Un millar de alumnos comienza las clases en la Escuela de Adultos

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

El centro de personas adultas Río Sorbe celebró ayer su particular ‘vuelta al cole’ con la incorporación a las aulas de aproximadamente un millar de estudiantes. La mayoría de ellos cursan estudios para conseguir el graduado en ESO y poder, de este modo, aspirar a un puesto de trabajo mejor o preparar unas oposiciones. La escuela cuenta, además, con 45 profesores.
En algunos países del norte de Europa, la mayor parte de la población realiza permanentemente actividades de educación a lo largo de la vida. En Castilla-La Mancha, ese futuro al que irremediablemente nos dirigimos todos quiere importar este hábito nórdico para permitir que los mayores puedan continuar formándose o empezar a hacerlo si en su juventud no tuvieron la oportunidad.
Al igual que hace unos días los alumnos de Infantil, Primaria, ESO o Formación Profesional acudían a su primer día de clase, Formación básica y de acceso a distintos niveles del Sistema Educativo, los alumnos de la Escuela de Educación de Personas Adultas de Río Sorbe se enfrentaron ayer a su primer contacto con el curso 2008/2009.
Javier Martínez, jefe de estudios de la escuela, aseguraba que la jornada transcurrió con normalidad “con los tradicionales nervios de algunos que vienen por primera vez y no saben muy bien qué tienen que hacer”. En total, cerca de un millar de alumnos, la mayoría de ellos mayores de 16 años, se incorporaron a las aulas en los distintos tipos de enseñanza que se imparten en la escuela ubicada en la calle Río Sorbe, próxima a la estación de Cercanías. La cifra de matriculados es aún aproximada, puesto que el periodo de matrícula sigue aún abierto.
La mayoría de los estudiantes ‘adultos’ cursa estudios para conseguir el graduado en Educación Secundaria, un título cada vez más necesario a la hora de acceder al mercado laboral o prepararse unas oposiciones. El perfil de estudiante que quiere sacarse el graduado suele coincidir con el de jóvenes entre 16 y 22 años “que han dejado de estudiar y necesitan el graduado para trabajar o sacarse unas oposiciones”. La mitad de ellos pertenece a este dibujo sociológico. También existe otro grupo de alumnos mayores de 30 años “que eligen volver a estudiar para ayudar a los hijos, para poder estudiar después una carrera o presentarse a unas oposiciones”, explica el jefe de estudios. En un apartado distinto están quienes cursan las enseñanzas iniciales de alfabetización o consolidación de conocimientos, y que son “personas mayores que no pudieron estudiar en su día”. El requisito para acceder al centro es tener 18 años, pero también acceden los jóvenes de 16 puede que tienen un contrato laboral o tramitan uno, son trabajadores por cuenta propia, están en posesión del título de ESO o son deportistas de alto rendimiento.
Además de enseñanza inicial y ESO, la escuela ofrece otros cursos de más reciente incorporación como los de idiomas –inglés, frances y castellano para extranjeros–; informática; preparación para la Universidad, programas de cualificación profesional inicial o módulos de capacitación profesional.
La escuela ofrece distintas ofertas en horarios de mañana, tarde, noche o tarde/noche, en modalidad presencial o/y a distancia y prolonga su horario de 8.30 a 14.30 horas y de 16.00 a 22.00 horas, permitiendo diferentes turnos y adaptándose a las obligaciones familiares y profesionales características de la población adulta. Su oferta formativa se desarrolla tanto en los dos edificios de la calle Río Sorbe –con 15 aulas– como en los aularios de Molina de Aragón, Sigüenza, Trillo-Cifuentes, Horche-Tendilla, Marchamalo y Brihuega, así como en entidades sin ánimo de lucro y ayuntamientos que han firmado un convenio con la Consejería de Educación.