Una espectacular traca 'Fin de Fiesta' sobre la plaza Mayor despidió las ferias de 2008
01/10/2010 - 09:45
Por: VIRGINIA BODEGA
Ferias y Fiestas
Como dijo tras el Pobre de mí el alcalde de la ciudad, Antonio Román, lo peor de las Ferias y Fiestas 2008 llegó ayer: su final. Cientos de peñistas reunieron sus últimas fuerzas tras siete días de fiesta para despedirse de la Semana Grande de la capital como se merecía. El tiempo acompañó mucho más de lo que se podría haber deseado y la participación fue muy alta en todas las actividades como destacó Román. Por ello, la espectacular traca de fin de fiesta que iluminó anoche la plaza Mayor de la capital se vivió con cierta tristeza porque tras ella Guadalajara termina oficialmente sus fiestas y vuelve a la rutina. El castillo de toros de fuego quemó los últimos cartuchos de estas Ferias 2008.
Vídeos de todos los encierros y galería de fotos en Ferias 2008 (menú superior)
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El peor momento de las Ferias, el de su final y despedida hasta el año que viene, llegó. Peñistas y charangas fueron llegando a la plaza Mayor, aunque parecía como si tratasen de demorar al máximo su entrada en la misma, a sabiendas de que, una vez en ella, pocos minutos restaban ya de las Ferias y Fiestas de Guadalajara 2008. Mucho más calmados que siete días antes, con el cansancio propio del que lleva una semana empeñado en divertirse al máximo y participar en todas las actividades festivas, los peñistas, sus charangas, sus colores y sus cánticos fueron llenando la plaza del Ayuntamiento para entonar el Pobre de mí, el que diera por finalizada oficialmente la Semana Grande de la capital.
Mientras, el balcón del Ayuntamiento se iba llenando. Al frente del mismo, el alcalde de la ciudad, Antonio Román, expectante ante el río de peñistas que iba tomando la plaza, esperaba a que estuvieran todos para decir unas palabras. Junto a él, también al igual que siete días antes, se situó casi todo su equipo de Gobierno, donde ocupaba un lugar muy destacado el concejal de Festejos, Jaime Carnicero. Confiados en que las peñas no hicieran lo mismo que habían protagonizado una semana antes, mucho más relajados, los concejales y el primer edil escucharon nuevamente los cánticos de protesta de los peñistas, que no cejaron en quejarse por el traslado del recinto ferial, aunque en sus cancioncillas no hubo lugar esta vez para los insultos. Tampoco hubo huevazos, como sí ocurrió durante el chupinazo, y las peñas demostraron un comportamiento ejemplar, recuperando su auténtico espíritu, del que han hecho gala durante todas las Ferias, que es pasarlo bien dentro del respeto y la tolerancia hacia los demás, y ser el alma de las fiestas.
El discurso de Román duró apenas 30 segundos, tiempo que fue suficiente sin embargo para declarar las Ferias 2008 oficialmente terminadas, anunciar las próximas, las del año que viene y felicitárselas a sus vecinos, y gritar viva Guadalajara, viva las peñas y viva la Virgen de la Antigua. Algunos silbidos entre los peñistas pusieron la nota de tensión, pero tras el último ¡viva! se volvió a desatar la euforia, que aún aumentaría más cuando se empezaron a escuchar los primeros petardazos que marcaban el fin de fiesta. Una enorme traca, de cientos de metros de longitud, unió la plaza de Santo Domingo con la plaza Mayor a base de pólvora y estallidos. Petardo a petardo, la traca siguió su camino y entró en la plaza Mayor, desencadenando un espectacular tejado de luces y destellos sobre los peñistas, que ocupaban el centro de la plaza, a oscuras para la ocasión. Durante unos pocos minutos se pudo disfrutar del impresionante haz de luz, que iluminó a todos los asistentes, despertando la admiración y el asombro entre ellos.
Unas mil personas siguieron el acto en la plaza Mayor. Los peñistas, como apuntábamos anteriormente, apostados en el centro de la misma, eran observados por los cientos de ciudadanos que acudieron a la traca fin de fiesta, que se colocaron alrededor de todo el perímetro de la plaza, junto a los soportales, y fueron testigos del bonito espectáculo y de la despedida que todos brindaron un año más a la Semana Grande de Guadalajara. Una vez consumida la llama, los cientos de ocupantes de la plaza Mayor fueron abandonándola, más tristes que cuando llegaron a ella.
Para quemar todos los cartuchos, o más bien, quemar toda la pólvora, los guadalajareños aún pudieron disfrutar de varios toros de fuego, que recorrieron el paseo Doctor Fernández Iparraguirre, y del espectacular castillo de fuegos artificiales que iluminó a toda la capital y dio por concluidas las Ferias y Fiestas 2008.
Satisfechos
Visiblemente cansados pero muy satisfechos se mostraron tanto el alcalde de la ciudad como su concejal de Festejos, que al término del Pobre de mí, realizaron una primera, corta pero significativa valoración de las recién concluidas fiestas. Román dijo atreverse a decir que esta semana de Ferias y Fiestas ha sido un éxito, en el que la parte más importante la tiene la participación de toda la gente de Guadalajara que se ha echado una vez más a la calle, acompañada de una excelente climatología. El alcalde agradeció a los ciudadanos y a todos los visitantes, el comportamiento que han tenido en nuestra ciudad, comportamiento que ha hecho que hayamos tenido unas fiestas en paz, con libertad, con tolerancia y con respeto. Reconoció sentirse alegre por el transcurso sin incidentes significativos de las fiestas y agradeció su labor a los cuerpos de seguridad de la ciudad, la Policía Local, los Bomberos y Protección Civil, por haber garantizado la seguridad de los ciudadanos en estos días, así como a los servicios de limpieza, por mantener la ciudad en buen estado. En cuanto al nuevo recinto ferial, Román explicó que es ahora la ciudadanía la que tiene que valorarlo y no el equipo de Gobierno, que ya es consciente de su idoneidad desde hace mucho tiempo. Lo peor de las Ferias para el alcalde, que se hayan terminado. Por su parte, el concejal de Festejos siguió la misma línea que el primer edil, destacando la alta participación en todos los actos de Ferias y agradeciendo el hecho de que la gente de aquí y de fuera se haya echado masivamente a la calle.
