Un día junto a Rigoberta Menchú
01/10/2010 - 09:45

VISITA PREMIO NOBEL
La primera y esperada visita de la líder indigenista a Guadalajara no defraudó
Guadalajara vivió ayer una emotiva jornada de jueves con la primera visita oficial de la Premio Nobel de la Paz y Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional Rigoberta Menchú, quien visitaba la capital arriacense con motivo de la conferencia sobre Derechos Humanos que ofrecería por la tarde en el Centro San José auspiciada por la recién creada Fundación Siglo Futuro, con un lleno absoluto. Ya por la mañana, la líder indigenista hizo un recorrido por las instituciones locales y provinciales presentes en la capital, donde fue recibida por los máximos responsables políticos y donde tuvo oportunidad de firmar en sus libros de honor.


Soleada y brillante amanecía ayer Guadalajara, ciudad expectante ante la visita, por primera vez en su historia, de Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz y Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, quien procedente de Zaragoza y acompañada de su marido Ángel, hacía un pequeño hueco en su apretada agenda para cumplir con un compromiso adquirido con la Fundación Siglo Futuro: ofrecer una interesante conferencia bajo el título Derechos humanos y protección de las minorías en el Centro San José.
Portadora de un mensaje proveniente de la madre naturaleza, Menchú dejó patente la necesidad de luchar por un mundo común, donde sea dignificado el ser humano. En este sentido, la Premio Nobel confesó que no ha sido fácil cargar con este Premio Nobel de la Paz, y más cuando su principal trabajo ha sido recuperar 39 años perdidos en una guerra donde se han perdido valores, gente entrañable, la cultura, la autoestima de la población.
Definida como un cofre de diversidad ideológica, étnica, de pensamiento y natural, su querida Guatemala necesita aún muchos cambios por experimentar, sobre todo los que se refieren a la casi ausencia de representatividad política en el Gobierno del colectivo indígena a pesar de suponer el 60% de la población del país, una exclusión derivada en parte a la propia educación indigenista, que no ve viable la inmersión de su comunidad en el mundo político, pero que poco a poco comienza a superarse con una tímida participación.
En cuanto a los objetivos del milenio, Menchú dijo que una vez realizadas las investigaciones necesarias se ha de pasar a la acción, un paso que depende del Estado, y que permitiría el desarrollo de Latinoamérica y la ayuda a los más necesitados.
Entrega de premios
Minutos antes del inicio de la conferencia se entregaron los Premios Fundación Siglo Futuro 2007, que en esta novena edición recayeron en Javier Barra Toquero, presidente de la Agrupación Alcarreña de Teatro (ATA) por su trayectoria, dedicación y trabajo al frente de esta entidad cultural que alcanza los 30 años de existencia; y José Ramón Pérez Acevedo, presidente durante un cuarto de siglo de la Casa de Guadalajara en Madrid, institución declarada de interés público y que este año cumple su 75 aniversario. Los Premios, entregados por la presidenta de la Diputación, María Antonia Pérez León, y Rigoberta Menchú, consistieron en una estatuilla de bronce de El Doncel de Sigüenza creada por el escultor madrileño Pablo García Monreal y un diploma acreditativo.
Portadora de un mensaje proveniente de la madre naturaleza, Menchú dejó patente la necesidad de luchar por un mundo común, donde sea dignificado el ser humano. En este sentido, la Premio Nobel confesó que no ha sido fácil cargar con este Premio Nobel de la Paz, y más cuando su principal trabajo ha sido recuperar 39 años perdidos en una guerra donde se han perdido valores, gente entrañable, la cultura, la autoestima de la población.
Definida como un cofre de diversidad ideológica, étnica, de pensamiento y natural, su querida Guatemala necesita aún muchos cambios por experimentar, sobre todo los que se refieren a la casi ausencia de representatividad política en el Gobierno del colectivo indígena a pesar de suponer el 60% de la población del país, una exclusión derivada en parte a la propia educación indigenista, que no ve viable la inmersión de su comunidad en el mundo político, pero que poco a poco comienza a superarse con una tímida participación.
En cuanto a los objetivos del milenio, Menchú dijo que una vez realizadas las investigaciones necesarias se ha de pasar a la acción, un paso que depende del Estado, y que permitiría el desarrollo de Latinoamérica y la ayuda a los más necesitados.
Entrega de premios
Minutos antes del inicio de la conferencia se entregaron los Premios Fundación Siglo Futuro 2007, que en esta novena edición recayeron en Javier Barra Toquero, presidente de la Agrupación Alcarreña de Teatro (ATA) por su trayectoria, dedicación y trabajo al frente de esta entidad cultural que alcanza los 30 años de existencia; y José Ramón Pérez Acevedo, presidente durante un cuarto de siglo de la Casa de Guadalajara en Madrid, institución declarada de interés público y que este año cumple su 75 aniversario. Los Premios, entregados por la presidenta de la Diputación, María Antonia Pérez León, y Rigoberta Menchú, consistieron en una estatuilla de bronce de El Doncel de Sigüenza creada por el escultor madrileño Pablo García Monreal y un diploma acreditativo.