Un fuego urbano acaba con diez edificios y obliga a desalojar a los vecinos de Membrillera

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: J. PASTRANA. GUADALAJARA
MEMBRILLERA
Parte de la población pudo regresar a sus casas al final de la jornada
Más de un centenar de vecinos de Membrillera se reunen en La Palma, un local de Jadraque, para celebrar la fiesta de los Jubilados y el día de la Virgen de la Blanca. Son poco más de las cuatro de la tarde y Julián Astanza se encuentra entre los comensales. Entonces le llega la noticia: Membrillera está ardiento. “No hace falta decir que no me he terminado la comida”. Sale disparado hacia su pueblo y su casa. “Sabía exactamente dónde estaba el peligro”, señala. “Tengo la casa forradita de ondulina, y eso arde mucho”.
Llega a su vivienda justo a tiempo de evitar que el fuego se propagase por ella. “Lo hemos cortado, pero si llegamos a tardar un poco más, se me quema todo”.

Las llamas han cogido a buena parte de los vecinos en medio de la celebración, pero a otros les ha pillado en el mismo pueblo. “Pues el fuego debe haber empezado en torno a las tres y media de la tarde, pero nosotros no nos hemos enterado hasta las cuatro”, recuerda otro de los habitantes que más cerca residían del punto crítico. No lo dudaron, vecinos como Julián y Miguel Ángel se subieron a las cubiertas para trata de frenar el avance de las llamas. “Yo les gritaba que se bajasen, que haber qué hacían ellos allí arriba, pero nada”, recuerda una de las mujeres.

El fuego se inició en el paraje conocido como Las Herillas, cercano al casco urbano. Por desgracia, el viento soplaba en dirección al pueblo y llevó algunas de las pavesas hasta lo tejados, provocando incendios con distintos focos. El Infocam mandó a buena parte de sus dotaciones, entre ellas tres helicópteros y un avión de carga en tierra. Por su parte, el Consorcio Provincial de Bomberos echó el resto y mando hasta el lugar a las cinco dotaciones del parque de Azuqueca de Henares; las dos del de Molina de Aragón y las otras dos que se encuentran en el parque de Sigüenza. Incluso llegó algún agente que estaba librando ese mismo día. Rubén es natural de la misma localidad de Membrillera. Se encontraba en Madrid cuando sus amigos del pueblo llamaron para informarle de lo que estaba ocurriendo en el municipio. Al poco tiempo se encontraba enfundado en un traje hecho con retazos de los de los compañeros. En la chaqueta había bordado un nombre. En el pantalón otro. Y dentro de la ropa, un tercer nombre y apellido.

En torno a las seis y media de la tarde, Membrillera recuerda a una zona de guerra. Los helicopteros hacen pasadas a baja altura para ir echando agua en los puntos más calientes del incendio, con todo el estruendo que eso implica, al igual que el avión. Los bomberos luchan contra las llamas desde los mismos tejados que antes ocupasen los vecinos. Ya ha pasado lo peor y del fuego queda, sobre todo, el humo, aunque no conviene bajar la guardia.

Por todo el pueblo se ven agrupadas bombonas de butano en las diferentes esquinas, La Guardia Civil, por su parte, se esfuerza por hacer efectiva la orden de desalojamiento que se ha dictado para todo el pueblo. Los agentes se lo van comunicando a los vecinos que encuentran por las calles y unos se lo toman mejor que otros. “Con diez como éste”, dice uno de los vecinos señalando a otro que tiene pies y manos manchados hollín, “aquí no había fuego ni había nada”. Los agentes, por su parte, tratan de explicar la situación a los vecinos. “Sabemos que si no hubiese sido por ustedes, esto se habría extendido mucho más”, pero con los bomberos presentes, la actuación se ciñe a unos protocolos de actuación que, una vez más, ha permitido que un incendio ocurrido en un casco urbano se saldo sin herido alguno. “Lo más, hablar con la gente para tranquilizarla”, indican desde los servicios sanitarios.

Pasadas las siete de la tarde, la presidenta de la Diputación, María Antonia Pérez León, y los responsable de la Guardia Civil y del Cuerpo de Bomberos se reunen en medio de la calle para analizar brevemente la situación antes de la llegada en helicóptero del consejero de Agricultura y Desarrollo Rural, José Luis Martínez Guijarro. Diputación ha habilitado un polideportivo en Jadraque para alojar a la gente que no pueda quedarse en sus casas, pero están dispuestos a poner a su disposición camas de la residencia de estudiantes. “No creo que haga falta”, declara la alcaldesa de Membrillera, Leopoldina Peinado, “aquí todo el mundo tiene alguna casa de un familiar o alguien cerca en la que puede ir a alojarse”. Al final, una vez el consejero inspecciona el lugar y habla con los técnicos, se decide instalar un perímetro de seguridad en torno a las instalaciones afectadas. También se devolverá la electricidad a buena parte del municipio.

A los que le queda una larga noche por delante es a los bomberos. Una vez terminen de descargar los medios aéreos, tendrán que dedicarse a ir casa por casa asegurándose de que no quedan restos peligrosos. En Jodra del Pinar fueron 36 horas, aquí... “Están teniendo mucho trabajo y un excelente rendimiento”, asegura Pérez León. “Es indudable que tenemos que felicitarles por su entrega”.

El saldo final es de diez edificios afectados, aunque sólo uno se encontraba habitado. El resto eran corrales e instalaciones semeantes, en su mayoría antiguas y de madera, lo que ha facilitado que se incendiase. Josefa Castilla todavía se encuentra un poco asustada por lo sucedido. Su casa tampoco estaba tan lejos de las llamas. Además, no guarda buen recuerdo de la última vez que el fuego se acerco al casco urbano de Membrillera. “No lo he olvidado, fue el 28 de enero del año 68”. Entonces no disponían de los medios que hay en la actualidad. “Nos juntamos una fila de personas y tuvimos que apagarlo con cubos de agua”. Recuerda que fue más pequeño que éste, aunque perdieron un buen número de animales domésticos.