Por último, Román no quiso dejar pasar la ocasión sin agradecer todo su trabajo a su concejal, Carnicero, que lo ha pasado mal a lo largo de toda la semana, ha sido increpado en muchas ocasiones, algo que según Román, ya está olvidado.
Mientras, el balcón del Ayuntamiento se iba llenando. Al frente del mismo, el alcalde de la ciudad, Antonio Román, expectante ante el río de peñistas que iba tomando la plaza, esperaba a que estuvieran todos para decir unas palabras. Junto a él, también al igual que siete días antes, se situó casi todo su equipo de Gobierno, donde ocupaba un lugar muy destacado el concejal de Festejos, Jaime Carnicero. Confiados en que las peñas no hicieran lo mismo que habían protagonizado una semana antes, mucho más relajados, los concejales y el primer edil escucharon nuevamente los cánticos de protesta de los peñistas, que no cejaron en quejarse por el traslado del recinto ferial, aunque en sus cancioncillas no hubo lugar esta vez para los insultos. Tampoco hubo huevazos, como sí ocurrió durante el chupinazo, y las peñas demostraron un comportamiento ejemplar, recuperando su auténtico espíritu, del que han hecho gala durante todas las Ferias, que es pasarlo bien dentro del respeto y la tolerancia hacia los demás, y ser el alma de las fiestas.
El discurso de Román duró apenas 30 segundos, tiempo que fue suficiente sin embargo para declarar las Ferias 2008 oficialmente terminadas, anunciar las próximas, las del año que viene y felicitárselas a sus vecinos, y gritar viva Guadalajara, viva las peñas y viva la Virgen de la Antigua. Algunos silbidos entre los peñistas pusieron la nota de tensión, pero tras el último ¡viva! se volvió a desatar la euforia, que aún aumentaría más cuando se empezaron a escuchar los primeros petardazos que marcaban el fin de fiesta. Una enorme traca, de cientos de metros de longitud, unió la plaza de Santo Domingo con la plaza Mayor a base de pólvora y estallidos. Petardo a petardo, la traca siguió su camino y entró en la plaza Mayor, desencadenando un espectacular tejado de luces y destellos sobre los peñistas, que ocupaban el centro de la plaza, a oscuras para la ocasión. Durante unos pocos minutos se pudo disfrutar del impresionante haz de luz, que iluminó a todos los asistentes, despertando la admiración y el asombro entre ellos.
Unas mil personas siguieron el acto en la plaza Mayor. Los peñistas, como apuntábamos anteriormente, apostados en el centro de la misma, eran observados por los cientos de ciudadanos que acudieron a la traca fin de fiesta, que se colocaron alrededor de todo el perímetro de la plaza, junto a los soportales, y fueron testigos del bonito espectáculo y de la despedida que todos brindaron un año más a la Semana Grande de Guadalajara. Una vez consumida la llama, los cientos de ocupantes de la plaza Mayor fueron abandonándola, más tristes que cuando llegaron a ella.
Para quemar todos los cartuchos, o más bien, quemar toda la pólvora, los guadalajareños aún pudieron disfrutar de varios toros de fuego, que recorrieron el paseo Doctor Fernández Iparraguirre, y del espectacular castillo de fuegos artificiales que iluminó a toda la capital y dio por concluidas las Ferias y Fiestas 2008.
Satisfechos
Visiblemente cansados pero muy satisfechos se mostraron tanto el alcalde de la ciudad como su concejal de Festejos, que al término del Pobre de mí, realizaron una primera, corta pero significativa valoración de las recién concluidas fiestas. Román dijo atreverse a decir que esta semana de Ferias y Fiestas ha sido un éxito, en el que la parte más importante la tiene la participación de toda la gente de Guadalajara que se ha echado una vez más a la calle, acompañada de una excelente climatología. El alcalde agradeció a los ciudadanos y a todos los visitantes, el comportamiento que han tenido en nuestra ciudad, comportamiento que ha hecho que hayamos tenido unas fiestas en paz, con libertad, con tolerancia y con respeto. Reconoció sentirse alegre por el transcurso sin incidentes significativos de las fiestas y agradeció su labor a los cuerpos de seguridad de la ciudad, la Policía Local, los Bomberos y Protección Civil, por haber garantizado la seguridad de los ciudadanos en estos días, así como a los servicios de limpieza, por mantener la ciudad en buen estado. En cuanto al nuevo recinto ferial, Román explicó que es ahora la ciudadanía la que tiene que valorarlo y no el equipo de Gobierno, que ya es consciente de su idoneidad desde hace mucho tiempo. Lo peor de las Ferias para el alcalde, que se hayan terminado. Por su parte, el concejal de Festejos siguió la misma línea que el primer edil, destacando la alta participación en todos los actos de Ferias y agradeciendo el hecho de que la gente de aquí y de fuera se haya echado masivamente a la calle.
Por último, Román no quiso dejar pasar la ocasión sin agradecer todo su trabajo a su concejal, Carnicero, que lo ha pasado mal a lo largo de toda la semana, ha sido increpado en muchas ocasiones, algo que según Román, ya está olvidado.