Un millar de chinos desafían a la Policía antidisturbios en el centro de Urumqi

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
El presidente chino abandona el G-8 para atender la crisis en su país
Esta ciudad del oeste de China, capital de una de las regiones más pobres del país, fue sometida anoche a un estricto toque de queda después de que miles de hanes se lanzaran ayer a las calles para pedir justicia por sus compatriotas muertos. Ayer ya se produjeron varios choques entre la multitud, lo que llevó a actuar a la Policía y el Ejército, que detuvieron a varios presuntos cabecillas de las protestas, lo que hizo a los manifestantes pedir a gritos que les liberen.
La situación es tan preocupante --1.080 personas están heridas y otras 1.434 han sido arrestadas-- que el mismo presidente chino, Hu Jintao, ha decidido regresar de Italia, donde tenía previsto participar en la cumbre del G-8 que comienzó ayer.
La tensión entre las etnias han y uigur está presente en cada calle de Urumqi. Esta mañana se podía ver a dos chicos jóvenes en el centro de la ciudad que eran rodeados por una turba que intentaba golpearles. “Tenemos miedo de ir a cualquier parte. Hacer cosas normales se convierte en aterrador”, explicaba un hombre de unos 50 años.
Grupos de chinos de etnia han rodeaban a los periodistas que se han desplazado a la zona para expresar su rabia por la actuación policial, ya que tanto ellos como los uigures se quejan de la persecución a la que están siendo sometidos y se culpan mutuamente de las víctimas que han dejado los sucesos violentos.
El propietario de una tienda en el centro, de etnia han, aseguró que quiere seguir protestando, aunque admitió que la fuerte presencia de la Policía y el Ejército hace que se le quiten las ganas. En su opinión, “los uigures son unos mimados como los pandas” porque “cuando roban, violan o matan se salen con la suya”. “Si los han hicieran lo mismo seríamos ejecutados”, añadió.

Abandono del G-8
El presidente chino, Hu Jintao, abandonó ayer repentinamente Italia donde había viajado para participar en la cumbre del G-8 y puso rumbo a China debido a las fuertes protestas en la región de Xinjiang, según confirmó un diplomático de la Embajada china en Roma. Hu llegó a la capital italiana el pasado domingo con motivo de una visita de Estado invitado por su homólogo Giorgio Napolitano, y durante su estancia en el país europeo se reunió también con el primer ministro Silvio Berlusconi, así como con líderes parlamentarios de cara a impulsar las relaciones bilaterales, según informa la agencia de noticias Xinhua.
Pero la escalada en las protestas de Urumqui, donde han muerto 156 personas en enfrentamientos entre ciudadanos de la etnia han y de la etnia uigur, ha obligado a Hu cancelar su participación en la reunión de las principales economías del mundo para regresar a China. Asimismo canceló también su viaje a Portugal, previsto para el fin de la cumbre.
No obstante, una delegación china permanecerá en Italia para participar en el encuentro que se celebra en L’ Aquila, y donde está previsto que el G-8 lance un fondo de entre 10.000 y 15.000 millones de dólares para combatir el hambre en el mundo, según declaró ayer el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, en una rueda de prensa. Con motivo de los disturbios del domingo en Xinjiang, (noroeste de China), las autoridades de la región impusieron el toque de queda en Urumqi entre las 21:00 hora local de ayer y las 8:00 horas de hoy y se llevarán a cabo “controles de tráfico” durante estas horas con el fin de evitar nuevos enfrentamientos entre ciudadanos han y uigures.
El ministro de Seguridad Pública y máximo responsable de la Policía china, Meng Jianzhu, pidió que no haya ninguna indulgencia a la hora de castigar severamente a las personas que participaron en los violentos disturbios del domingo en Urumqi, capital de la región autónoma de Xinjiang, en el noroeste, en los que murieron al menos 156 personas y un millar resultaron heridas. Meng, que según la agencia oficial Xinhua visitó a algunos heridos así como a familiares de las víctimas en Urumqi, defendió que los principales artífices de los disturbios sean castigados severamente, mientras que los que participaron en los enfrentamientos con las fuerzas del orden, que según él fueron engañados por separatistas, deberían recibir persuasión y educación. A petición del Comité Central del Partido Comunista chino (PCCh) y del Consejo de Estado (Gobierno), Meng también visitó a los agentes locales y miembros de la Policía armada que participaron en la represión de las protestas.

Entretanto, en Urumqi, las autoridades levantaron el toque de queda impuesto durante la noche y se produjeron algunos enfrentamientos esporádicos, según Xinhua, que precisó que se mantienen algunas restricciones de tráfico en varias de las principales calles de la ciudad, en las que están presentes policías armados patrullando.