Un fallo en Cercanías provocó retrasos el viernes hasta de 20 minutos

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Un fallo en el cambio de agujas de los trenes de Atocha provocó en la mañana del viernes retrasos de 20 minutos en algunos coches de la red de Cercanías de distintas líneas, una de ellas la C-2, que une Guadalajara con Chamartín, causando el retraso de decenas de usuarios guadalajareños que utilizan el servicio habitualmente para trabajar o estudiar en la vecina comunidad madrileña.
Un fallo en el cambio de agujas de los trenes de Atocha provocó en la mañana de ayer retrasos de 20 minutos en algunos coches de la red de Cercanías de distintas líneas, una de ellas la C-2, que une Guadalajara con Chamartín, causando el retraso de decenas de usuarios guadalajareños que utilizan el servicio habitualmente para trabajar o estudiar en la vecina comunidad madrileña.
El incidente se produjo pasadas las 9.30 horas y se vieron afectadas todas las líneas de la red salvo la C-3, que discurre entre Aranjuez y Atocha, la C-4, que va desde Parla hasta Atocha, y la C-5, entre Humanes y Móstoles-El Soto.

Miles de usuarios
No sólo los usuarios de la capital se vieron afectados, ya que el servicio de Cercanías de Renfe es tomado cada día por miles de personas en los alrededores de Madrid. Por la estación de Atocha pasan las líneas C-1, que une la capital de España con Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y Alcalá de Henares; C-2, que llega a Guadalajara, Atocha y Chamartín; C-3, de Atocha a Aranjuez; C-4, que se desplaza hasta Parla; la C-5 llega a Móstoles-El Soto y Fuenlabrada; la C-7 une Alcalá de Henares, Atocha, Chamartín, Príncipe Pío y el municipio de Tres Cantos; la C-8 trae a los viajeros desde Villalba; la C-8a se desplaza hasta El Escorial; la C-8b, a Cercedilla, y la C-10 cubre Villalba y Tres Cantos respectivamente, además de hacer varias paradas en la propia capital de la comunidad madrileña.
No es la primera vez que ocurre ni será la última que un tren de Cercanías llega tarde a su destino. De hecho, los usuarios guadalajareños están resignados ya a que el servicio no sea puntual en algunas ocasiones, produciendo el retraso a lugares de trabajo o clases.