Un pasajero agrede al conductor de un autobús en marcha que frenó en seco
01/10/2010 - 09:45
Por: ANDRÉS BACHILLER. GUADALAJARA
Ocurrió en la calle Madrid y varios pasajeros cayeron al suelo
Un conductor de los autobuses urbanos de la línea 2 fue ayer agredido por uno de los pasajeros con el vehículo en marcha, lo que provocó un brusco frenazo y que varios de los que viajaban de pie cayeran al suelo, aunque los daños personales no fueron importantes. Según los testigos presenciales, el agresor había discutido minutos antes con el conductor al no querer abonar el billete. La Policía acudió al lugar de los hechos la calle Madrid y cursó denuncia.
Cuando montaron al autobús de la línea 2, las varias decenas de pasajeros que se encontraban en él unas 40 personas, según un testigo presencial no podían imaginar la dantesca y, a la postre, peligrosa situación que iban a experimentar.
Poco después de las 10.00 horas de ayer, el conductor del vehículo que realizaba el trayecto desde la estación de Renfe hasta el Hospital General Universitario tuvo que detenerlo bruscamente al ser agredido mientras conducía por un viajero con el que había mantenido una acalorada discusión minutos antes. El resultado del frenazo, que se produjo en la calle Madrid, a la altura del Hospital La Merced, fue que varios de los pasajeros que se encontraban de pie cayeron al suelo. Afortundamente, y según fuentes de la empresa Trapsa, concesionaria del servicio de autobuses urbanos, no hubo que lamentar graves daños personales. El que si que necesitó de atención médica fue el conductor debido a las agresiones, que acudió al Hospital General y presentó la pertinente denuncia en Comisaría, según las fuentes consultadas. Al parecer, en la agresión le rompieron las gafas y el reloj.
Varios jóvenes, que al parecer se dirigían a la Universidad, tuvieron que reducir y sujetar al agresor, un joven ciudadano, al parecer africano, y ex trabajador de la propia Trapsa, según las fuentes consultadas, que fue allí retenido hasta que llegaron varios agentes de la Policía Local. Éstos, según asegura María Albarrán, una de las viajeras del autobús, le pidieron los datos y le pusieron una denuncia por su conducta.
Según Albarrán, todo comenzó en la parada de Renfe, cuando el presunto agresor entró sin pagar el billete, que le fue requerido por el conductor. No quería pagar, y después de muchas protestas de los viajeros por el retraso que estaba ocasionando, al final se lo pagó un joven. Según relata la testigo, la discusión continuó, incluso con varios pasajeros de por medio, hasta que finalmente acabó con la agresión al conductor. Aproximadamente una hora después del incidente, según Albarrán, el autobús proseguía su ruta habitual.
Poco después de las 10.00 horas de ayer, el conductor del vehículo que realizaba el trayecto desde la estación de Renfe hasta el Hospital General Universitario tuvo que detenerlo bruscamente al ser agredido mientras conducía por un viajero con el que había mantenido una acalorada discusión minutos antes. El resultado del frenazo, que se produjo en la calle Madrid, a la altura del Hospital La Merced, fue que varios de los pasajeros que se encontraban de pie cayeron al suelo. Afortundamente, y según fuentes de la empresa Trapsa, concesionaria del servicio de autobuses urbanos, no hubo que lamentar graves daños personales. El que si que necesitó de atención médica fue el conductor debido a las agresiones, que acudió al Hospital General y presentó la pertinente denuncia en Comisaría, según las fuentes consultadas. Al parecer, en la agresión le rompieron las gafas y el reloj.
Varios jóvenes, que al parecer se dirigían a la Universidad, tuvieron que reducir y sujetar al agresor, un joven ciudadano, al parecer africano, y ex trabajador de la propia Trapsa, según las fuentes consultadas, que fue allí retenido hasta que llegaron varios agentes de la Policía Local. Éstos, según asegura María Albarrán, una de las viajeras del autobús, le pidieron los datos y le pusieron una denuncia por su conducta.
Según Albarrán, todo comenzó en la parada de Renfe, cuando el presunto agresor entró sin pagar el billete, que le fue requerido por el conductor. No quería pagar, y después de muchas protestas de los viajeros por el retraso que estaba ocasionando, al final se lo pagó un joven. Según relata la testigo, la discusión continuó, incluso con varios pasajeros de por medio, hasta que finalmente acabó con la agresión al conductor. Aproximadamente una hora después del incidente, según Albarrán, el autobús proseguía su ruta habitual.