Un bombardeo mató a más civiles afganos de los que los militares estadounidenses reconocieron
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El bombardeo de la aviación estadounidense el pasado 22 de agosto en un pueblo del oeste de Afganistán causó la muerte de más civiles de los que reconocieron los altos mandos en un principio, según una investigación del Ejército, que revela que más de 30 civiles, y no entre cinco y siete, fallecieron en los ataques contra un supuesto refugio talibán en la población de Azizabad.
El jefe de la investigación, el general Michael W. Callan de la Fuerza Aérea, ha concluido que muchos más civiles de los que reconoció el Ejército, incluidos mujeres y niños, quedaron sepultados bajo los escombros de las viviendas destruidas, indicaron fuentes militares citadas por el diario 'The New York Times'.
Los ataques aéreos que lleva a cabo la coalición liderada por Estados Unidos ha elevado las tensiones entre el Gobierno afgano, que asegura que 90 civiles murieron en dicho bombardeo, y el Ejército norteamericano, bajo el mando del general David McKiernan, quien ha insistido en que sólo fallecieron unos pocos civiles.
El informe sobre el ataque fue solicitado por el propio McKiernan el pasado 7 de septiembre, más de dos semanas después, como respuesta a las que denominó "pruebas emergentes" sobre los bombardeos. Mientras los comandantes estadounidenses en Afganistán han sostenido que entre 30 y 35 milicianos murieron en el ataque del 22 de agosto, el nuevo informe concluye que muchos de los fallecidos eran civiles.
Las citadas fuentes explicaron que, según la investigación, perdieron la vida menos de 20 milicianos en la operación, llevada a cabo por fuerzas norteamericanas y afganas. Los bombardeos fueron efectuados desde un helicóptero de combate modelo AC-130 con apoyo de tropas de infantería.
La investigación norteamericana ofrece unos resultados que distan bastante de la cifra de 90 civiles muertos facilitada por el Gobierno afgano y Naciones Unidas y a la que aseguraban haber llegado mediante fotos tomadas con teléfonos móviles, tumbas recién cavadas y los testimonios de testigos que habían visto los cadáveres.
EXPLORACIÓN MÁS INTENSIVA
Mientras, las conclusiones del informe del general Callan también se diferencian mucho de las anteriores que ha publicado el Ejército. En un primer momento, las Fuerzas de Operaciones Especiales llevaron a cabo una revisión sobre el terreno, incluida la búsqueda edificio por edificio, y cuatro días más tarde los investigadores militares viajaron a las inmediaciones del bombardeo.
Pero el general Callan descubrió que las personas que realizaron estas investigaciones iniciales no hicieron o no pudieron hacer lo necesario para esclarecer el alcance de la operación sobre los civiles, indicaron las citadas fuentes militares.
En sus pesquisas, el equipo de Callan pudo hacer una nueva exploración de la escena de los ataques de una forma más intensiva, añadieron las fuentes, que señalaron que pudieron entrevistar a vecinos de la zona, algo que los anteriores investigadores no habían hecho antes, y examinaron nuevas pruebas como vídeos grabados con teléfonos móviles y otras imágenes en los que aparecían cadáveres de niños y mujeres.
Por tanto, este último informe tira por tierra las afirmaciones del Ejército estadounidense acerca de que la población atacada era un objetivo legítimo. Una vez más, estas conclusiones podría elevar las tensiones entre el Ejecutivo de Hamid Karzai y las fuerzas estadounidenses presentes en el país desde el otoño de 2001.
Pese a todo, el informe del general Callan no distingue a nadie en concreto como responsable de este bombardeo ni recomienda al Ejército qué soldados o altos mandos deberían ser castigados, subraya 'The New York Times', que explica que las dos fuentes que revelaron el informe lo hicieron bajo condición de anonimato, ya que las conclusiones aún no se han hecho públicas y las autoridades afganas no han sido informadas de las mismas.
No obstante, en los últimos días tanto el general McKiernan como el teniente general Martin E. Dempsey, el actual jefe del Comando Central de las Fuerzas Armadas y quien designó a Callan para que investigara el incidente, han recibido ya resúmenes de las conclusiones.
Los ataques aéreos que lleva a cabo la coalición liderada por Estados Unidos ha elevado las tensiones entre el Gobierno afgano, que asegura que 90 civiles murieron en dicho bombardeo, y el Ejército norteamericano, bajo el mando del general David McKiernan, quien ha insistido en que sólo fallecieron unos pocos civiles.
El informe sobre el ataque fue solicitado por el propio McKiernan el pasado 7 de septiembre, más de dos semanas después, como respuesta a las que denominó "pruebas emergentes" sobre los bombardeos. Mientras los comandantes estadounidenses en Afganistán han sostenido que entre 30 y 35 milicianos murieron en el ataque del 22 de agosto, el nuevo informe concluye que muchos de los fallecidos eran civiles.
Las citadas fuentes explicaron que, según la investigación, perdieron la vida menos de 20 milicianos en la operación, llevada a cabo por fuerzas norteamericanas y afganas. Los bombardeos fueron efectuados desde un helicóptero de combate modelo AC-130 con apoyo de tropas de infantería.
La investigación norteamericana ofrece unos resultados que distan bastante de la cifra de 90 civiles muertos facilitada por el Gobierno afgano y Naciones Unidas y a la que aseguraban haber llegado mediante fotos tomadas con teléfonos móviles, tumbas recién cavadas y los testimonios de testigos que habían visto los cadáveres.
EXPLORACIÓN MÁS INTENSIVA
Mientras, las conclusiones del informe del general Callan también se diferencian mucho de las anteriores que ha publicado el Ejército. En un primer momento, las Fuerzas de Operaciones Especiales llevaron a cabo una revisión sobre el terreno, incluida la búsqueda edificio por edificio, y cuatro días más tarde los investigadores militares viajaron a las inmediaciones del bombardeo.
Pero el general Callan descubrió que las personas que realizaron estas investigaciones iniciales no hicieron o no pudieron hacer lo necesario para esclarecer el alcance de la operación sobre los civiles, indicaron las citadas fuentes militares.
En sus pesquisas, el equipo de Callan pudo hacer una nueva exploración de la escena de los ataques de una forma más intensiva, añadieron las fuentes, que señalaron que pudieron entrevistar a vecinos de la zona, algo que los anteriores investigadores no habían hecho antes, y examinaron nuevas pruebas como vídeos grabados con teléfonos móviles y otras imágenes en los que aparecían cadáveres de niños y mujeres.
Por tanto, este último informe tira por tierra las afirmaciones del Ejército estadounidense acerca de que la población atacada era un objetivo legítimo. Una vez más, estas conclusiones podría elevar las tensiones entre el Ejecutivo de Hamid Karzai y las fuerzas estadounidenses presentes en el país desde el otoño de 2001.
Pese a todo, el informe del general Callan no distingue a nadie en concreto como responsable de este bombardeo ni recomienda al Ejército qué soldados o altos mandos deberían ser castigados, subraya 'The New York Times', que explica que las dos fuentes que revelaron el informe lo hicieron bajo condición de anonimato, ya que las conclusiones aún no se han hecho públicas y las autoridades afganas no han sido informadas de las mismas.
No obstante, en los últimos días tanto el general McKiernan como el teniente general Martin E. Dempsey, el actual jefe del Comando Central de las Fuerzas Armadas y quien designó a Callan para que investigara el incidente, han recibido ya resúmenes de las conclusiones.