Un desalojo de árabes en Jerusalén aviva la tensión a 48 horas de las elecciones municipales
01/10/2010 - 09:45
Israel celebra hoy elecciones municipales. De todas las ciudades del país, Jerusalén es la más compleja de gobernar: es la más pobre, pierde población, registra desafecto entre sus vecinos, que tienen de ella una imagen terriblemente negativa.
Para agravar la tensión étnica en Israel que divide a laicos y religiosos, Policía y Ejército israelí desalojaba este domingo de la casa de Jerusalén Este en la que han habitado durante 52 años al matrimonio árabe compuesto por los ancianos Fawzia y Mohammed al-Kurd, símbolo de la lucha palestina contra la colonización judía. Lo hacían entre protestas de activistas de Derechos Humanos, en virtud de una sentencia del Supremo emitida en julio, que daba la razón a una familia de colonos que exigía esta expulsión invocando un contrato de compra de la época del Mandato Británico. Desde 2000 ya ocupaban parte del inmueble, custodiados siempre por armados.
El desalojo mantuvo cortada hasta la noche la arteria del barrio de Sheik Jarrah, en el Jerusalén oriental anexionado unilateralmente por Israel en 1980, donde los palestinos resisten y temen a que les echen del todo. A 48 horas de los comicios, el episodio en la Ciudad Santa con un alcalde ultraortodoxo, Uri Lupoliansky-, parecía querer recordar oportunamente a los indecisos la vigencia del conflicto. Y que a los religiosos, -caso del candidato del Shas, Meir Porush famoso por su intransigencia-, no les tiembla el pulso en estos casos: Unificar Jerusalén es lo que más vende en todas las campañas.
A nadie se escapa que la clave en estos comicios será el voto religioso de extrema derecha que apoya esas políticas: un tercio de la población, legendariamente participativo. Otro tercio, los árabes, ha decidido no ir a las urnas. Por eso, las posibilidades del único aspirante que puede vencer a Porush, -el millonario laico Neir Barkat-, van a depender de su capacidad para seducir a los ultraortodoxos. Ya lo ha intentado: joven, cosmopolita, para muchos una esperanza, ya ha anunciado que él también hará construir un nuevo barrio en Jerusalén Este. Y de dividir la ciudad, ni hablar.
Los otros dos candidatos son el ruso Arcadi Gaydamark, procesado en Francia por tráfico de armas, y Dan Biron, líder del Partido de la Marihuana. Este domingo, la prensa envidiaba las elecciones estadounidenses por el nivel y cultura política de sus aspirantes.
El desalojo mantuvo cortada hasta la noche la arteria del barrio de Sheik Jarrah, en el Jerusalén oriental anexionado unilateralmente por Israel en 1980, donde los palestinos resisten y temen a que les echen del todo. A 48 horas de los comicios, el episodio en la Ciudad Santa con un alcalde ultraortodoxo, Uri Lupoliansky-, parecía querer recordar oportunamente a los indecisos la vigencia del conflicto. Y que a los religiosos, -caso del candidato del Shas, Meir Porush famoso por su intransigencia-, no les tiembla el pulso en estos casos: Unificar Jerusalén es lo que más vende en todas las campañas.
A nadie se escapa que la clave en estos comicios será el voto religioso de extrema derecha que apoya esas políticas: un tercio de la población, legendariamente participativo. Otro tercio, los árabes, ha decidido no ir a las urnas. Por eso, las posibilidades del único aspirante que puede vencer a Porush, -el millonario laico Neir Barkat-, van a depender de su capacidad para seducir a los ultraortodoxos. Ya lo ha intentado: joven, cosmopolita, para muchos una esperanza, ya ha anunciado que él también hará construir un nuevo barrio en Jerusalén Este. Y de dividir la ciudad, ni hablar.
Los otros dos candidatos son el ruso Arcadi Gaydamark, procesado en Francia por tráfico de armas, y Dan Biron, líder del Partido de la Marihuana. Este domingo, la prensa envidiaba las elecciones estadounidenses por el nivel y cultura política de sus aspirantes.