de encabezar personalmente los procesos de Paz con los palestinos y Siria. En ambos, el actual titular de Defensa deberá conformarse con la promesa de desempeñar una función protagonista.
Aliados en esta andadura por sus respectivas necesidades de supervivencia, la prensa de Tel Aviv advertía ayer que el pacto entre Livni y Barak testifica sobre todo sus desconfianzas mutuas. Livni está formando una coalición con el hombre que llevó a Ehud Olmert a la caída, y Barak está uniéndose a un gobierno liderado por Kadima, que amenaza con borrar de la existencia al Partido Laborista, advertía en el Haaretz el analista político Aluf Benn. Sólo uno de los socios estará entero al final de este arreglo: o Kadima se tragará a los laboristas, o Barak triunfará destruyendo a Kadima y colocándose como cabeza de una coalición de centroizquierda en las próximas elecciones, añadía con la vista puesta en los comicios de 2010.
No obstante, Ehud Barak, topaba con la negativa de Livni a la hora de satisfacer otras exigencias, entre las que se contaban la petición de echar al actual ministro de Justicia, Daniel Friedman, aunque se limitarán sus competencias, y de encabezar personalmente los procesos de Paz con los palestinos y Siria. En ambos, el actual titular de Defensa deberá conformarse con la promesa de desempeñar una función protagonista.
Aliados en esta andadura por sus respectivas necesidades de supervivencia, la prensa de Tel Aviv advertía ayer que el pacto entre Livni y Barak testifica sobre todo sus desconfianzas mutuas. Livni está formando una coalición con el hombre que llevó a Ehud Olmert a la caída, y Barak está uniéndose a un gobierno liderado por Kadima, que amenaza con borrar de la existencia al Partido Laborista, advertía en el Haaretz el analista político Aluf Benn. Sólo uno de los socios estará entero al final de este arreglo: o Kadima se tragará a los laboristas, o Barak triunfará destruyendo a Kadima y colocándose como cabeza de una coalición de centroizquierda en las próximas elecciones, añadía con la vista puesta en los comicios de 2010.