Un hombre aparece muerto en una casa abandonada en la calle de la Inclusa
01/10/2010 - 09:45

Por: BEATRIZ PARIENTE
Los vecinos del entorno del torreón del Alamín no podían creer ayer lo sucedido. Un vecino okupa de la zona, al que todos conocían desde hace más de año y medio, aparecía muerto en una vivienda abandonada de la calle de la Inclusa. El mal olor y la proliferación de moscas había alertado a los residentes desde hacía días, lo que animó a uno de ellos a dar aviso a la Policía. Finalmente, se halló el cadáver del hombre, que responde a las iniciales de A.S.G. y que contaba con 47 años.
Los vecinos de las calles de la Inclusa y Salazaras, en el entorno de la concatedral de Santa María, habían advertido hacía un par de semanas que un extraño olor se desprendía del número 3 de la primera vía. Temiendo lo peor, uno de los vecinos contactó con la Policía para comunicar esta circunstancia, de manera que la Policía y los Bomberos se desplazaban ayer, a mediodía, hasta la zona, forzando la puerta de la vivienda y hallando, en su interior, a un hombre muerto que responde a las iniciales de A.S.G., de 47 años de edad. Minutos después, un médico forense certificaba la muerte y aprobaba el levantamiento del cadáver.
Horas después, la vivienda aún presentaba pruebas de lo sucedido, como guantes higiénicos y mascarillas. Además, la puerta permanecía superpuesta sobre la pared, permitiendo que cualquier curioso accediera a la casa abandonada sin problemas. En ella, aún podía apreciarse la ropa tendida del fallecido, así como otros enseres personales.
El hombre residía como okupa en esta infravivienda desde hace aproximadamente un año y medio. Según los vecinos de la zona, nunca había dado problemas a nadie. Al parecer, vivía sólo en esta casa y solía acudir diariamente al albergue Betania para comer. Los vecinos aseguran que el fallecido tomaba tranquis y drogas y se dedicaba a la mendicidad. Al contrario que en otros casos, el fallecido tenía familia, aunque ésta residía en Madrid. De hecho, según los vecinos, su hermana acudió ayer hasta el barrio tras intentar contactar sin éxito con él en repetidas ocasiones y recibió la fatal noticia de la muerte de su hermano.
Horas después, la vivienda aún presentaba pruebas de lo sucedido, como guantes higiénicos y mascarillas. Además, la puerta permanecía superpuesta sobre la pared, permitiendo que cualquier curioso accediera a la casa abandonada sin problemas. En ella, aún podía apreciarse la ropa tendida del fallecido, así como otros enseres personales.
El hombre residía como okupa en esta infravivienda desde hace aproximadamente un año y medio. Según los vecinos de la zona, nunca había dado problemas a nadie. Al parecer, vivía sólo en esta casa y solía acudir diariamente al albergue Betania para comer. Los vecinos aseguran que el fallecido tomaba tranquis y drogas y se dedicaba a la mendicidad. Al contrario que en otros casos, el fallecido tenía familia, aunque ésta residía en Madrid. De hecho, según los vecinos, su hermana acudió ayer hasta el barrio tras intentar contactar sin éxito con él en repetidas ocasiones y recibió la fatal noticia de la muerte de su hermano.